Charles Chaplin

Biografia OpusVida por dina

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Sir Charles Spencer Chaplin, KBE fue un actor cómico, compositor, productor y director cinematográfico y escritor inglés mejor conocido por sus populares interpretaciones durante la época del cine mudo. (n. Londres, Inglaterra, Reino Unido 16 de abril de 1889 – m. Vevey, Suiza, 25 de diciembre de 1977). Desde entonces, es considerado como una de las figuras más representativas del humorismo.

Charles Chaplin dejó tras su vida y su obra, innumerables mensajes que podemos resumir en una sola y vapuleada palabra: Humanismo. Sus obras se siguen viendo, disfrutando… y quizás, sean aún, objeto de meditación y estudio. Sin embargo, la humanidad parece burlarse cada vez con más crueldad, de la misma palabra que la define: Humanismo – JTC

Fueron varias las generaciones que rieron con él, y siguen haciéndolo. Agotó todos los adjetivos y su nombre es sinónimo de un grande del cine. Más que eso, de un auténtico genio del celuloide.

Al haberse cumplido en abril un nuevo aniversario de su nacimiento, y, en un año en el que se celebra los 120 años de Hollywood (fundada en 1887 por Horace Wilcox, y transformada luego en la Meca del Cine), qué mejor que recordar algunos aspectos artísticos y biográficos de uno de los actores más vistos en la pantalla -desde los tiempos del cine mudo-: Carlitos Chaplin.

Contenido:

  1. Niñez y juventud
  2. El estigma de ser pobre en Inglaterra
  3. Pacifista desde la guerra de los Boers
  4. La predicción que marcó su vida.
  5. Chaplin evoluciona sin perder su originalidad.
  6. Las humoradas de Chaplin se describían ya como “arte”
  7. Chaplin, acusado en Inglaterra de desertor
  8. Empiezan los romances con bellísimas jovencitas
  9. Video: Discurso de “El Gran Dictador”
  10. El matrimonio con Mildred Harris “irreflexivo e inútil”
  11. Su regreso a Londres, en 1921 y su estatua
  12. Dejando sus recuerdos atrás
  13. Galería de fotos de Charles Chaplin
  14. Volviendo al cine como criminal en serie con humor
  15. Charles Chaplin (Nota, Séptimo Arte)
  16. El Charles Chaplin desconocido
  17. Discurso de El Gran Dictador – Charles Chaplin
  18. Video:”Luces de la ciudad”
  19. Filmografía
  20. Premios
  21. Nominaciones
  22. Keystone
  23. Essanay

Niñes y juventud

Charles Spencer Chaplin nació en Londres el 16 de abril de 1889, en East Lane, Waltworth, en un mundo feliz, según su madre Hanna. Su situación era modesta, pero no angustiosa. Sus primeros recuerdos le relacionan con su hermano Sydney, tres años y medio mayor que él. Es una excelente referencia, pues Sydney era ya una especie de artista y prestidigitador.

Los padres de Charles Spencer Chaplin eran cantantes y actores de variedades de origen judío que, en su momento, alcanzaron un razonable éxito. Especialmente la madre, Hannah Hili, hija de un zapatero, menuda, graciosa y con una agradable voz. El niño nació a las 8 de la tarde del 16 de abril de 1889 en la calle londinense de East Lane, Waltworth. No era un buen momento para la familia. El padre, Charles, había abandonado el hogar en pos de su afición alcohólica, y Hanna se vio obligada a mantener por si sola a sus hijos Sydney y Charles.

Estaba en la cumbre de su carrera artística con el seudónimo de Lily Harvey, pero comenzaba a fallarle la voz. En 1894, durante una función en Aldeshot, su gorgojeo se quebró en medio de una canción. El empresario envió a escena al pequeño Charles, de cinco años, que imitó la voz de Lily incluyendo el desfallecimiento final, para gran diversión del público. Ese fue su debut artístico.

