Estanislao López

Biografia OpusVida por dina

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El brigadier general Estanislao López fue un caudillo y militar federal argentino, Gobernador de la provincia de Santa Fe entre 1818 y 1838. Líder federal en las guerras civiles y veterano de las luchas de la independencia. Nacido en Santa Fe, educado en escuelas locales; a los 15 años de edad ya luchaba contra los indios a lo largo del límite septentrional y aprendía tácticas montoneras, útiles más tarde para confundir a los ejércitos regulares enviados contra él.

Tomó parte en la reconquista de Buenos Aires (1806) contra los británicos.

La vida del campo, la guerra contra el indio y su contacto diario, dieron a Estanislao López agilidad y destreza suma en el caballo y la lanza. Conocedor de todas las argucias de los aborígenes, de sus ataques nocturnos, de su arte guerrero, más tarde aplicará estos procedimientos en su famosa táctica montonera y ella le permitirá ser invencible ante los generales de la Independencia, al frente de ejércitos regulares. En la frontera se relacionó con los caciques indios que luego supo halagar y hacer entrar en sus emprendimientos, conteniendo sus desórdenes y atropellos con mano de hierro, cuando fue necesario.

Como uno de los cien blandengues de Santa Fe (soldados de frontera) al mando de Belgrano (1810), fue capturado por los realistas y prisionero en Montevideo. Luego escapó e hizo su primera aparición destacada conduciendo a sus hombres en la revuelta contra Buenos Aires (1816), luchó en la campaña que obligó a rendirse al ejército de observación de Buenos Aires a las órdenes del general Juan José Viamonte.

Con la cooperación de Artigas, López fue conocido como el héroe de la campaña. Luego de una victoriosa expedición contra los indios en el norte, López retornó a la capital de Santa Fe para asumir el gobierno y separar a la provincia del control de Buenos Aires; hasta su muerte, acaecida veinte años después, gobernó Santa Fe gozando de consenso popular.

Elegido gobernador en 1818 y reelecto regularmente de ahí en más. Aliándose primero con el líder de la Banda Oriental, José Gervasio Artigas y luego con el caudillo Francisco Ramírez, de Entre Ríos, formó nuevos y grandes ejércitos contra Buenos Aires.

Contenido:

  1. Orígenes
  2. Sus primeras incursiones como caudillo
  3. Doña María Josefa del Pilar Rodríguez del Fresno.
  4. Cepeda y el Tratado del Pilar
  5. Escucha “La Brigadeira” de los Peregrinos, homenaje al brigadier Lopéz
  6. Estanislao López y los caudillos
  7. López y San Martín
  8. “El boleado” general Paz.
  9. Galería de fotos de Estanislao López
  10. Rosas, Estanislao López y el manco Paz (como sacarse “el bulto de encima)
  11. Rosas, López, Quiroga y “el moro”
  12. El final de la primera guerra civil
  13. Años de paz
  14. Otra vez la guerra
  15. Últimos años
  16. Monumento al Brigadier López

Orígenes

Educado en la escuela franciscana de esa ciudad, marchó a los 15 años a luchar contra los indios del Chaco a órdenes de su padre . Estanislao nació en Santa Fe de la Vera Cruz el 22 de Noviembre de 1786. Fue bautizado en la Iglesia Matriz el 1º de Diciembre del mismo año por el Reverendo Padre Fray Joseph Norberto Aguirre.

Sus padres fueron Don Juan Manuel Roldán y Doña María Antonia López, él Capitán de las tropas del Rey, ella integrante de una familia afincada en Santa Fe a principios del siglo XVIII.

Sus padres no eran casados, ya que la unión se concretó el 2 de Agosto de 1817, según Acta de Matrimonio de la Iglesia Matriz de Santa Fe. Esta situación produjo un hecho que demoró el hallazgo por parte del Dr. José Carmelo Busaniche de la documentación para establecer los datos filiatorios de Estanislao; el sacerdote que transcribió el Acta de bautismo lo hizo en el Libro de Bautismos de niños expósitos o de padres desconocidos. El libro escrito por Busaniche sobre los progenitores del Brigadier vio la luz en el año 1952.

