Francisco Franco

Biografia OpusVida por magui

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Francisco Franco Bahamonde (Ferrol, La Coruña, 4 de diciembre de 1892 – Madrid, 20 de noviembre de 1975), conocido como Francisco Franco o simplemente Franco, fue un militar dictador español, golpista integrante del pronunciamiento militar de 1936 que desembocó en la Guerra Civil Española.

Fue investido como Jefe Supremo del bando sublevado el 1 de octubre de 1936, ejerciendo como Jefe de Estado de España desde el término del conflicto, hasta su fallecimiento en 1975. Líder del partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS, fue inspirador del movimiento ideológico totalitario en sus inicios, dictatorial después, conocido como franquismo. Aglutinó en torno al culto a su persona, a diferentes tendencias del conservadurismo, del nacionalismo y del catolicismo opuestas a la izquierda política y al desarrollo de formas democráticas de gobierno.

El principio de la carrera militar de Franco quedó marcado por la Guerra del Rif en Marruecos, alcanzando la graduación de general en 1926. Durante la Segunda República Española, tras dirigir la Academia Militar de Zaragoza, le fue encomendada en otoño de 1934 la dirección de las operaciones militares para sofocar y reprimir el movimiento obrero armado que había declarado la revolución social en Asturias en 1934. Tras el triunfo del Frente Popular, descubierto el intento de golpe de Estado de varios generales, y existiendo sólo sospechas sobre sus integrantes, el Gobierno alejó de los centros de poder a los generales más proclives a la sedición, destinando a Franco a las Islas Canarias.

En julio de 1936, tras muchas indecisiones, se une al golpe de Estado liderado por el general Sanjurjo y el general Mola contra el gobierno de la Segunda República Española poniéndose al frente del ejército de África. El golpe fracasó y dio lugar a una guerra civil. Tras la muerte de Sanjurjo en un accidente aéreo pocos días después del golpe, ayudado por el prestigio que cosechó con el rápido avance de sus tropas y la liberación del Alcázar de Toledo, Franco ve el camino libre para convertirse en líder indiscutible de los sublevados, siendo designado su Jefe de Gobierno, el 28 de septiembre de 1936, se autoproclama Jefe de Estado.

Después de la victoria en la Guerra Civil del bando sublevado continuó una durísima represión ya iniciada desde principios de la guerra.  Durante la Segunda Guerra Mundial, Franco mantuvo una política oficial de neutralidad para pasar a la de no beligerancia a instancias de Mussolini; no obstante, colaboró encubiertamente con el Eje de diversas formas, principalmente permitiendo la escala y el aprovisionamiento de aviones y submarinos en territorio español, y enviando tropas –supuestamente autoorganizadas al margen del gobierno– para combatir junto a los alemanes en la campaña contra la Unión Soviética, la denominada División Azul, así como la mucho menos conocida Escuadrilla Azul. Con anterioridad, Franco y Hitler se habían reunido en Hendaya el 23 de octubre de 1940.

Tras la caída de Alemania e Italia, el régimen franquista sufrió la reprobación de las Naciones Unidas por su demostrada colaboración con el Eje, impidiendo la entrada de España en el recién creado organismo y recomendando la retirada de embajadores. Franco desestimó las críticas internacionales considerando que eran obra de la conspiración masónica.  España sufrió un relativo aislamiento internacional roto principalmente por la Argentina de Perón y Portugal (el régimen de Salazar). En 1945, Franco retira las banderas y símbolos nazis y fascistas de los diferentes organismos, apartando del gobierno a los más significados defensores del Eje. En los siguientes años su iniciado régimen totalitario se fue desplazando hacia otras posiciones dictatoriales.

Durante la Guerra Fría, los Estados Unidos, interesados en incluir a España en su línea defensiva, maniobraron para procurar la entrada de España en la OTAN. La oposición de otros países, especialmente Gran Bretaña, obligó a EE. UU. a reconducir su iniciativa y firmar un tratado bilateral que incluyó la instalación de bases militares estadounidenses en territorio español. La firma del tratado supuso un triunfo para Franco ya que con él se iniciaba claramente el desbloqueo internacional. El presidente Eisenhower y, posteriormente, Richard Nixon viajaron a España explicitando así su apoyo a Franco.

