Francisco Solano Lopez

Biografia OpusVida por magui

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Francisco Solano López fue uno de los dibujantes más importantes de la historieta argentina, siendo El Eternauta su obra más reconocida. Comparte el nombre con el antiguo presidente paraguayo Francisco Solano López, de quien era descendiente.

Nació en Buenos Aires, el 26 de octubre de 1928 y falleció en la misma ciudad el 12 de agosto de 2011.

Cuando Francisco Solano López dibujaba sus personajes, concentraba la verdad en sus ojos de tinta. No importa qué período de su extensa carrera se estudie, en la mirada de cada una de sus viñetas es posible encontrar la expresión que la definía.

En el último tiempo, su obra había sido releída y revalorizada en distintos ámbitos políticos, sociales y culturales. En el mundo del comic su obra ya era largamente reconocida. Su partida es la de uno de los últimos iconos de una época industrial “dorada” de la historieta argentina. Un representante de un medio que ya no es en volumen, estructura, tema ni estilo como entonces, pero que reconoce la herencia indispensable de su obra. Solano López era conocido como el cocreador de El Eternauta, junto al guionista Héctor Germán Oesterheld –desaparecido por la última dictadura militar argentina–. Sus viñetas de una Buenos Aires cubierta de copos mortales son emblemáticas y se recuerdan siempre que cae agua nieve.

Aunque es su obra más conocida, a lo largo de más de seis décadas trabajando sobre el tablero forjó otras decenas de personajes, historias y mundos junto a cantidad de guionistas argentinos, como Guillermo Saccomanno, Ricardo Barreiro y Carlos Sampayo, y también autores extranjeros. El Eternauta, sin embargo, fue su obra cumbre y recientemente había vuelto a ser profundamente apreciada desde el ámbito político por los valores que encarnaba, a la vez que un resurgente ambiente historietístico honraba su grandeza.

Contenido:

  1. Comienzos
  2. Carrera profesional
  3. El legado del Eternauta
  4. Su estilo como dibujante
  5. Fallecimiento
  6. Distinciones y homenajes
  7. Video: Francisco Solano Lopez – canal encuentro
  8. “El Eternauta es un intérprete metafórico de la trayectoria del país”   (Entrevista)
  9. Galería de fotos de Francisco Solano Lopez
  10. Algunas publicaciones

Comienzos

Solano López nació en 1928 su familia estaba emparentada con el patriota paraguayo del mismo nombre. Apasionado por el dibujo desde muy chico, fue de formación autodidacta.

Carrera profesional

La carrera de Solano López comienza en 1953, donde trabaja en la Editorial Columba con el guionista Roger Plá para realizar Perico y Guillermina.

Su dupla con el guionista Héctor Germán Oesterheld comienza en 1955, al reemplazar a Campani en la serie Bull Rocket de la revista Misterix. Formó parte de la Editorial Frontera desde el principio, y siempre con guiones de Oesterheld trabajó en las series Joe Zonda y Rul de la Luna para la revista Frontera, Rolo el marciano adoptivo para Hora Cero, más numerosos episodios de Ernie Pike y El cuaderno Rojo.

En la editorial Oesterheld se ponía de acuerdo con los dibujantes acerca de las historietas en las que trabajaban. Solano López pidió trabajar en una serie de ciencia ficción pero con un tono más realista que sus trabajos anteriores. Esto llevó a la publicación de El Eternauta, que aunque presenta elementos del género como las invasiones extraterrestres o armamentos fantásticos, no pone el acento en éstos sino en las reacciones de personas comunes ante la tragedia descrita. La serie se comenzó a publicar en Hora Cero semanal el 4 de septiembre de 1957, y se extendió hasta el número 106, dos años después. Esta historieta fue reeditada en numerosas ocasiones a lo largo del tiempo, e incluso Oesterheld la recreó más adelante con Alberto Breccia.

Cuando el proyecto de editorial Frontera cayó, Solano se radicó en Europa Europa entre 1963 y 1968, en donde trabajó para la editorial Fleetway en Galaxus, Kelly Ojo Mágico, Adam Eterno, Profesor Kraken, etc. hasta mediados de los ‘70, cuando volvió al país.

