Fernando Birri

Biografia OpusVida por dina

PAGINAS: 1 2

Fernando Birri es un cineasta y teórico Argentino, nacido en la ciudad de Santa fe, el 13 de marzo de 1925.  Es conocido como el padre del llamado Nuevo cine Latinoamericano.

Luego de haber incursionado en el teatro y en la poesía en su ciudad natal, fue a estudiar a Roma al Centro Sperimentale di Cinematografía, de 1950 a 1953. En 1956 funda y dirige el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral. Así surge la Escuela Documental de Santa Fe y una manera diferente de testimoniar la realidad del país. Allí realiza una de las obras más destacadas del cine latinoamericano de todos los tiempos, Tire Die un documental que denuncia las ominosas condiciones de vida de un barrio marginal en la ciudad de Santa Fe, Argentina. Después continúa la búsqueda de un lenguaje que exprese con personalidad propia y calidad artística la verdadera historia y contradicciones de América Latina.

En 1982, funda el Laboratorio de Poéticas Cinematográficas del Departamento de Cine de la Universidad de Los Andes, en Venezuela. En 1984 lo eligen Miembro de Honor del Comité de Cineastas de América Latina. Fue fundador de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y Miembro de su Consejo Superior, además de fundador y director de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños en La Habana (1986-1991).

Recibe en 1986 el Premio Coral de Honor en el VIII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, La Habana. La renovación permanente de temas, técnicas y estilos marcan la obra de este notable realizador. Sus filmes más importantes son Tire dié (1956), Los inundados (1961), La Pampa gringa (1963) y la experimental Org (1978). Desde 1964 vivió en Roma, con posteriores y largas estancias en Cuba, México, Venezuela y Brasil.

En junio de 2008 donó la obra de su vida (filmes, escritos, pinturas) a un Fondo con su nombre en la Biblioteca de la Brown University, asociada con el RISD Rhode Island School of Design, Providence, Estados Unidos.

El día 4 de junio de 2010 recibió el premio de honor del Festival Internacional de Cine de Innsbruck (Austria), en reconocimiento de su trayectoria e influencia sobre el festival. Se realizó en su honor una retrospectiva bajo el título “Soñar con los ojos abiertos” con sus filmes más destacados.

El día 7 de junio de 2010 recibió el “Condor de Plata a la trayectoria”, de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, en reconocimiento a su trayectoria como director.

Contenido:

  1. Comienzos de su carrera
  2. Los Inundados
  3. Video: “Los sueños no envejecen”
  4. Tire Dié: El cine como único documento de identidad
  5. Introducción
  6. Un sentido distinto del cine
  7. Decir cine, decir contra-información
  8. Galería de fotos de Fernando Birri
  9. Una imagen justa de una situación injusta
  10. Video: Los Inundados
  11. Filmografía

Hacia 1961 los antecedentes cinematográficos de Fernando Birri eran inusuales, si algún término le fuera pertinente. Sus actividades vinculadas a la cultura habían estado encaminadas hacia la poesía y el “teatro de títeres” (fundó y dirigió en esta última actividad, “El Retablillo de Maese Pedro”).

En rigor, si alguna formación académica tuvo entonces fue la que le dio Europa con su viaje a Roma en 1950, casi coincidiendo allí con Gabriel García Márquez (1954) y con Tomás Gutiérrez Alea y Julio García Espinosa (ambos de 1951 a 1953). La experiencia romana fue tan importante en los cincuentas como más tarde, cuando estableció en Roma su domicilio. En ese primer viaje filmó un documental, “Selinunte”, y fue fugaz actor en una película italiana (Gli sbandatti, 1955, de Francesco Masselli), asistió a Carlo Lizzani en Ai margini della metropoli (1953), a Vittorio de Sica en Il tetto (1954), y luego, con Emilio Indio Fernández, reescribió Las abandonadas en 1955. En realidad eran todas éstas actividades múltiples de un aprendiz.

Entonces regresó en 1956 a Santa Fe de la Vera Cruz. Tenía 30 años y el deseo de insertarse productivamente en el medio. Fundó el Instituto de Cinematografía de la Universidad del Litoral, y ese título, que podría sonar presuntuoso dada la escasísima infraestructura y la ambición desmedida e ilógica de hacer cine en provincias -y no en Buenos Aires-, se acompañó sin embargo de un proyecto intermedio al cine que dio magníficos resultados. Me refiero al fotodocumental, una verdadera exposición secuencial de fotografías, sobre un tema, que hoy podrían considerarse storyboards de films en su etapa preparatoria. Y eso era en efecto el fotodocumental, porque pronto dio paso a una película notable: tire dié (primera encuesta de tema social) y a otros 18 documentales (de diferentes directores) realizados en el plazo de cinco años, así como al primer largometraje de Birri, Los inundados. Los jóvenes santafecinos consiguieron atraer la atención de críticos y público incluso sobre esos materiales preparatorios que aún no se justificaban en obras fílmicas. Entre otros comentarios, el de Tomás Eloy Martínez resultó significativo porque encontró allí un proyecto nacionalista: “El país, o al menos un rostro del país, respira en las imágenes de estos futuros films. Haber descubierto ese rostro, hablar con las mismas palabras que le hemos oído [a Birri] alguna vez en lo vivo, no sólo es importante: es insólito”.