Fue su debut en Canterbury y la última aparición de su madre en escena. Ella nunca se curó de una laringitis crónica y de vez en cuando actuaba en casa nada más para dos espectadores, sus hijos. También influyó la religión, al parecer los Chaplin eran católicos por influencia de su abuelo, zapatero irlandés que había llegados desde el condado de Cork, durante la “potatoe famine” de Irlanda.

Las cosas fueron tan mal que Sydney tuvo que ponerse a vender periódicos y a vocearlos por la calle. El fracaso y la falta de dinero transformaron la salud mental de Hanna, que comenzó a dar muestras de extravío. Ella y los niños pasaron a vivir en un asilo de la calle Lambeth. Sydney y Charlie asistieron un tiempo a la escuela para niños pobres de Hanwell, sufriendo su severa disciplina y las burlas de los niños más afortunados. En 1896 el estado de Hannah obligó a recluirla en un sanatorio frenopático.

Charlie destacó en su clase con un monólogo que su madre le había escrito. Lo recitó una y otra vez, cosa que le ganó grandes aplausos y determinó no sólo el fin del miedo escénico, sino una naturalidad asombrosa y una vocación irreversible.

Pero su educación quedó interrumpida cuando se escapó de la escuela para unirse a una compañía de bailarines de claqué llamada “Los Ocho Muchachos de Lancashire”. Esta modalidad le dio en el escenario esa movilidad y agilidad felina que le hizo famoso, sobre todo en los primeros tiempos. Con los “Ocho Muchachos” hizo varias giras. Pudo hacerlas porque su padre era amigo del señor Jackson, ardiente católico, que le enseñó mucho.

Cuando Charlie terminó su primer libro, “Oliver Twist”, apenas sabía leer pero poco a poco fue entrando en el -para él- misterioso mundo del genio de la literatura inglesa, cuyos personajes Charlie representaba para sus amigos, pero terminó haciéndolo de verdad, aunque el público no lo entendía, porque Dickens había muerto 30 años antes y el pequeño Charlie fracasó en su primer intento.

Más tarde formó parte de otras compañías ambulantes, ya profesionales aunque muy modestas. En 1898 murió el padre, mientras Charlie Chaplin era ya un experto actor infantil. En 1901, con 12 años, represento el rol de protagonista de Jim, “The romance of a cockney”, y cuatro años más tarde realizó una gira con “The Painfull Predicament of Sherlock Holmes”. En el año 1906 fue afortunado para el joven cómico. Se inició con un contrato en el Casey Court Circus como una de las primeras atracciones, y finalizó con otro contrato para la célebre compañía de pantomimas de Fred Karno, en la que también actuaba Stan Laurel.

El estigma de ser pobre en Inglaterra

Aquella época fue decisiva y se dio cuenta de las diferencias sociales y del estigma que significaba ser pobre en Inglaterra en 1900. De lo difícil que era para él y para Sydney sostener a su madre. Aunque las cosas hubieran mejorado algo.

No hay duda de que el Londres que le tocó vivir, aunque había avanzado algo, no estaba muy lejos del de Dickens, en cuanto a diferencia de clases, modo de vestir, socialmente, etc… Y el pequeño Charles no sólo miraba siempre desde su asiento de aquellos autobuses sino que veía y le irritaban aquellas diferencias: los businessmen de la City con su levita, su sombrero hongo, su corbata de pajarita, su bastón flexible de caña, su ceremonioso saludo levantando el sombrero en cuanto pasaba una dama… y por allí cerca un mendigo pidiendo para comer. (Casualmente como él vestiría en sus primeras apariciones.)

En medio siglo, el Imperio Británico había dado un salto hacia adelante en su economía gracias a la revolución industrial y había mucha gente que podía trabajar. Los que dirigían aquel inmenso imperio (la reina Victoria murió en 1901 y Chaplin lo recordaba bien) estaban bien organizados y el pueblo obedecía al “sistema” como algo venido del cielo.

No debía de ser fácil dirigir ese mundo, que en los mapas figuraba en color rojo. Pero cuando Chaplin, leyendo ávidamente, había entrado de lleno en el mundo de Dickens se había dado cuenta de las diferencias: el hampa, los truhanes, los mendigos y las prostitutas vivían entonces en casas decrépitas e insalubres y aún en ese momento del siglo XX existían, aunque no tanto, las penas de prisión por deudas.

