Edith Piaf

Biografia OpusVida por diablillo

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“No! no me arrepiento de nada. Ni del bien que me han hecho, Ni del mal, Todo eso me da igual! No! no me arrepiento de nada. Todo está pagado, barrido, olvidado… (Edith Piaf – “Non, Je Ne Regrette Rian”)El gorrión de Paris

Édith Piaf (París, 19 de diciembre de 1915 – Plascassier (Grasse, Alpes Marítimos), 11 de octubre de 1963), cuyo verdadero nombre era Édith Giovanna Gassion, fue una de las cantantes francesas más célebres del siglo XX. Su deceso se produce el 10 de octubre de 1963 (a los 47 años) en Grasse, Francia; y sus restos fueron llevados a París, lugar en que se anunció oficialmente su muerte el 11 de octubre de 1963. A “La Môme Piaf”, así llamada en sus inicios, se le deben numerosas canciones del repertorio francófono como La vie en rose, Non, je ne regrette rien, Hymne à l’amour, Mon légionnaire, La Foule o Milord, conocidas mundialmente. Personalidad destacada, Piaf inspiró a numerosos compositores, siendo la mentora de jóvenes artistas que tuvieron fama internacional. Édith Piaf también se destacó como actriz de cine y teatro participando de numerosos films y obras de teatro a lo largo de su carrera artística.

Su historia comenzó en París, el 19 de diciembre de 1915, bajo el nombre de Edith Giovanna Gassion, quien desde el mismo día de su natalicio fue cobijada por la sombra del infortunio, en cuanto a su vida personal se refiere. Su padre, Louis Alphonse Gassion (nacido en Castillon en la región de Calvados en Normandía el 10 de mayo de 1881), era acróbata, y para celebrar su natalicio se emborrachó y dejó a su madre, quien era cantante ambulante, Annetta Maillard (1895-1945), de origen italo-argelino. Sin apoyo, ella tuvo que afrontar el parto sola. Por ello, salió a las calles por sus propios medios, pero no alcanzó a llegar al hospital y Edith nació en plena calle debajo de una farola frente al número 72 de la rue de Belleville en París.

Siendo una pequeña, su madre, demasiado pobre como para criarla, la confía a su abuela materna, Aïcha Saïd Ben Mohammed (1876-1930) originaria de Cabilia, quien en vez de tetero la alimentaba con vino, con la excusa de que así se eliminaban los microbios. Después la entrega a su padre, quien está a punto de ir al frente en la Primera Guerra Mundial, lo que lo lleva a dejar a la niña con su abuela paterna (dueña de una casa de prostitución en Bernay, Normandía) donde Édith es criada por las prostitutas de la casa.

Cuando apenas tenía cuatro años, una meningitis la dejó ciega, pero poco después recobró la vista gracias, según explicó su abuela, al devoto peregrinaje a la iglesia de Santa Teresita del Niño Jesús, en Lisieux, que la mujer hizo con su nieta.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, su padre vuelve del frente y la lleva consigo a vivir la vida de los artístas de los pequeños circos itinerantes, luego la del artista ambulante, independiente y miserable. Édith revela su talento y su excepcional voz en las canciones populares que canta en las calles junto a su padre, tal como su madre lo hacía.

Si los primeros años de la vida de Edith fueron difíciles, los de su adolescencia fueron peores. Cuando apenas tenía diez años su padre enfermó gravemente y la pequeña empezó a cantar por la calle, recogiendo las monedas que los transeúntes le arrojaban. En aquellas primeras actuaciones, Edith sólo cantaba la Marsellesa, el himno nacional francés, porque esa era la única canción que conocía.

Escucha La Vie en Rose de Edith Piaf, utilizando el siguiente reproductor:

En 1933, a los 17 años, tiene una hija con su amante Louis Dupont, llamada Marcelle, según algunas fuentes o Cestelle para otras, que muere de meningitis a los dos años de edad, en 1935,  hecho que marcó duramente a Edith cuando ella misma no había dejado de ser una niña.

