Billy Wilder

Biografia OpusVida por dina

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Samuel Wilder, más conocido como Billy Wilder (Sucha Beskidzka, Galicia, Imperio austrohúngaro (en la actual Polonia), 22 de junio de 1906 – Hollywood, Estados Unidos, 27 de marzo de 2002) fue un director de cineproductor estadounidense de origen austriaco. Nació en Sucha, en el entonces todavía Imperio austrohúngaro, hoy en la actual Polonia. Billy Wilder nació en Sucha, pequeña localidad a 160 kilómetros de Viena, entonces del Imperio Austro-Húngaro y actualmente en Polonia, el 22 de Junio de 1906. Murió el 27 de Marzo del 2002.

Samuel Wilder, como fue llamado al venir al mundo, comenzó a ser conocido como Billy durante sus primeros años de vida, a causa de una madre fascinada con los Estados Unidos, lugar donde había residido. El joven Billy se decantó por los estudios de derecho, pero pronto abandonó estos proyectos y comenzó una labor como reportero en un periódico vienés. Su carrera en la prensa avanzaba a buen ritmo y, de ese modesto periódico, pasó a trabajar en el diario de mayor tirada de Berlín. Como curiosidad hay que añadir que Wilder compaginó su labor periodística con otros oficios, entre los que llama poderosamente la atención el de bailarín gigoló.

Pronto empezó a introducirse en los ambientes teatrales de la ciudad, lo que le empujó directamente a sus primeras colaboraciones en el cine como guionista. Der Tenfels Reporter de Ernst Lasmmle supone el primer trabajo de Wilder como guionista en Berlín.  Wilder fue adquiriendo experiencia con estas películas alemanas de cine mudo. Entre las películas de su periodo alemán puede nombrarse: Der teufelsreporter, (1929), película muda; Gente en domingo (Menschen am sonntag), (1930), película muda; Princesse, à vos ordres!, (1930), película muda; Der mann, der seinen mörder sucht, (1931);  Der falsche ehemann, (1931); Emil y los detectives (Emil und die detektive), (1931); Scampolo, ein kind der strasse, (1931); Es war einmal ein walzer, (1932); Ein blonder traum, (1932); Madame wünscht keine kinder, (1933); Was frauen träumen, (1933). y

Adolf Hitler llega al poder en Alemania durante el año 1933, lo que obliga a Wilder, por su condición de judío, a huir a París, ciudad en la que se produce su debut en la dirección, con la película Curvas Peligrosas, codirigida con el periodista húngaro Alexander Esway en 1934. El filme narra la historia de un grupo de ladrones de coches, dos de los cuales se enamoran y quieren abandonar la banda, pese al riesgo de represalias por parte del resto de los miembros

Wilder rodó la película sin demasiado entusiasmo y, según sus propias palabras, lo hizo por necesidad y sin experiencia. Tras su breve paso por la capital francesa, Wilder parte hacia Estados Unidos en ese mismo año. Para entrar en la industria estadounidense, Wilder tuvo primero que aprender el idioma, desconocido hasta entonces para él. Compartió apartamento en estos primeros tiempos con el genial actor Peter Lorre, uno de los personajes que le facilitaron el acceso a los estudios. En el año 1940, Wilder adoptó la nacionalidad americana, lo que le permitió ser coronel del ejército durante la 2º Guerra Mundial. La experiencia adquirida durante su etapa castrense, le permitió recrear fielmente el Berlín ocupado para su película Berlín Occidente (1948).