El mismo Charles Dickens dijo una vez que la gente se moría de hambre en el límite mismo de la City londinense, que era entonces lo que es hoy Wall Street. Así que en el recuerdo de Chaplin, en el inconsciente, yacía todo ese mundo de desigualdad que, sin duda, influyó en él y en su “arte”.

Pacifista desde la guerra de los Boers

Cuando cumplió diez años estalló la guerra de los Boers. Charlie comenzó a odiar aquella guerra estúpida y todo eso lo arrastró al pacifismo casi a ultranza, a odiar los uniformes militares y a los que más o menos se entusiasmaban con aquellas terribles noticias que llegaban de Sudáfrica en la aquella guerra, lo mismo que a sus canciones patrióticas, bélicas, aquellas patillas que llevaban los reyes, los estadistas, los marinos, los Krüger y hasta a los jugadores de cricket.

Entretanto Sydney, que no era tan buen psicólogo como Chaplin, tenía 14 años y consiguió un puesto de repartidor de telégrafos, pero todo se lo gastaban en su madre, que ahora vivía con ellos y estaba razonablemente bien, hasta que murió su padre, por lo que los recuerdos de éste son más borrosos que los de su madre.

En su primera biografía Charlie escribió cómo se sentía, reproduciendo una frase de Joseph Conrad: “Que la vida le hacía sentirse como una rata ciega y acorralada, que sólo esperaba que la mataran a garrotazos”.

Los avatares de la vida le iban formando en aquella vida casi dickensiana. Estando con unos leñadores, consiguió una entrada para ver a Fred Karno, famoso empresario de los music-hall del sur de Londres y al salir se hizo el firme propósito de llegar a trabajar con él algún día, lo cual comunicó a su hermano Sydney que llegaba de Ciudad de Cabo (era trompetista en la orquesta de un barco).

Charlie había desempeñado desde los 6 años todas los oficios imaginables, impresor, fabricante de juguetes, soplador de vidrio, botones de un médico, pero no propiamente actor y no saldría de la miseria -pensaba- hasta que le dejaran actuar, lo cual logró al cumplir los 16 años en la obra de teatro “Sherlock Holmes”, que fue su primer papel en el West End londinense.

Entre las compañías de Music Hall, la “troupe” más destacada era la de Fred Karno, quien contrató a Sydney, pero no a Charlie por ser demasiado joven. Pero tiempo después, por recomendación de su hermano, cumplió su sueño: trabajar con Karno.

Obtuvo un contrato de un año para “El partido de fútbol”, un sainete no muy bueno al que Charlie supo sacarle partido, aunque como hacía el papel un poco de bufón, su compañero tenía que pegarle bofetadas -que al principio eran de mentira, pero luego, por envidia, eran de verdad. Charlie siguió con Karno hasta los 19 años, ahora como el cómico principal.

En 1909 Folie-Bergere había contratado a la Compañía Karno para trabajar en Francia durante un mes. Al principio el verse en el continente le agradó, pero poco a poco se fue descorazonando porque el idioma francés era siempre un obstáculo para hablar con las chicas de su edad, para lo cual tenía que usar un intérprete.

Tras seis meses de estancia en París con Karno, volvió a Londres. En 1910 Alf Reeves, gerente de la compañía de Karno en los Estados Unidos, decidió representar una obra titulada “The Wow-wows” en aquel país y eligió a Charlie Chaplin. En Nueva York todos parecían tener prisa por ganar dinero. La obra era estúpida y aburrida y el público chovinista, así que allí la gira fue un fracaso.

La predicción que marcó su vida.

Chaplin se sintió solitario y proscrito. Pero luego actuaron con éxito en Chicago, Los Ángeles, Cleveland, Denver, etc…. y el joven empezó a enamorarse del país. Una echadora de cartas de San Francisco le pronosticó que triunfaría en los Estados Unidos con un negocio nuevo, que se casaría tres veces y que moriría muy viejo, más allá de los 80 años.