Más insólito era, ese mismo 1958, que recibieran el siguiente comentario escrito del célebre documentalista y teórico británico John Grierson, que había visto la exposición en Montevideo (durante el III Festival del SODRE): “Es un espléndido ejemplo de método de enseñanza y el primero que he visto que contribuya tan simplemente y tan bien al aprendizaje de cómo hacer un film. Ustedes van a la raíz de esta materia captando las imágenes esenciales y forzándolas por medio de los epígrafes a entregar su contenido. Es ésta una contribución notablemente simple pero a la vez profunda”.

Tanto Tire dié como Los inundados fueron preparados como fotodocumentales. Cuando en 1961 Birri reunió diversos textos (ensayos, informes anuales, programas de la escuela de cine) en un libro titulado La escuela documental de Santa Fe, señaló su preexistencia a los proyectos de cine. De alguna manera había que hacer un Instituto a través del cual realizar el cine que ansiaban.

Los Inundados

Los inundados (1961) es la historia tragicómica de algunas familias de la norteña provincia de Santa Fe, Argentina, damnificados por las inundaciones que cíclicamente se abaten sobre la región, pero se concentra ante todo en lo sucedido a la familia Gaitán: Dolorcito, su mujer Optima, varios hijos, y entre ellos la adolescente Pilar. Desde la primera toma -de diversos objetos caseros que flotan-, la película muestra su decisión de incluir humor en la tragedia. Sin perder de vista la humanidad de sus personajes, evita con cuidado convertirlos en prototipos de explotados sociales, pero tampoco pierde de vista numerosas oportunidades de satirizar a los políticos, al gobierno, a la burguesía pretendidamente “solidaria”, a la burocracia, y hasta a sus propios personajes humildes.

Dolorcito despierta literalmente inundado: baja los pies de la cama y se encuentra con que el agua invade la habitación. Su mujer le reprocha, “Yo te lo decía…”, en el mejor estilo rioplatense de recriminación gratuita. A partir de ese momento, se suceden las situaciones tragicómicas, y lo que más se le agradece a la película es su constante sentido del humor, a través del cual logra criticar dicharacheramente los vicios sociales y políticos referidos. El gobierno -en plena época electoral- promete construir el “tajamar” ya otras veces prometido; los candidatos explotan la desgracia de los “inundados” en beneficio de su partido y elaboran discursos demagógicos. Hay diálogos absurdos, como el del abogado Canuga cuando intenta evitar la desocupación judicial de los vagones de tren parados y convertidos por emergencia en casa-habitación. Es aún más cómica la secuencia en que Dolorcito ya no se despierta inundado sino en movimiento: han prendido el vagón-casa a una locomotora y él y su familia viajan con rumbo desconocido. Luego, la burocracia enreda su madeja: se abre un expediente para investigar el caso del vagón (ya célebre en todo el país, gracias a los periódicos), y mientras tanto la familia Gaitán no puede regresar a Boca del Tigre, de donde partiera.

Cuando al fin llega el expediente, ellos han empezado a sentar raíces en el lugar en que han sido arbitrariamente parados, y tienen nuevas amistades, y Dolorcito ha ganado un juego de bochas. Otra secuencia antológica ocurre cuando el jefe de estación, harto de los visitantes, da salida al tren y Dolorcito debe correr y perseguirlo, mientras hijos, esposa y perros lo animan en su carrera. De regreso al pago después de la aventura, el paterfamilias reflexiona en voz alta, con nostalgia: “Aquello sí que era vida. Ahora vaya a saber pa’ cuándo será la otra inundación”.

La película es un sabroso retrato de la cultura popular, puntuado por sambas camperas de Ariel Ramírez y payadores vernáculos. Sin embargo, Birri se encontraba más cerca de su fresca experiencia italiana y la influencia neorrealista (aunque en Italia el Neorrealismo hubiera perdido vigencia) que del folklorismo tradicional. La película posee un tono neorrealista, por el sector social originario de sus personajes principales, por la escenografía “natural” (aunque cuidada al detalle) y por el empleo de muchos actores igualmente “naturales”. Estos actores (mezcla de actores profesionales, payadores y vecinos) cumplen su papel a la perfección, asistidos por un guión preciso y punzante, y por una fotografía espléndida, y parecen en todo momento disfrutar las circunstancias humorísticas compartiendo ese gozo con los demás.