Era 1935 y Edith estaba cantando en una transitada avenida cuando un hombre, elegantemente vestido, se detuvo a escucharla. Permaneció allí durante un buen rato, sin quitarle ojo, hasta que, alargándole un billete de diez francos, le propuso hacer una prueba. Aquel hombre era Louis Leplée, propietario de Gerny’s, un cotizado cabaret de la época al que acudían los famosos de París. Al día siguiente, Edith cantó todo su repertorio, y Leplée, impresionado con esa voz, a la vez bronca y dulce, la contrató. Pocos días después. Leplée convocó a sus mejores clientes para el estreno de la joven a la que había rebautizado como Môme Piaf, que en francés significa “pequeño gorrión”, debido a que era de pequeña estatura  (1, 47 m). En los siguiente meses, Leplée enseñó a Edith los secretos de oficio de cantante: la importancia de las luces, la música, los gestos, la puesta en escena…y la convirtió en una figura.

Con Leplée tuvo un enorme éxito alegrando las noches de los parroquianos del Gerny’s vestida de negro, con una bufanda negra con la que hábilmente escondía la falta de una de las mangas del vestido. Siendo reconocida en los medios artísticos por su talento como cantante, Edith fue contratada por el sello Polydor que imprimió dos discos que tuvieron muy buena acogida por el público: “L’Etranger” y “Les Momes de la Cloche”. Sus nuevas amistades eran entonces personajes como Maurice Chevalier, Mistinguette y el poeta Jacques Borgeat.

Pero la buena estrella no iba a durar mucho. Poco tiempo después, encontraron a Leplée muerto en su despacho, hecho que se convirtió en todo un escándalo que afectó la vida artística de Edith, por ser una de las sospechosas debido a sus relaciones con gente de los bajos fondos parisinos. Lo habían asesinado de un disparo. Aquello fue un autentico desastre para Edith, que no sólo perdió a su mejor amigo y su protector (le llamaba cariñosamente papá), sinó que la policía la consideró sospechosa del crimen. La prensa cayó encima de la artista, acusándola sin que hubieran pruebas, y truncando su carrera, ya que el público y muchos de los intelectuales parisinos le dieron la espalda.

El club fue cerrado y las nuevas amistades se alejaron de ella, sin embargo Edith se las arregló para continuar cantando en cinemas y viajando a Bruselas. La vida parisina en los clubes y la grabación de discos estaban en esos momentos fuera de su alcance, por lo que decidió irse a cantar al interior de Francia para conquistar la campiña. A mediados de 1934 conoció a Raymond Asso, otro personaje de la farándula francesa que se convirtió en su protector y apasionado amante, después de abandonar a su querida de turno: Madeleine.

Edith se entregó a todo tipo de excesos, como hacía siempre que le iba mal. Acababa en cualquier tugurio y se acostaba con todo tipo de hombres. Afortunadamente, a finales de los años 30 empezó a centrarse y, bajo la influencia del letrista Raymond Asso, su amante en aquel momento, trabajó disciplinadamente en su repertorio y fue capaz de volver a tener grandes éxitos.

Empezó a hacer teatro, películas y giras por toda Europa y America, donde conoció a la actriz alemana Marlene Ditrich, con la que entabló una gran amistad que duró toda la vida. Convertida en la gran dama de la canción francesa, se dedicó a ayudar a artistas noveles, como Yves Montand, Gilbert Bécaud, Georges Moustaki, Eddie Constantien o Charles Aznavour, con los que mantenía apasionados romances hasta que se cansaba y los abandonaba.

Firmó un contrato en el Alhambra y en 1937 grababa “Mon légionnaire” y “Le Fanion de la Légion”. Continuó trabajando en el Bovino, pero su meta tenía un nombre más corto: el ABC, para entonces la más conocida sala de conciertos y baile de Paris.