Al regresar a Inglaterra encontró a Sydney ya casado, a su madre débil pero algo mejorada y ambos decidieron internarla en un sanatorio confortable. Y luego, Charlie volvió a América (1912) tal vez para establecerse y….. Ser actor. Estando en Filadelfia, llegó un telegrama en que se interesaban por un tal “Caffin”, que Reeves, el representante de Karno, dijo que podía ser Chaplin. Tenía que presentarse ante uno de los propietarios de la importante Keystone Comedy Film Company.

Charles Chaplin llegó a Hollywood en la primavera de 1913, y comenzó a trabajar en noviembre. El 2 de febrero de 1914 se estrenaba su primera película. “Making a Living” (Ganándose la vida, también conocida como Charlot periodista).

Cuando se entrevistó con él el manager le dijo que el señor Mack Sennet le había visto interpretar el papel de borracho en un music-hall. Y aunque a Charlie no le gustaba el tipo de películas cortas que producían y las de Kessen aún menos, Charlie aceptó la propuesta del atrevido joven de asociarse y encargarse él mismo de los guiones. Tuvieron un gran éxito inmediato de público y crítica.

Había triunfado Charlie (ahora Charlot) nombre que había inventado para él, en 1915, en Francia su productor Haik, pero no le agradaban en absoluto las comedias Slapastick (golpes, patadas en el trasero, y bofetadas) que le recordaban las de su primera actuación con su añorado Karno.

Era ya 1914. Sí le gustaba en cambio que sus películas resaltaran el poder represivo de la policía que reflejaba la revancha contra los ricos y poderosos frente a los humildes. Charlot aumentó con su humor el desprecio popular hacia todos los valores sacrosantos del país, del buen americano, trabajo agobiador, dinero, orden, falsos principios morales.

Sus ganancias con la compañía Essanay, 1.500 dólares por semana eran lo más altos de Hollywood, pero Chaplin quería independizarse porque muchos trusts miraban sólo a la taquilla guiándose por el marketing e imponían a los productores hasta el salario de los actores. Con la Essanay, Chaplin pasó a escribir y dirigir los catorce films que rodó ese año.

Tenían ya una duración de dos rollos, una trama más complicada que introducía toques románticos y melancólicos en la receta humorística, y un guión meticulosamente estructurado y ensayado. Chaplin era el protagonista absoluto (en alguno en el rol femenino), y en la mayoría de ellos su partenaire era Edna Purviance. Cabe recordar “A Night in the show“, “The Champion”, “The Night Out” y sobre todo “The Tramp” (El Vagabundo), en la que redondeaba el personaje que luego se conocería como Charlot.

El mismo contaría después que fue escogiendo al azar –como lo haría un vagabundo real- el sombrero, el bastón, los anchos pantalones, la chaqueta estrecha y los zapatones. El resultado fue el atuendo más famoso y perdurable en la historia del cine.

La celebridad de Chaplin y su personaje era ya universal (el nombre de Charlot se lo daría en 1915 el distribuidor de sus films en Francia), y el éxito mismo le hizo cambiar nuevamente de productora en 1916. Con la Mutual realizaría doce películas en dos años, especialmente “The Inmigrant” (el inmigrante), las tres con Edna Purviance. Rodó 35 films de un rollo (cortos de 12 y 16 minutos de duración), escritos y dirigidos por Senté, el propio Charlie y otros directores. Como Chaplin interpretaba en cada uno un oficio o situación distinta, se les bautizaría como Charlot bailarín, Charlot camarero, Charlot de conquista, Charlot ladrón elegante etc… El éxito fue arrollador, y en 1915 la productora Essanay le robó a Senté su estrella con un contrato de 1.500 dólares a la semana. Cifra fabulosa para un cómico de cine mudo, que en Keystone venía cobrando diez veces menos.