Estanislao tuvo una hermana melliza, Catalina, y un hermano llamado Juan Pablo. Poco se sabe de sus primeros años de vida ya que las investigaciones realizadas al respecto no ofrecieron datos concretos, pero indudablemente su educación y crianza no fueron en un ambiente de lujo y riquezas, sino más bien humilde, pero sin carencias acentuadas.

Ingresó a cursar sus estudios primarios en la escuela de los padres franciscanos, ubicada aledaña al templo y convento de la orden. Posteriormente, una vez concluidos estos estudios, y a la edad de quince años, inició la carrera militar, posiblemente inducido por su padre.

En 1811 participó de las luchas de la independencia en Corrientes y Paraguay, bajo el mando de Manuel Belgrano. Fue capturado en la batalla de Tacuarí y conducido prisionero a un buque frente a Montevideo, pero se escapó nadando y se incorporó al ejército sitiador de esa ciudad, regresando más tarde a Santa Fe con el cargo de alférez.

Peleó contra los caudillos federales de Entre Ríos en el Combate del Espinillo y fue tomado prisionero, oportunidad en que conoció al caudillo José Artigas, cuyos ideales federales abrazó.

Sus primeras incursiones como caudillo

En el año 1816, con el cargo de teniente, apareció como jefe del primer escuadrón de Blandengues de Santa Fe, durante la revolución por la que su provincia se separó de la de Buenos Aires. Bajo el mando del comandante Mariano Vera, tuvo una actuación destacada obligando a rendirse al ejército porteño de reconocimiento a las órdenes del general Juan José Viamonte. Luego de este hecho fue ascendido a capitán y fue nombrado jefe de la frontera norte de Santa Fe.

Poco después, el comandante Vera, con la decisiva ayuda del capitán López, rechazó de Santa Fe a un nuevo ejército porteño a las órdenes del general Eustoquio Díaz Vélez. Fue nombrado teniente coronel y comandante de armas de la provincia, y al año siguiente emprendió una victoriosa expedición contra los indios chaqueños en el norte de su provincia.

Cuando, el 15 de julio de 1818, el gobernador Vera fue depuesto por la oposición de sus propios aliados, la ciudad quedó indefensa. En esas circunstancias, López entró el 23 de julio a la capital provincial y asumió como gobernador de hecho; unas semanas más tarde fue reconocido como titular por el cabildo local.

Durante el gobierno de Vera, el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón había dejado en paz a Santa Fe. Pero cuando asumió López, organizó una invasión a la provincia. En septiembre de ese año inició en ataque en dos frentes: desde Córdoba, al mando del coronel Juan Bautista Bustos, y desde el sur un poderoso ejército, al mando de general Juan Ramón Balcarce.

La estrategia de López era adecuada a su inferioridad numérica y de armamento: desgastar al enemigo con ataques continuos de tropas que huían enseguida. Su táctica de batalla consistía en usar parejas de jinetes, con armas de fuego: uno de ellos disparaba sus armas a pie, mientras el otro le sostenía el caballo; enseguida cargaban con sus lanzas.

López atacó primero a Bustos en Fraile Muerto (actual Bell Ville, provincia de Córdoba), dejándolo sin caballos. Y enseguida retrocedió hacia su provincia. Allí Balcarce, a pesar de la resistencia impuesta por las guerrillas dejadas por López, avanzó y ocupó sucesivamente Rosario, San Lorenzo y  Coronda. López conciente de ello intentó defender la linea de defensa del Rio Salado, pero fue desbordado en el Combate del Paso de Aguirre por las disciplinadas fuerzas invasoras. López huyó al norte y Balcarce ocupó sin resistencia una desierta Santa Fe, enviando su caballería en persecución de los santafesinos, quienes la derrotaron en el Combate de Monte Aguiar. Luego de esto, López comenzo una guerra de recursos obligando a Balcarce a encerrarse en la capital provincial. Luego de tantas vicisitudes, Balcarce fue obligado a retroceder haciendo continuas marchas y contramarchas, destruyendo sus caballos y hombres, y obligándolo finalmente a retirarse a San Nicolás de los Arroyos.