Lo que distingue aquí a Birri de sus coetáneos, a diferencia de otras películas sociales de la época, es el calor humano con que se diseñan los personajes, así como su voluntad de exhibir el carácter aprovechado y pícaro de los mismos. Aunque todos viven al borde de la excentricidad, no hay caricaturas, y el humor no se produce sólo a costa suya, sino ante todo por las situaciones vividas. Así, cuando la familia Gaitán comienza a recorrer la República Argentina porque algún burócrata ordenó sobre el papel el enganche de su vagón, la situación es cómica pero la burla se orienta hacia la burocracia. El otro blanco de la crítica mordaz es la política, y hay abundantes situaciones que dejan en claro la hipocresía de los candidatos, así como el sabio escepticismo de los pobres.

La producción de este film fue totalmente marginal respecto a la industria cinematográfica argentina; se basaba en un cuento cuyo autor había muerto muchos años antes, y dependió ante todo de la iniciativa, el talento y la energía de Fernando Birri y sus colaboradores, así como del apoyo sui generis de la Universidad Nacional del Litoral.

* Fragmento de un ensayo inédito sobre el cine de Fernando Birri y el de Leonardo Favio.

Jorge Ruffinelli es profesor en el Departamento de Español y Portugues de la Universidad de Stanford, en California.

[Los autores de los documentales de la Escuela de Cine de Santa Fe, mencionadoa arriba en el texto, fueron: Elena de Azcuénaga, Edgardo Pallero, Juan F. Oliva, César Caprio, Hugo Abad, Enrique Urteaga, José Ayala, Hercilia Marino, Nelly Borroni, Edgar van Isseldyk y Fernando Birri].

Tire Dié: El cine como único documento de identidad (Canaya)

“Nunca voy olvidar el impacto extraordinario que tuvo en mi vida, cuando en el ‘58 o ‘59, vi por primera vez el Tire Dié , creo que fue una de las películas que me marcaron. Fue extraordinario el impacto: Fernando Birri con su escuela documental de Santa Fe”. Declaraciones de Fernando Solanas, mayo de 2003.

Introducción

El niño corre agitadamente al costado del tren. Todo su rostro tiembla mientras el flequillo rubio golpea su frente. Prosigue su marcha estirando los brazos en dirección de las ventanillas. Por su vestimenta y su rostro que parece sucio, además de transpirado, podemos intuir que seguramente es pobre. Las cabezas curiosas de los pasajeros se asoman por las ventanas del tren que cruza el puente, casi a paso de niño. A paso de niño que corre.

A ese hombrecito desconocido, el movimiento frenético de la carrera urgente, le hace perder el equilibrio cuando, luego de extender el brazo y abrir su mano consigue tomar las monedas que le tiran desde el tren que se apresta a dejar atrás el puente. TIRE DIÉ TIRE, TIRE DIÉ TIRE, repite la triste letanía de los chicos.

Aún separada del cuerpo madre de la película a la que pertenece, el poder expresivo y emocional de la imagen sigue siendo elocuente; y cuando se comprende de qué se trata, cuando se vislumbra el mundo que se esconde detrás de ella, se vuelve desgarradora e inolvidable.

Aparece también en una de las imágenes ajenas que -incorporadas a La Hora de los Hornos- le sirven a Fernando “Pino” Solanas para homenajear y señalar su ascendencia estética y moral. La conmoción emocional y la revelación artística que produce es irreproducible en palabras; es pues, revelar el misterio de esa imagen que retrata la condena de esos niños a una miseria casi infranqueable, el motivo de esta nota.

Un sentido distinto del cine

Tire Dié fue realizada entre los años 1956 y 1958, entre las cuatro y cinco de la tarde, por un equipo de alumnos de la Escuela de Cine de la Universidad del Litoral, organizado y dirigido por el cineasta Fernando Birri.

“La ternura que nos acercaban los filmes italianos, documentando humildemente lo cotidiano, fotografiando a los hombres y a los días de los hombres”. Eso, dice Birri, es lo que fue a buscar cuando partió para Italia.

De regreso en el país en 1956, con la consigna y la necesidad interior de crear “un cine realista, nacional y popular y crítico”, Birri fundó el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral. La progresiva y rápida ampliación de las actividades del Instituto, convertido en un verdadero taller-escuela, lo transformó en el epicentro de lo que algunos llamaron “la escuela documental del Litoral” cuya influencia se marcó fuertemente en el campo del cortometraje y en algunos largometrajes, tanto nacionales como latinoamericanos de los años sesenta.

PAGINAS: 1 2

Paco de Lucia

Francisco Sánchez Gómez, de nombre artístico Paco de Lucía, (Algeciras (Cádiz), 21 de diciembre de 1947, Cancún (México), 26 de […]

Lermo Balbi

Lermo Balbi, fue un poeta, escritor y dramaturgo nacido en Rafaela, provincia de Santa Fe, donde también falleció. Bachiller, fue […]

Francisco Paco Urondo

Francisco Paco Urondo fue un poeta, periodista, académico y militante político.Dio su vida luchando por el ideal de una sociedad […]

Los Muppets

Los Muppets son un grupo de marionetas creados por Jim Henson en 1964. Este peculiar grupo de personajes fue protagonista […]