El representaba en escena la irrupción del desorden y el inconformismo en el convencionalismo norteamericano. Pero Sennet no sabía utilizarlos sino como un elemento meramente burlesco para agrado de los inmigrantes irlandeses, en cambio Chaplin supo explotarlos para liberar los impulsos violentos de los espectadores y sus frustraciones. Por supuesto los negros no tenían siquiera acceso a las salas de cine con gran disgusto para Chaplin.

Esos principios estaban impresos en él desde Londres y él lo transmitiría a toda una  generación de grandes actores y actrices en América. El fue el primer “Tramp” por excelencia, el vagabundo en 35 cortometrajes realizados en 1914 que luego legó a su hermano Sydney, Mack Swain y Wallace Beery, Ben Turpin y Gloria Swanson.

Antes de 1915 era ya millonario y a los 25 años, podría retirarse si quisiera, pero tenía sed de revolucionar, sobre todo su estilo, su técnica, su ritmo. Hollywood. En 1916, todas las compañías se lo rifaban como si fuera un objeto en una subasta pública. Su “cabeza” estaba por los 670.000 anuales.

Chaplin evoluciona sin perder su originalidad.

Su esfuerzo se centró en un depurar su técnica, liberarla de su carga de vulgaridad (y de los reflejos mecánicos derivados de slapstick) para sustituirlos por una comicidad más noble, lo que conllevó una disminución del ritmo, el personaje no se mueve ya de forma acelerada sino como una persona normal.

El vagabundo es un hombre sobre todo justo, algo pícaro sí, sentimental, noble y cala en la personalidad del espectador, sin distinción de clases. A principios de 1916 el personaje siguió siendo el mismo pero Chaplin lo hizo evolucionar día a día de manera que “His new job” merece este comentario en la importante publicación “The Biooscope”:

“Su arte desafía todo análisis y desarma a la crítica. El por qué es tan gracioso resulta imposible de decir y quizá ni él mismo podría explicarlo. Tiene una personalidad naturalmente cómica y su humor se acentúa con la originalidad de las continuas muestras de ingenio que salpican su trabajo. Apenas pasa un instante sin que esté preparando alguna tremenda jugada o cometiendo alguna ridícula locura. Y quizá lo más gracioso de todo sea su completa imperturbabilidad ante cualquier circunstancia que se produzca.”

Las humoradas de Chaplin se describían ya como “arte”

“Making a living” fue desde el punto de vista de la prensa internacional su debut como actor de verdad. No fue un gran éxito, pero sí algo novedoso y está claro que todos notaron, al verla en Londres, que  lograba ridiculizar hasta extremos no ortodoxos sino más bien sutiles, a la aristocracia local, el “establishment” inglés, ya que su indumentaria y su mímica lo decían todo.

Aún Charlie no había adoptado definitivamente el nombre francés de Charlot, pero su estilo era incomparable y original. Esa indumentaria de Charlot, su atuendo de vagabundo, lo eligió al azar, prenda por prenda, en un “bric a brac” en una tienda de ropa usada procedente de empeños, aunque hubiera quien dijera, incluso años después que esa elección de la vestimenta la había confiado a su ayudante Harry Crocker. Luego lo detallaremos.

Sin embargo, era el producto de un impensado estudio psicológico del propio Chaplin, elegido precisamente a zaherir a las clases altas de la vieja Inglaterra y de la nueva América, siempre preocupada de su atuendo. Por el contrario, por ejemplo, llevaba zapatos de talla 50 que le habían sido regalados por Ford Serling porque él calzaba el 41.

Chaplin deseaba que el salario fuera más proporcional a las enormes sumas que ganaban los trusts cinematográficos. Y si, en cuanto al sueldo, Chaplin se salía en cierto modo de las reglas de juego trazadas por los “magnates” (moguls en inglés) tales como hoy Rupert Murdoch o Berlusconi, eso era porque les interesaba a ellos con vistas al marketing. Sin embargo el joven no estaba de acuerdo. Y casi sorpresivamente tras una reunión con tres colegas íntimos, D.W. Griffith, Douglas Fairbanks (su mejor amigo) y Mary Pickford, anunciaron en Abril 1919, la fundación de “United Artists” (Artistas Asociados) que era una revolución claramente chaplinesca.