Los primeros trabajos

Sus primeros años en Hollywood los dedica a trabajos como guionista en títulos de directores exiliados como él. Así podemos encontrar colaboraciones suyas en trabajos de William Dieterle, Joe May o Rolf Thiele. En esta época comienzan sus colaboraciones con el escritor Charles Brackett, fruto de lo cual surgieron películas como La octava mujer de Barba Azul (Ernst Lubitsch, 1938), Medianoche (Michael Leisen, 1939), Ninotchka (Ernst Lubitsch, 1939), Bola de fuego (Howard Hawks, 1941), Berlín Occidente (Billy Wilder, 1948) y El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950) último trabajo en común de ambos. El mayor y la menor (1942) supone el segundo trabajo como director de Wilder, si bien es el primer trabajo del austriaco en Estados Unidos.     La consagración le llega con el título Perdición / Pacto de Sangre (Double Indemnity), 1944.

Basada en una novela de James M. Cain, la historia nos presenta a un vendedor de seguros que conoce a la esposa de un posible cliente. Esta pretende liquidar a su marido para lo que cuenta con la ayuda del vendedor, cegado por la pasión que la mujer despierta en él. El título tiene el merito de lo que Raymond Chandler, coguionista del filme junto a Wilder, llamó la cacería, novedad consistente en que el espectador conoce a los culpables desde el comienzo y espera ansioso ver cuando se les atrapa. Durante el rodaje hubo diferencias entre Wilder y Chandler que hicieron a éste último elevar una protesta por escrito a los estudios. Wilder reconocía las diferencias que había entre él y Chandler: “primero estaba mi acento alemán. Segundo, yo conocía mejor las herramientas que teníamos que utilizar. Y, además, yo tenía algo: era joven y salía con chicas guapas. Todo esto lo hacía volverse loco. Me miraba fijamente. Yo encarnaba todo aquello que él odiaba de Hollywood. Además, no podía sobreponerse al hecho de que, en lo que se refería al guión, yo tuviera la última palabra.” El éxito del filme fue clamoroso y el mismísimo Alfred Hitchcock mandó un telegrama a Wilder en el que escribía: “Desde Perdición, las dos palabras más importantes en el mundo del cine son Billy Wilder”.

El cenit de un genio

El siguiente trabajo de importancia de Billy Wilder le llega con Días sin huella (The lost weekend), 1945. La historia presenta a Don Brinam, fracasado profesionalmente y con una vida sumida en el infierno, debido al alcohol. Todo el rodaje se llevó a cabo en las calles de nueva York, con Ray Milland en el papel principal. El preestreno del filme resultó un total fracaso, por lo que la Paramount decidió archivar la película, golpeando de esa forma muy duramente al cineasta austriaco, pero meses después se reestrenó y el público si respondió. Además, el filme se hizo acreedor a cuatro Oscars de la Academia. En 1950, Wilder realiza una de sus películas más realistas y duras, El Crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard). La película presenta a un escritor mediocre, Joe Gillis,  que se refugia en la mansión de Norma Desmond, diva del cine mudo retirada del mundanal ruido. Norma pretende que Joe corrija un guión escrito por ella, parea que suponga su rutilante vuelta a la fama.

Wilder afirmaría con su habitual franqueza y mordiente: “para mí esa película es Hollywood; el guionista, el agente, la estrella olvidada, todos eran retratos del natural.” Louis B. Mayer se lanzó sobre Wilder enfurecido cuando visionó el producto final: “¡Bastardo, ha arrastrado por el lodo a la industria que lo ha convertido a usted en alguien y que le ha dado de comer. Habría que alquitranarlo y emplumarlo y echarlo de la ciudad!”. Wilder permaneció impasible aguantado el temporal y, cuando concluyó, dijo: “Fuck you!”. Pero la crítica fue excelente para el filme y lo lanzó directamente al olimpo de las obras maestras. El N. Y. Times escribió: “El Ocaso de una Estrella es una rara mezcla de guión cáustico, interpretación magnífica, dirección magistral y fotografía discretamente artística con la que el público queda hechizado de manera automática y cautivo de un clímax desgarrador”. Wilder continuó con sus duras  y realistas críticas en su siguiente trabajo, El Gran Carnaval (Ace in the hole, 1951), trabajo protagonizado por Kirk Douglas, pero que supuso el primer fracaso del cineasta.

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