Agustin Zapata Gollán

Biografia OpusVida por dina

Agustín Zapata Gollán fue un historiador, periodista, xilógrafo, escritor, profesor, y arqueólogo argentino, nacido en la ciudad de Santa Fe (capital), fue el descubridor de Santa Fe la Vieja y fue director del Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales, iniciando las excavaciones que pusieron a la luz los vestigios de Santa Fe la Vieja. (Santa Fe, 23 de noviembre de 1895 –  Santa fe, 11 de octubre de 1986.)

Se destacó en las diversas actividades que desarrolló, sea como cada una de las cuales definen tan sólo fragmentariamente una personalidad de excepción, un hombre inquieto y preocupado por cuanto le rodeaba, al modo de los antiguos humanistas.

Contenido:

  1. Su historia
  2. Su comienzo en el periodismo
  3. Decada del 40
  4. Investigaciones en España
  5. Su obra literaria
  6. Galería de fotos de Agustín Zapata Gollán
  7. Las ruinas de Cayastá
  8. Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales

Su historia

Nació en el viejo barrio sur de Santa Fe, en las proximidades de las iglesias de Santo Domingo y San Francisco, y fue testigo de una ciudad que en décadas anteriores había comenzado a transformar su paisaje urbano y sus costumbres. Mucho más tarde, al final de su vida, Zapata Gollán recordaría el olor a río y el de las huertas que podían percibirse en los años de su niñez: “… las calles entonces solitarias y tranquilas, con perfumes de huertas sombrías, con higueras y naranjos y ese airecito del río que se colaba tenue y sutil en los atardeceres luminosos de los barrios viejos que conservaban alguna que otra casona encalada y techada de tejas, algún tapial abrumado de madreselvas y jazmines, algún patio soledoso de ladrillos mullidos de verdín o un tinajón para el agua fresca como las “toboseras” tinajas del Quijote”.

Por sus relaciones familiares estaba vinculado a importantes figuras de la cultura entrerriana y santafesina, como Floriano Zapata, José y Manuel Gálvez, Evaristo Carriego, algunos de los cuales influyeron en su formación intelectual.

Cursó sus estudios secundarios en el antiguo Colegio de la Inmaculada de los padres jesuitas, en donde cultivó, particularmente, su innata vocación literaria, nutriéndose de los clásicos españoles que no abandonaría a lo largo de su vida, y madurando una prosa elegante, sobria en sus expresiones, pero a la vez rica en matices y poética en sus recreaciones y descripciones, reveladora de una sutil capacidad de observación de ambientes y de percepción de caracteres humanos.

Su comienzo en el periodismo

Luego de doctorarse en Derecho y Ciencias, y tras una corta carrera en la administración judicial, ejerció el periodismo, haciendo uso de una pluma polémica y audaz, a la par que comenzaba a actuar en la promoción de la cultura santafesina junto a otras personalidades y amigos. Más tarde, comprometido con la actividad política, ejerció la intendencia municipal de Santa Fe y puso de manifiesto su sentido humanitario a través de distintas obras de asistencia social.

Dibujante innato, la presencia en Santa Fe de Sergio Sergi le alentó a aprender el uso de gubias y buriles con los que trasladó a la incisión de la madera su destreza en el dibujo, convirtiéndose en uno de nuestros más talentosos xilógrafos. Su serie del Cristo expresa dramáticamente distintas escenas de la vida de Jesús, su Pasión y Resurrección; en la serie del Novecientos describió admirablemente la atmósfera de una Santa Fe decimonónica de la que fue uno de los últimos y más lúcidos testigos, mientras que en otras series reflejó el paisaje santafesino con sus ríos, sus islas y sus hombres.

En 1938 fue enviado por el gobierno de la provincia a realizar investigaciones históricas en los archivos del Perú, de cuyos avances fue informando en la prensa santafesina. En ese mismo año fue premiado por la Institución Cultural Española por su labor como hispanista.

Decada del 40

Desde 1940, dirigió el Departamento de Estudios Etnográficos y coloniales, dando impulso a estudios relativos a las culturas aborígenes de nuestro territorio y a la historia del período hispánico. En la primera década, del Departamento publicó tres boletines en los que se incluyeron monografías de acreditados investigadores, y comenzó a formar el patrimonio del Museo Etnográfico y Colonial.