Eso suponía que el actor dejaba de ser un simple asalariado para convertirse en su propio empresario que elegía o aprobaba al productor, escribía si quería sus propios guiones, sugería a sus asociados las condiciones de su trabajo y se fijaba los emolumentos.

Tal cambio sin duda era arriesgado y había supuesto conversaciones previas muy confidenciales, pero les garantizaba el control de sus propias campañas publicitarias, la preparación con calma de los escenarios, el ritmo de sus películas, ahora de mayor duración, para desarrollar su mensaje y no el frenesí con que había hecho “Charlot trasnochador”, “El campeón de boxeo”, “El vagabundo”.

También igualaba en cierto modo a “ellos” y a “ellas” porque Mary Pickford que percibía 175 dólares por semana 10 años antes, ahora estaba por el medio millón. En Gran Bretaña las cosas seguían como siempre porque Alma Taylor, la más popular de los años 20, cobraba 60 libras por semana.

Chaplin, acusado en Inglaterra de desertor

De hecho no todos los aristócratas ingleses con grandes intereses en empresas de cine, estaban felices con la “Revolución Chaplin”, mejor dicho ninguno. En el curso de la guerra europea la prensa británica de derechas, la conservadora, le atacó duro acusándole de haber emigrado a los Estados Unidos para no ir a luchar a las trincheras de Francia con el ejército expedicionario inglés. Le llamaron desertor (guerra 1914-1918) y pedían a la justicia inglesa acción contra él.

Empiezan los romances con bellísimas jovencitas

Pero entre tanto, Charlie Chaplin mantenía también sus actividades sentimentales, que le iban a salir mal hasta su matrimonio con Oonor O´Neil. Las cosas las contaremos desde el principio. A los 19 años Charlie Chaplin fue cuando vivió el primero de sus numerosos e intensos romances al enamorarse perdidamente de la joven actriz Hetty Nelly.

Hetty era el primer amor de verdad. Ella era bailarina y actuaba en un Music Hall de Londres. En su biografía y a pesar que su editor pidió a Charlie Chaplin que no hablara de sus idilios de primera hora, sin embargo él dice lo siguiente.

“Me han atribuido varias mujeres oficiales y han acertado, pero también mil oficiosas y una platónica. He de ser sincero. Todas tenían una característica común: su juventud. ¿Qué le voy hacer si por ello me acusaban de corruptor de menores? Nunca me gustó hablar del amor imposible y primero, que se llamaba Hetty Nelly”.

Será porque siempre miraba con ansiedad todos lo tranvías londinenses que se acercaban, esperando que de alguno bajase la preciosa Hetty. Ella tenia 15 años aunque aparentaba más, Charlot le pidió que se casase con él, pero Hetty le rechazó. Charlie Chaplin le dijo que seria posible que no se vieran de nuevo.

Era el final de la I Guerra Europea y Charlie Chaplin decidió volver a los Estados Unidos, con el corazón destrozado y lo que sabemos es que allí estaba a mediados del 18. A principios de 1918 la First National contrató a Charlie Chaplin por la cifra record de un millón de dólares anuales.

También en 1918 realizó una gira para vender bonos de guerra junto a otras dos superestrellas de la época: Mary Pickford (llamada “La novia de América”) y el galán acrobático Douglas Fairbanks. Con la First Nacional filmó 12 películas en tres años y en 1922, algunas tan clásicas en su filmografía como “A Dog Life” (Vida de Perro) y “Shoulder Arms” (Armas al hombro). Y también la que se considera su primera obra maestra, en la que cincelo su estilo tragicómico, crítico y sutilmente conmovedor: El Chico, con Jackie Coogan, la insustituible Purviance y seis rollos de duración.