Franco intentó instaurar un sistema económico autárquico. El rechazo de las ofertas de crédito británica y estadounidense provocó la escasez de alimentos y materias primas que, sumado a la corrupción y a la generalización del mercado negro, mantuvieron a España en la penuria hasta bien entrados los años cincuenta.  Después de 1959, con la entrada en el gobierno de los “tecnócratas” y el abandono de las políticas autárquicas, la economía experimentó una profunda transformación, desarrollándose planes de “estabilización y desarrollo” atendiendo a las recomendaciones internacionales que condujeron a la recuperación económica.

En su última etapa se inició un retroceso en las relaciones internacionales que exigían una apertura a posiciones democráticas. La solicitud española de entrada en la CEE fue rechazada y su posible entrada se vincula a reformas democráticas, el proceso de Burgos supuso el descrédito internacional del Régimen. En el interior, los trabajadores agrupados, principalmente en torno a Comisiones Obreras, se mostraban especialmente activos contra el Régimen; la oposición democrática presentaba un frente común al que se sumaron sectores de la economía que consideraron al Régimen como un lastre y sectores de la Iglesia apoyan las reivindicaciones de los trabajadores y a la oposición.  ETA y otras organizaciones terroristas también se convirtieron en un problema creciente.

El 14 de octubre de 1975 comienza su último deterioro físico, el 25 de octubre se le administra la extremaunción y, desde entonces, es mantenido vivo por su entorno intentado una solución sucesoria acorde con sus intereses.9 Franco muere, finalmente, el 20 de noviembre.

Tras su muerte, los mecanismos sucesorios funcionaron y Juan Carlos “aceptando los términos de la legislación franquista” fue investido rey,10 siendo aceptado con escepticismo tanto por los adeptos al Régimen como por la oposición democrática. Posteriormente, Juan Carlos desempeñaría “un papel central en el complejo proceso de desmantelamiento del régimen franquista y en la creación de la legalidad democrática”.

Infancia y formación militar

Francisco Franco nació a las doce y media de la madrugada del 4 de diciembre de 1892 en el número 108 de la calle Frutos Saavedra de Ferrol (actualmente, calle María, situada en el casco histórico de la ciudad), en la provincia de La Coruña.  El 17 de diciembre fue bautizado como Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo: Francisco por su abuelo paterno, Hermenegildo por su abuela materna y su madrina, Paulino por su padrino y Teódulo por el santo del día.  Su padre, Nicolás Franco y Salgado-Araújo, (1855 – 1942, 87 años) fue capitán de la Armada, y su madre, María del Pilar Baamonde y Pardo de Andrade (1865 – 1934, 69 años),  provenía de una familia que también tenía una tradición de servicio en la Marina, que continuaría el hijo mayor del matrimonio, Nicolás, oficial de marina y diplomático. El otro hijo, Ramón, fue un pionero aviador que fue odiado por muchos de los seguidores de Francisco Franco. La madre de Franco era, a través del séptimo Conde de Lemos y su esposa, la tercera Condesa de Villalva, descendiente de la realeza portuguesa por dos ramas: de una hermana del rey Manuel I de Portugal, y de otros reyes portugueses.

Franco iba a seguir a su padre en la Armada, pero la admisión a la Academia Naval fue cerrada desde 1906 a 1913. Para disgusto de su padre, Franco decidió incorporarse al Ejército de Tierra. En 1907, ingresó a la Academia de Infantería de Toledo,  en la que obtuvo el despacho de alférez en 1910.

Carrera militar

Fue ascendido a teniente. Dos años más tarde, fue destinado a Marruecos. Los esfuerzos españoles por ocupar físicamente su nuevo protectorado en África provocó la prolongada Guerra del Rif (1909–1927) con los marroquíes. Las tácticas usadas dieron lugar a grandes pérdidas entre los oficiales del Ejército Español, pero también le dieron la oportunidad de ascender por sus méritos. Se decía que en la guerra los oficiales recibirían «un ataúd o una faja de general».