De la década del 40 datan sus investigaciones sobre las lenguas aborígenes, de las que dio a conocer tres vocabularios mocoví sobre los animales y plantas, el caballo y la equitación, y el cuerpo humano y su fisiología, como así también sus libros sobre la medicina y el caballo en la época colonial, entre otros donde abordó temas que seguiría frecuentando y profundizando en años posteriores.

En 1949 el gobierno de la provincia le encomendó la realización de excavaciones arqueológicas en el sitio donde la tradición localizaba la ciudad vieja de Santa Fe, fundada por Juan de Garay en 1573. En el mes de julio inició los trabajos, en el montículo en el que se erigía un par de placas conmemorativas de la fundación, erigidas por los gobernadores Mosca en 1923 e Iriondo en 1939 y donde quedaron al descubierto restos de tapia y esqueletos que le permitieron identificarlos como correspondientes a la antigua iglesia de San Francisco y a sus enterratorios. Urgido por verificar que los resultados de sus trabajos pertenecían a Santa Fe la Vieja, extendió las excavaciones y localizó las estructuras de las iglesias de Santo Domingo y de La Merced, el Cabildo y varias decenas de viviendas, junto a los restos óseos de los primeros pobladores y un conjunto excepcional de objetos que testimonian la vida de la ciudad en el siglo XVII.

Las primeras excavaciones estuvieron acompañadas por una dura polémica en la que se cuestionó la identidad del sitio, pero Zapata Gollán con su tesón y el apoyo de historiadores de prestigio, prosiguió sus trabajos arqueológicos mientras profundizaba sus investigaciones en documentos de la época para despejar las posibles dudas que se suscitaran. El dictamen favorable de la Academia Nacional de la Historia ratificaría la autenticidad de las ruinas y premiaría la labor de Agustín Zapata Gollán.

A partir de entonces, su producción historiográfica se centró preferentemente en el tema de la primitiva ciudad de Santa Fe y en la vida de sus pobladores en los siglos XVI y XVII. Desde 1950, año en que la Academia Nacional de la Historia publicó su trabajo Las excavaciones en Cayastá, hasta su muerte, podemos mencionar entre sus trabajos más importantes y conocidos: Las ruinas de la primitiva ciudad de Santa Fe (1953), La vida en Santa Fe la Vieja a través de sus ruinas (1956), Supersticiones y Amuletos (1960), Portugueses en Santa Fe la Vieja (1969), La urbanización hispanoamericana en el Río de la Plata (1971), La hija de Garay. Sus últimos años y su muerte (1976), Iconografía religiosa en Santa Fe la Vieja (1979), La historia del trabajo en Santa Fe la Vieja (1980), Testimonios secretos de Santa Fe la Vieja (1983), Ladrillos y tejas y marcas exhumadas en Santa Fe la vieja (1983).

Investigaciones en España

Entre 1966 y 1967 realizó investigaciones en España, con el apoyo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, que le permitieron consultar los Archivos de Indias y de Simancas, y las Bibliotecas de El Escorial y Nacional de Madrid, de cuyos documentos recogió información que volcaría más tarde en monografías sobre temas inéditos, muchas de las cuales dio a conocer, ya en los últimos años de su vida, a través de los diarios El Litoral de Santa Fe y La Capital de Rosario.

Zapata Gollán perteneció a numerosas instituciones culturales  y científicas: fue miembro correspondiente de la Academia Nacional de la Historia, académico correspondiente de la Academia Nacional de Bellas Artes y de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba (España), miembro de número de la Junta Provincial de Estudios Históricos y de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina y miembro correspondiente del Instituto de Historia de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (UNR).

Por su iniciativa, en torno al Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales se formaron tres instituciones que le acompañaron con su trabajo y que, luego de su muerte, han mantenido el compromiso con el legado de Agustín Zapata Gollán: la Asociación Amigos de Santa Fe la Vieja (fundada en 1953 y reinstituida en 1975), la Asociación Conmemorativa de la Primera Yerra (1973) y el Centro de Estudios Hispanoamericanos (1981).

Desde el Centro de Estudios Hispanoamericanos, estimuló por igual a investigadores como a quienes se iniciaban como tales, y bajo su presidencia se publicaron los cuatro primeros números de la Revista América.