Aunque tras el fracaso de su primer amor prometió no reincidir con mujeres problemáticas, el multifacético creador (tenia treinta y cinco años), el 24 de noviembre de 1924 contrajo matrimonio en México con la jovencísima actriz Lolita Mcmurray (o Lita Grey), de solo 16 años. La unión duro hasta 1927 y Chaplin tuvo de ella sus primeros dos hijos (Charles Spencer y Sydney Earle) y pagó un millón de dólares al divorciarse de su Lolita.

Además ella le echó encima a las ligas puritanas, a las feministas y a las religiosas, no sólo de Estados Unidos sino de Inglaterra, hasta tal punto que no quiso jamás ni pronunciar el nombre de Lita ni en sus dos autobiografías, entrevistas, etc… El nombre de Hetty esta vez no salió a luz.

El matrimonio con Mildred Harris “irreflexivo e inútil”

Con Mildred Harris, actriz secundaria de 19 años, se casó en octubre de ese 1924. Aunque ella estaba enamorada de otro, sin ton ni son, se casaron de una forma muy sencilla. En su propia autobiografía confiesa que todo aquel juego fue irreflexivo e inútil: él tenía ya 29 años y ella 19. Aunque sintiera un fuerte atractivo por ella, porque era muy bonita, en seguida le inquietó la idea de que el matrimonio pudiera representar un obstáculo para su trabajo.

Pero en realidad representaba un obstáculo también para ella, pues cuando la Metro le ofreció 50.000 dólares al año por seis películas y él se opuso ofreciéndole mucho más, ella aceptó a la MGM “con una sonrisa -dice Chaplin- como la Mona Lisa”. Es decir rechazó la oferta de su marido. Pero lo peor era que con Mildred, Chaplin siempre estaba en desacuerdo. Su carácter -según él- era “irritantemente felino” y en seguida rompieron. El le dijo que se quedara ella en la casa y que él dormiría en el Athletic Club cercano. Se separaron amistosamente y convinieron en que para el divorcio había que inventar una causa legal y ella dijo, “alegaremos, crueldad mental sin decir nada a la prensa.” Y así quedaron. Pero al día siguiente en primera plana Charlot aparecía como un monstruo, un machista, un hombre “cruel”. Su abogado le dijo que allí había gato encerrado.

Ella prometió a Charlie no hacer más declaraciones, pero las hizo. Y si bien la ley fijaba una indemnización anual de 25.000 dólares, él siempre generoso, le ofreció 100.000, lo cual es una prueba de que si bien la “leyenda negra” contra Chaplin le hacía avaro, era espléndido. Sin embargo cuidaba sus dólares contra el Fisco y los “mogules” porque se acordaba de los años de miseria y no quería volver a ser pobre nunca.

Según el escritor inglés Robinson, que pasa por ser el mejor autor de las más de 200 biografías de Chaplin que se han hecho 750 páginas, 15 mil libras cuando salió en Londres en 1985, eran ellas las que se imponían y muchas veces él fue la víctima propiciatoria. Fue el mejor de los actores-managers, “pero su éxito no le estropeó por dentro, si bien tampoco fue un padre modelo”, dice Robinson.

Volviendo a “Kid” (el chico) el niño era encantador y fue entonces cuando Chaplin dijo la frase que se hizo célebre: Dicen que los niños y los perros son los mejores actores. La cosa está en saber guiarlos: enseñarles lo básico de la pantomima, la capacidad de suscitar emoción natural. En seguida se imaginó a Jackie Coogan, su nuevo descubrimiento, rompiendo cristales con un policía uniformado detrás y Charlot ayudando al chico a escapar de mil maneras originales. Jackie Coogan rápido captó cual era su papel y lo hizo muy bien…

Su regreso a Londres, en 1921 y su estatua

En setiembre, tras un éxito colosal en los Estados Unidos, Charlie decidió ir a Londres a presentar “El Chico” después de lograr llevar a su madre a su hogar a los Estados Unidos, estando ella ya “en casa” se sintió con fuerza para realizar el viaje, con lo que él y Sydney no es que se liberaran de una carga que habían llevado durante tantos años sino que cumplían un sueño sus dos fieles hijos: después la tuvieron cerca hasta su muerte.

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