En el desastre político-militar que fueron las guerras de Marruecos, se había establecido una práctica nefasta, contra toda lógica militar sensata. Los ascensos y medallas solían concederse para recompensar un mal entendido heroísmo, que se medía en función del número de heridas recibidas, y no de los resultados militares reales, desconsiderando las pérdidas de vidas humanas, sacrificadas en ataques a pecho descubierto. Este sistema de valoración de méritos propició, ascensos y recompensas a los oficiales de infantería y caballería supervivientes de algunos disparatados ataques, en detrimento de otros militares, tales como artilleros y médicos, o los destinados en servicios de intendencia, sin cuyo concurso la guerra no podía llevarse a cabo con éxito. En este contexto, Franco se ganó pronto la reputación de ser un buen oficial. Se incorporó a la recién formada Fuerzas Regulares Indígenas, unidad colonial española que actuaban como fuerzas de choque.

En 1916, a la edad de 23 años fue ascendido a capitán, fue gravemente herido en una escaramuza en El Biutz. Su supervivencia le mereció la fama de «hombre de baraka» (buena suerte) a los ojos de las tropas nativas. También se le propuso, sin éxito, para la más alta recompensa militar al valor del Ejército Español, la codiciada Cruz Laureada de San Fernando. En lugar de ello, fue ascendido a comandante, convirtiéndose en uno de los más jóvenes oficiales en alcanzar dicho empleo del Ejército Español.

Desde 1917 hasta 1920, dejó Marruecos y fue asignado a la Península. Aquél año, el teniente coronel José Millán Astray, un histriónico pero carismático oficial, fundó la “Legión Extranjera”, unidad similar a la Legión Extranjera Francesa. Franco se convirtió el segundo en el mando en la Legión, y regresó a África.

El 24 de julio de 1921, el mal comandado y exhausto Ejército Español sufrió una aplastante derrota en Annual a manos de las tribus rifeñas, encabezadas por los hermanos de Abd el Krim. La Legión simbólicamente, si no materialmente, salvó a los enclaves españoles de Melilla después de una agotadora jornada de tres marchas forzadas dirigidas por Franco. En 1923, fue nombrado comandante de la Legión.

Ese mismo año, el 16 de octubre, se casó con Carmen Polo en la iglesia de San Juan; con quien tuvo una hija, María del Carmen (nacida en 1926). Como un acto especial de honor, su padrino en la boda fue el Rey Alfonso XIII representado por el general Antonio Olsada,  un hecho que le marcaría durante la República Española, como oficial monárquico.

Ascendido a coronel, Franco dirigió la primera oleada de tropas de tierra en el desembarco de Alhucemas, en 1925. Este desembarco en el corazón de la tribu de Abd el Krim, junto con la invasión francesa del sur de Marruecos, significó el comienzo del fin de la corta República del Rif.

Según la propaganda franquista, Franco fue el general más joven de Europa en 1926; aunque se obviaba la existencia de otros más jóvenes como Mijaíl Tujachevski, por lo que algunos autores discuten esta afirmación.

En 1928, Franco fue nombrado director de la recién creada Academia Militar Mixta en Zaragoza, nueva institución para la formación de la oficialidad (cadetes) del ejército, en sustitución de las antiguas instituciones separadas para jóvenes aspirantes a convertirse en oficiales de infantería, caballería, artillería, y otras armas y cuerpos del ejército.

Durante la Segunda República Española

Tras la promulgación de la II República, Franco estuvo tentado de intervenir en Madrid con los cadetes en defensa de Alfonso XIII, pero comunicándole su intención al general Millán Astray, éste le hizo partícipe de una confidencia del general Sanjurjo, según la cual, no se contaba con los apoyos suficientes; principalmente, no se contaba con la Guardia Civil. Esto le hizo desistir. Al día siguiente, el día 15 de abril, Franco dictaba una orden a los cadetes: “Si en todos los momentos han reinado en este centro la disciplina y el exacto cumplimiento en el servicio, son aún más necesarios hoy, en que el Ejército necesita, sereno y unido, sacrificar todo pensamiento e ideología al bien de la nación y a la tranquilidad de la Patria”.  Franco desde esos primeros momentos se mostró reticente a la República; y en julio, pasados tres meses, cuando Manuel Azaña (entonces Ministro de Defensa), dentro de sus acciones que conducían a reducir los gastos del Ejército,  cierra la Academia Militar de Zaragoza, en un encendido discurso de clausura se posiciona abiertamente contra ella. Azaña incluyó una nota desfavorable en su hoja de servicios; y cerrada la academia, Franco se encontró en situación de disponible forzoso durante los siguientes ocho meses, hasta que en febrero de 1932 se le destinó a La Coruña como jefe de aquella brigada de Infantería.