Pero Pueyrredón no se dio por vencido: envió a Viamonte a un segundo ataque y reforzó a Bustos. Una vez más, López atacó primero a Bustos, a quien enfrentó en la batalla de La Herradura, que fue un empate. Luego atacó y venció a las fuerzas de Viamonte en el Combate de Barrancas y luego lo sitió en la villa de Rosario. Estando allí se enteró de que el general José de San Martín se quejaba de que su campaña al Perú podía verse detenida si obligaban al Ejército de los Andes a retroceder hasta Santa Fe, como pretendía Pueyrredón. Alarmado, le entregó la carta a Viamonte, urgiéndolo a iniciar negociaciones de paz, para que no se perdiera la guerra exterior por una interior.

De modo que firmó con el Directorio el armisticio de San Lorenzo el 12 de abril de 1819, con el que consiguió un breve respiro, aunque sin resolver la cuestión de fondo. Mientras tanto, López hizo sancionar la constitución provincial de Santa Fe, la primera del país.

Poco después se sancionaba la constitución unitaria, que fue rechazada por las provincias federales.

Doña María Josefa del Pilar Rodríguez del Fresno.

Nacida en Santa Fe de la Vera Cruz. Sus Padres fueron Francisca del Fresno y Manuel Rodríguez. El 17 de diciembre de 1819, María Josefa Rodríguez del Fresno, contrae enlace con el Brigadier Estanislao López . El casamiento se realiza por poder ya que López se encontraba en la provincia de Buenos Aires de donde regresa a fines de dicho mes.

Bendice la ceremonia el Dr. José Amenábar y representa al contrayente Vicente de Mendoza.

El Brigadier López afronta con orgullo los mismos inconvenientes que corre su tropa: frío, lluvia, fatigas. A fines de 1836, enferma. Fiebre y tos hacen sospechar a su suegro, el Dr. Rodríguez, la presencia de una enfermedad pulmonar. Aconseja cambio de clima y medicinas que no le traen la mejoría esperada, por lo que el 13 de enero de 1837 y a instancias del médico de Rosas, Dr. Lepper, que es llevado a visitarlo, viaja junto a su esposa a Buenos Aires en busca de un buen tratamiento.

Se dice que al llegar a Buenos Aires el «Patriarca de la Federación», como era llamado López, es bien recibido por el pueblo y las autoridades, aunque según expresa Mateo Booz en Aleluyas del brigadier… «No sentó bien la ausencia del cintillo colorado en el uniforme del jefe santafesino y que el Señor Rosas se abstuvo de atender personalmente a su «querido compañero».

Pasan los meses y no se nota mejoría alguna, por lo que deciden el regreso a Santa Fe, donde es recibido con música y cohetes. Apoyado en el brazo de «la gobernadora», como era llamada su esposa María Josefa, y acompañado por el Dr. Lepper y el coronel Cuitiño -espaldadero de Rosas-, desciende del carruaje que lo traía desde Buenos Aires.

Era el 5 de abril de 1837. Nuestro país contaba entonces con 640.000 habitantes. Según dice Gianello, en Historia de Santa Fe, «Merecidamente se llamó a López el Patriarca de la Federación, porque siempre tuvo en su voluntad y propósito realizar la organización nacional. Santa Fe tiene en él a su prócer máximo.» Según Mateo Booz, al regresar de Buenos Aires, los esposos López trajeron con ellos el primer piano que tendría Santa Fe.