Su obra literaria

Su vasta obra, que comprende numerosos libros, algunos muy conocidos como” Las Puertas de la Tierra”,” Los Precursores” y” Los Siete Jefes”, y monografías publicadas en revista y periódicos, da testimonio del amplio espectro de temas que merecían su particular interés. Fue un apasionado investigador pasado americano colonial, lo que le valió el reconocimiento de la Corona Española que le condecoró con la encomienda de la Orden de Isabel la Católica. Sin omitir su excepcional contribución al conocimiento de nuestro folklore, de las lenguas y culturas aborígenes, sin embargo, Zapata Gollán ha quedado identificado a su obra más querida, Santa Fe la Vieja, y con los estudios que realizó sobre la vida de sus habitantes, sus costumbres y creencias, sus instituciones civiles y religiosas, y los diversos grupos étnicos que conformaban la ciudad.

Galería de fotos de Agutín Zapata Gollán


Las ruinas de cayasta

En 1796, Félix de Azara señalaba en su mapa que Santa Fe la Vieja se fundó en el sitio que hoy tiene el pueblo de Cayastá. Ello dio lugar a discusiones, por la cantidad de lugares y asentamientos que se planteaban.

El topónimo Cayastá había sufrido varios desplazamientos: en 1607 se conocía una reducción de los Cayastá, e incluso una estancia de Cayastá. Pero el primitivo Cayastá se funda en 1750 y es una reducción de indios, a orillas del Saladillo Amargo. En 1764 se traslada la reducción con el nombre de Cayastá Chico, o Cayastacito, al sitio que actualmente lleva ese nombre. Y en 1794, se trasladó al sitio del actual pueblo y colonia Cayastá, en la margen derecha de un brazo del Paraná que llevaba el nombre de Río del Pueblo Viejo.

El Dr. Agustín Zapata Gollán comenzó a trabajar en 1949 en Cayastá. Había confeccionado un proyecto que fue aprobado por la Legislatura de la provincia de Santa Fe el año anterior, con el fin de establecer definitivamente el lugar de la fundación.

Se sabía por tradición que la primera Santa Fe fundada por Garay estuvo en Cayastá, pero no se sabía con certeza el lugar. Los colonos de la Colonia Cayastá, fundada hacía 100 años, llamaban a un lugar al sur del poblado Santa Fe Viejo.

Una serie de visitas y algunos sondeos le llevaron de inmediato a la convicción de que ahí habían existido algunas construcciones del período hispánico. En julio de 1949 inició los trabajos comenzando por una loma donde se habían colocado las placas en homenaje al fundador.

El resultado de la primera excavación fue el descubrimiento de escombros formados por el derrumbe de un techo de teja que cubría algunos fragmentos de muro de tapia y los cimientos, también de tapia, de un recinto de 38,40 mts. x 8,20 mts. de norte a sur, dentro del cual la exploración puso de manifiesto una serie de sepulcros con restos humanos en distintos grados de conservación. Zapata Gollán supuso que podría ser la iglesia de San Francisco, pues la existencia de sepulcros dentro de su recinto demostraban inequívocamente que eran los restos de una iglesia.

Mientras sucesivas excavaciones exhumaban las ruinas de las casas vecinas, tomando como punto de partida los muros del lado oeste de la iglesia, midió hacia el oeste dos cuadras con sus calles respectivas, y luego una cuadra hacia el norte, con el mismo rumbo y las mismas medidas de las calles y manzanas del barrio viejo de la actual Santa Fe, y aparecieron las ruinas de las otras iglesias.

La ubicación de las tres iglesias encontradas, San Francisco, Santo Domingo y La Merced, coincidía con las de la ciudad trasladada. Con el mismo procedimiento, fueron ubicadas las ruinas del Cabildo y la Casa de Gobierno, y otras edificaciones.

Entre los sepulcros identificados en la iglesia de San Francisco, se encuentran los del primer gobernador criollo del Río de la Plata Hernandarias de Saavedra, y su esposa, Jerónima de Contreras, y los del Capitán Alonso Fernández Montiel y su hija.

Entre las ruinas se han encontrado gran cantidad de piezas que corresponden a una ciudad hispano-americana: ladrillos, tinajas, cerámica Talavera de la Reina, cerámica vidriada, cerámica indígena, campanas de bronce, herramientas, estribos, candados y espuelas de hierro, eslabones de cadenas, clavos y regatones, monedas, etc.