En julio de 1932, cuatro semanas antes de la Sanjurjada, Sanjurjo se entrevistó en secreto con Franco para pedirle su apoyo en el pronunciamiento. Franco no se lo dio, pero fue tan ambiguo, que Sanjurjo pudo llegar a pensar que dado el golpe, podría contar con él.19 La entrevista fue en Madrid, de regreso a La Coruña, Franco pidió un permiso para ausentarse de su puesto durante unos días y acompañar a su esposa y a su hija en un viaje por las Rías Bajas coincidiendo con las fechas previstas para el pronunciamiento. El permiso le fue denegado al tener que ausentarse el general de División de la plaza. En el momento del pronunciamiento, Franco se encontraba en La Coruña asumiendo, en funciones, el mando de la plaza no uniéndose a los sublevados. Fracasado del golpe, Sanjurjo fue enviado a consejo militar y solicitando a Franco que lo defendiera, éste se negó.

En febrero de 1933, tras quejarse Franco de haber perdido puestos en el escalafón, Azaña lo destinó a las islas Baleares. Este destino significaba un ascenso, era un destino que normalmente habría correspondido a un general de División y bien podría formar parte de los esfuerzos de Azaña por atraer a Franco a la órbita republicana, recompensándole por su pasividad durante la Sanjurjada:

He recibido en el ministerio al general Vera, que manda la 8ª división. Me dice que el general Franco está muy enojado por la revisión de ascensos. De hacer el número uno de los generales de brigada, ha pasado a ser el veinticuatro. Es lo menos que ha podido ocurrirle. Yo creí durante algún tiempo que aún descendería más. Se propone elevar una instancia suplicando que se revise su caso. Voy a enviarlo a mandar Baleares, donde estará más alejado de tentaciones.

El 19 de noviembre y 3 de diciembre de 1933 se celebraron elecciones generales que dieron la victoria a la formación de derechas CEDA de Gil-Robles. El nuevo Gobierno, a finales de marzo de 1934, ascendió a Franco a general de División, alcanzando así el techo de su carrera militar, ya que la República había suprimido el empleo de teniente general.

Revolución de Asturias

El triunfo de la derecha en las elecciones de 1933 propició que la coalición Radicales-CEDA emprendiera la anulación de las reformas que tímidamente se habían iniciado.  Paralelamente, en la formación socialista los moderados fueron desplazados por los miembros más radicales. Besteiro se vio marginado y Largo Caballero e Indalecio Prieto adquirieron todo el protagonismo.  Los historiadores han denominado a este periodo hasta finales de 1935 “el bienio negro”, para señalar que fueron años reaccionarios y marcados por el fascismo. El agravamiento de la crisis económica, el retroceso de las reformas y las radicales proclamas de los líderes de la izquierda crearon un ambiente de sublevación popular. En las zonas donde los anarquistas eran mayoría se sucedieron las huelgas y los enfrentamientos de trabajadores con las fuerzas de Orden Público. En Zaragoza, un conato de insurrección, en el que se levantaron barricadas y se ocuparon edificios públicos, fue sofocado con la intervención del Ejército.

El 26 de septiembre de 1934 se anunció la formación de un nuevo gobierno presidido también por Lerroux al que se incorporaron tres miembros de la CEDA. La actitud revanchista del anterior gobierno Lerroux y la identificación de la CEDA con posiciones fascistas provocó la reacción de la izquierda. La UGT, los comunistas y los nacionalistas catalanes convocaron una insurrección que se materializó en diversas zonas del país como Cataluña, el País Vasco y, principalmente Asturias, donde se unió la CNT. Si en otros lugares fue sofocada con relativa facilidad, no ocurrió así en Asturias. Los mineros asaltaron la fábrica de armas de Trubia, ocuparon los edificios públicos (a excepción de la guarnición de Oviedo y la Comandancia de la Guardia Civil de Sama) y detuvieron la columna del general Milán de Bosch que acudió desde León. Se cometieron asesinatos, principalmente de sacerdotes y guardias civiles, se quemaron iglesias y se saquearon edificios oficiales.

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