El 15 de junio de 1838, siendo las 4 y media de la tarde, el «prócer de nuestra provincia y de la república», que tuvo la virtud de señalizar la ruta hacia la constitución, y fue ejemplo para sus tropas, entregaba su alma a Dios. Sus restos fueron depositados en el presbiterio del templo de San Francisco.

En el Museo Histórico se encuentra un inventario con la partición de bienes que María Josefa efectuara luego de la muerte de su esposo. El mismo lleva fecha 10 de marzo de 1851 y una firma: Domingo Crespo. Recordemos que Domingo Crespo se había casado con Dolores, hermana de María Josefa.

[Fragmento del texto extraido del libro "Quien es ella en Santa Fe", de Gloria de Bertero ]

Cepeda y el Tratado del Pilar

El nuevo director supremo, José Rondeau, decidió continuar con la estrategia de Pueyrredón, y pidió ayuda a las fuerzas de Portugal, que ocupaban la Banda Oriental, para aplastar las provincias federales de Corrientes y Entre Ríos (felizmente el gobernador portugués no quiso comprometerse).

Nominalmente, López era un subordinado de Artigas. Artigas le ordenó atacar Buenos Aires, enviando en su ayuda al caudillo Francisco Ramírez, de Entre Ríos. Con él venía también Carlos María de Alvear, el ex gobernante unitario, pero que pensaba usar a los federales para recuperar al poder en Buenos Aires. Y también José Miguel Carrera, que intentaba regresar a Chile a tomar nuevamente el gobierno, y Pedro Campbell, un marino irlandés que mandaba las fuerzas correntinas.

Como de costumbre, Rondeau llamó en su auxilio al Ejército del Norte, pero éste se negó a seguir la guerra civil en el motín de Arequito y regresó a Córdoba. De modo que el Director quedó solo frente a los federales, que lo derrotaron en la batalla de Cepeda, el 1ro de febrero de 1820.

En los días siguientes desapareció el Directorio y el Congreso, y la provincia de Buenos Aires reconoció su igualdad con las demás. Poco después se firmó el Tratado del Pilar entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Pero la noticia de la derrota de Artigas en la batalla de Tacuarembó condicionó su texto, que dejaba sin la esperada ayuda al caudillo oriental.

Con este tratado se estableció fugazmente la paz entre los federales y Buenos Aires, y López regresó a su provincia.

Escucha “La Brigadeira” de los Peregrinos, homenaje al brigadier Lopéz utilizando el siguiente reproductor:

Estanislao López y los caudillos

López y San Martín

“Unámonos, paisano mío, para batir a los maturrangos que nos amenazan: divididos seremos esclavos; unidos, estoy seguro de que los batiremos; hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra obra de honor. Mi sable no saldrá jamás de la vaina por opiniones políticas; usted es un patriota y yo espero que hará en beneficio de nuestra independencia todo género de sacrificios…” (Carta del Gral. San Martín a Estanislao López – 1819).

Rivadavia y sus satélites boicoteó la campaña libertadora de San Martin, a tal punto que este decide entregar el mando a Bolivar y retornar a su patria.

San Martín decide trasladarse a Buenos Aires a darle el último adiós a su esposa que agonizante reclamaba su asistencia. Pero San Martín debe postergar su viaje ante la certeza de un complot para interceptar su viaje para prenderlo o asesinarlo, y en carta a Guido del 27 de abril de 1828 dá cuenta de ello:

“¿Ignora Ud por ventura que en el 23, cuando por ceder a las instancias de mi mujer de venir a Buenos Aires a darle el último adiós, resolví en mayo venir a Buenos Aires, se apostaron en le camino para prenderme como a un facineroso, lo que no realizaron por el piadoso aviso que se me dio por un individuo de la misma administración”. (Altamira, Luis Roberto: “San Martín. Sus relaciones con don Bernardino Rivadavia”. Impresiones Pellegrini 1950. Museo Histórico Nacional. Su Correspondencia)

El 12 de agosto falleció la mujer de San Martín en ausencia de su esposo.