Su ingreso al ABC fue de un éxito rotundo. Realizó giras artísticas con la trouppe del ABC por las principales provincias francesas. La inquietud de Edith la hizo regresar al Européen y unos meses después grabó “C’est lui que mon Coeur a choisi”. Su potencia interpretativa le permitía actuar sin micrófonos en las salas más pequeñas. La guerra estalló en 1939, aunque no llegó a Francia todavía, pero Raymond Asso fue llamado al servicio militar al igual que el compositor Michel Emer, quien antes de partir le dejó la canción “L’Accordéoniste”.

A comienzos de 1940, Edith Piaf conoció al cantante Paul Meurisse, con quien sostuvo una relación amorosa. Aparecieron juntos en el Bobino y actuaron también en pareja en la premiere de Jean Cocteau’s, “Le Bel Indifférent”. Hizo una presentación para obtener fondos de guerra auspiciado por la Cruz Roja en el Bobino acompañada por Maurice Chevalier y Johnny Hess. Paul Meurisse fue llamado al servicio, pero fue rechazado por razones médicas. Edith se enteró que el esposo de Mômone había muerto en combate y le pidió que fuera a vivir con ella y Meurisse, pero como las tropas alemanas avanzaban por Bélgica en dirección a Francia, decidieron irse a Toulouse.

La ocupación alemana obligó a los artistas a registrase en el “Propagandastaffel” y a presentar las letras de sus canciones para pasar por la censura. Los amantes regresaron al Européen tomando parte en la película “Monmartre-sur-Seine” con Jean-Louis Barrault, Serge Reggiani y Georges Marchal. Luego volvieron a trabajar en “La Revista del ABC” y en abril de 1941 fueron contratados por el Bobino.

Pero, aunque seguían viviendo juntos, el amor entre Meurisse y Edith no era el mismo. Edith conoció a Henri Contet cuando filmaba la película “Monmartre-sur-Seine” donde el joven era gerente de publicidad y ella se enamoró. Edith rompió la relación con Paul Meurisse y dejó el departamento que compartían. Edith se mudó a un lugar cerca al Bidou bar, pero Contet no la siguió pues tenía puesta la atención en otra mujer y para darle celos, Edith hizo lo mismo flirteando con el pianista Norbert Glanzberg. La táctica tuvo éxito y se convirtieron en amantes. Contet le presentó a Madame Billy propietaria de un burdel.  Como Edith estaba escasa de dinero, se mudó a un departamento barato contiguo al burdel, acompañada por Mômone. Contet no se animaba a mudarse con ella, pero igual muchos visitantes iban y venían llamando la atención de la Gestapo.

Su padre apareció y le causó mucha alegría a Edith quien lo recibía en el departamento. Igual ocurrió con su madre pero debido a los escándalos que ocasionaba siempre terminaba llamando a la policía. Eso siguió hasta que su madre murió. Henri Contet escribió algunas de las canciones que generalmente recordaban la azarosa vida de Edith Piaf. Eso continuó así, hasta que en 1944 la policía clausuro el burdel. Pero, mientras tanto, la cantante no descuidaba su carrera artística y firmó un nuevo contrato para una temporada en el ABC que duró bastante tiempo y con nueva audiencia, el gran número de oficiales de la Wehrmacht que estaban sirviendo en la Francia ocupada.

En 1943, Actuaba en el Bobino e hizo presentaciones en campos de prisioneros. Durante ese período conoció al grupo “Les Compagnons de la Chanson”.

En la primavera de 1944 se presenta en el Moulin Rouge, donde el joven cantante de music-hall Yves Montand forma parte importante del espectáculo. Se produce un flechazo entre los dos artistas y Édith Piaf lo presenta a las personas más importantes de la época en el mundo del espectáculo: Joseph Kosma, Henri Crolla, Loulou Gasté, Jean Guigo, Henri Contet, Louiguy, Marguerite Monnot, Bob Castella, Francis Lemarque…

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