En junio de 1950, el Dr. Zapata Gollán invitó a la Academia Nacional de la Historia a pronunciarse definitivamente sobre la autenticidad de sus descubrimientos. Al año siguiente, la institución enviaba al Dr. Raúl A. Molina y el R.P. Guillermo Furlong Cardiff, quienes visitaron las ruinas en 1952 y elevaron un detallado informe que les fue aprobado gracias a los planos, fotografías y croquis que demostraban fehacientemente la autenticidad de los hallazgos como pertenecientes a la antigua Santa Fe, fundada por Garay en 1573.

El 25 de marzo de 1957, las ruinas de Cayastá fueron declaradas “Monumento Histórico Nacional”.

Desde 1973 funciona allí el “Museo del Descubrimiento y Población del Río de la Plata” que depende del Museo Etnográfico de la actual ciudad de Santa Fe.

Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales

El Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales (DEEC) alberga en el Parque arqueológico Santa Fe La Vieja y en el Museo Etnográfico y Colonial “Juan de Garay”, colecciones procedentes de Santa Fe la Vieja (1573-1660) y de sitios arqueológicos indígenas prehispánicos de la provincia obtenidos en excavaciones realizadas por Agustín Zapata Gollán desde el año 1949, de donaciones particulares, y por último, bienes ingresados a partir de investigaciones arqueológicas más recientes.

Actualmente el libro de registro original del DEEC tiene ingresadas 54580 piezas. El total de las colecciones se encuentran distribuidas en el Museo Etnográfico y Colonial, el cual posee una sala de exhibiciones de la muestra permanente y un depósito donde se encuentra almacenada una parte de la colecciones; y en el Parque Arqueológico Santa Fe la Vieja, el museo de sitio exhibe parte de las mismas y el resto de los materiales se encuentran almacenados en contenedores plásticos dentro del mismo Parque y otro porcentaje aún se halla in situ dentro de las estructuras de tierra cruda.

Gran parte de la colecciones se caracterizan por la presencia de diferentes tipos de artefactos elaborados y utilizados por poblaciones de cazadores recolectores y pescadores que habitaron la llanura aluvial del río Paraná y áreas adyacentes desde al menos 1.500 años antes de la llegada de los españoles hasta el momento de contacto hispano-indígena (Chanás, Calchines, Mocoretáes, Quiloazas, entre otros).

La mayor cantidad de bienes arqueológicos procede del sitio Santa Fe la Vieja (1573-1660), una de las primeras ciudades hispanas en Sudamérica, fundada por Juan de Garay en el período Colonial temprano, donde convivieron españoles, criollos, guaraníes, indígenas locales y africanos esclavizados. Los Guaraníes acompañan a Juan de Garay como “gente de servicio”. Los alfareros Guaraníes incorporaron rasgos hispanos en su cerámica, sin embargo, se mantuvieron fieles a sus estilos cerámicos tradicionales. Es así, que puede distinguirse en la cerámica local la utilización de formas y decoraciones europeas con técnicas alfareras prehispánicas. Asimismo, se han recuperado más de 400 pipas elaboradas en cerámica que presentan una amplia variabilidad de formas y motivos indígenas, africanos y europeos. Los españoles incorporan el hábito de fumar de los indígenas locales y de los africanos esclavizados.

Otros materiales revelan la utilización de recursos locales en los métodos constructivos y el mobiliario adaptado a las técnicas y costumbres hispanas. Tejas y ladrillos, así como artefactos de uso doméstico (candeleros y contenedores de cerámica) son incorporados en las viviendas españolas junto con objetos importados de Europa, Asía y otros sitios de América. Además, se ha recuperado una importante colección de distintos tipos de mayólica (cerámica vidriada europea y americana) y porcelana oriental, ubicadas cronológicamente entre los siglos XV y XVII. Finalmente, la diversidad tipológica de la muestra de materiales en Santa Fe La Vieja constituye un indicador del gran número de actividades cotidianas en las que se habrían usado. Se han recuperado botijas, ollas, fuentes, jarras, platos, bernegales, candeleros, despabiladores, llaves, candados, tachas; objetos de uso personal como botones, alfileres, cascabeles, medallas, crucifijos, cuentas de collar de vidrio venecianas; objetos para las tareas agrícolas, la pesca o la construcción como hachas, punzones, azadas, anzuelos, clavos; y para el comercio como monedas, medidas, sellos y tinajas.

Fuente:

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