Así agradecían los “civilizados” al libertador de medio continente, mientras los “bárbaros”, según la definición sarmientina, le ofrecían su ayuda y gratitud; el gobernador “bárbaro” Don Estanislao López le remite la siguiente correspondencia:

“Se de una manera positiva por mis agentes en Buenos Aires que a la llegada de V.E. a aquella capital será mandado juzgar por el gobierno en un consejo de guerra de oficiales generales por haber desobedecido sus órdenes en 1817 y 1820, realizando en cambio las gloriosas campañas de Chile y Perú. Para evitar este escándalo inaudito y en manifestación de mi gratitud y del pueblo que presido, por haberse negado V.E. tan patrióticamente en 1820 a concurrir a derramar sangre de hermanos con los cuerpos del Ejército de los Andes que se hallaban en la provincia de Cuyo, siento el honor de asegurar a V.E. que a su solo aviso estaré en la provincia en masa a esperar a V.E. en El desmochado para llevarlo en triunfo hasta la plaza de la Victoria”. (Altamira, Luis Roberto. Ibidem) (JS.p.37)

“El boleado” general Paz.

El general Paz se aprestaba a llevar las armas sobre el litoral, mientras en la legislatura de Buenos Aires se denunciaban las intenciones de España de recuperar sus colonias. También se denunciaba la expedición, y se preparaban, en Colombia, Venezuela, Ecuador, Nueva Granda y México.

La guerra entre el interior y el litoral sobrevino inmediatamente. El gobernador de Santa Fé, Estanislao López, es nombrado general en jefe del ejército confederado. Quiroga operaba con éxito sobre Córdoba. El general Pacheco derrota a Pedernra en Fraile Muerto y los federales ocupan Tío, India Muerta y Totoral Chico. Quiroga toma Río Cuarto y avanza sobre San Luis y en el Río Quinto derrota a Pringles.

Convulsionada Córdoba y con Quiroga a su espalda, “el Manco” Paz decide ir sobre López. López rehuye el enfrentamiento y retrocede hasta los Calchines. Paz ordena a Dehesa marchar contra los Reinafé.

Casi llegada la noche, el general Paz escucha un tiroteo que supone de sus guerrillas con el enemigo, y se adelanta en reconocimiento de las fuerzas que se batían, acompañado con un ayudante, su ordenanza y un baqueano.

El manco Paz, que no quería poner en evidencia sus operaciones, manda a su ordenanza en busca del jefe de su guerrilla, y como aquel no volviera, Paz despacha el ayudante y sigue adelante con el baqueano, yendo a dar precisamente sobre el flanco izquierdo se su enemigo. Talvez confundió a las partidas enemigas con su propia tropa, pese a la advertencia del baqueano que le advierte que está frente a las tropas de López. Duda en volverse, talvez receloso de “disparar de sus soldados”. Cuando advierte su error, ya era tarde. Los federales lo habían reconocido. Incluso uno grita su nombre, lo que aumenta la confusión de Paz.

Un federal bien montado, de apellido Serrano, se adelanta, lo persigue y le bolea el caballo. “El manco” cae al suelo, y es tomado prisionero.

Adolfo Saldías, en su “Historia de la Confederación Argentina” (T.II.p.237) refiere lo dicho por un testigo ocular, don Saturnino Gallegos, que se encontraba en la tienda de López cuando llega el prisionero.

Dice el señor Gallegos, en septiembre de 1882:

“En la madrigada del 11 de mayo de 1831 nos encontrábamos en Calchines acompañados, esperando las fuerzas de Buenos Aires que mandaba el general Juan Ramón Balcarce, para emprender la campaña contra el general Paz. El general López, su secretario coronel Pascual Echagüe y otro jefe lo acompañaba alrededor del fogón tomando mate, cuando se presentó un joven cordobés que dijo llamarse Serrano, anunciando que dejaba a corta distancia la partida que conducía prisionero al General Paz, cuyo caballo había boleado él mismo.

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