En 1976 la editorial Record lo convenció de continuar El Eternauta junto a Oesterheld. Fue una saga todavía más jugada políticamente, con Oesterheld ya integrando Montoneros, y Gabriel, hijo del dibujante, siguiendo un camino similar. Fue el propio Gabriel quien marcó los siguientes pasos del dibujante, cuando lo secuestró un grupo de tareas de la dictadura. Entonces Solano López recurrió a viejos conocidos de estudios en el Liceo Militar y consiguió liberarlo, a cambio del exilio en España.

En 1976 comenzó también a colaborar con Ricardo Barreiro, con quien produjo Slot Barr.

Y a España, produce “Ana e Historias Tristes”, sobre cuentos de su hijo, en lo que son varios de sus relatos más potentes y desgarradores.

En 1980 dibuja la serie bélica Aguila Negra, con guión de Ray Collins, para Nippur Magnum de Columba; y en Superhumor publica Calle Corrientes con guión de Guillermo Saccomano. También creó Evaristo, una versión en historieta del entonces célebre comisario Evaristo Meneses.

Más tarde se radicó en Brasil y desde allí trabajó para editoriales norteamericanas. En su largo periplo acumuló personajes y series, siempre con un nivel notable, como Bull Rocket, capítulos de Ernie Pike, Slott Bar, Ministerio, Rolo el Marciano (las dos últimas publicadas un año y medio atrás por Página/12), Joe Zonda, Evaristo, Calle Corrientes o La guerra del Paraguay.

El de la infausta guerra de la Triple Alianza era uno de sus proyectos más valorados, ya que además de llamarse igual, era descendiente directo del presidente paraguayo al que las tropas argentinas, brasileñas y uruguayas derrocaron con la venia británica. Podía hablar horas sobre historia latinoamericana y de ese episodio en particular.

Sin embargo, jamás podría abandonar a Juan Salvo y las aventuras de quienes sobrevivían a la invasión extraterrestre. En 1997 retomó el personaje, esta vez con Pablo “Pol” Maiztegui en los guiones. Juntos crearon El mundo arrepentido. Situada luego del final de la primera, está situada en uno de los incontables viajes que el protagonista asegura haber realizado antes de aparecer ante el guionista ante quien relató su historia. Fue publicada en la revista Nueva, editada en el interior del país, y más adelante fue recopilada.

Más tarde harían otra continuación que funcionaría como metáfora del dominio neoliberal que cambiaba el poderío militar por los espejitos de colores. Luego, Juan Salvo, eterno viajero del tiempo, recorrería el cosmos buscando a su esposa, en La búsqueda de Elena. El año pasado, y en una colección bajo su dirección, publicó El Eternauta: el perro llamador, con la intervención de varios de los mejores dibujantes de las generaciones que siguieron el legado de Solano. Hasta hoy seguía en proceso una nueva historia que aguardan editores argentinos e italianos, ilustrada por el rosarino Carlos Ariel Barocelli, bajo la supervisión del maestro. La historia original, en tanto, se estaba republicando en la contratapa del matutino Tiempo Argentino. Y en Télam ilustraba la “sitcom” Sección imposible.

Durante el 2001 vuelve a retomar El Eternauta, esta vez con una historia más ambiciosa. Omitiendo por completo la continuación de la segunda parte, se sitúa 40 años en el futuro en un Buenos Aires reconstruido por los invasores, donde masivos lavados cerebrales a los sobrevivientes hicieron a la gente creer que la llegada fue pacífica, y sólo unos pocos resistentes conocen la verdad de la invasión. La intención de los autores fue retratar una forma diferente de dominación, basada no en el poderío militar sino en la manipulación de las masas. Solano López lo explicaba así:

Estamos echando una mirada sobre la actualidad, basados en una metáfora explícita: el país invadido por extraterrestres, que son en realidad las finanzas internacionales. En esta parte nos interesó mostrar cómo lograron los invasores perpetuar la dominación a través de los mecanismos de la democracia. Tal como pasó en América Latina con Collor de Melo, Alan García o Menem.

Se comenzó a editar en julio de 2003, en nueve entregas.

Dada su buena recepción, se continuó con una nueva parte, La búsqueda de Elena (la esposa de Juan Salvo, perdida al final de la primera historia), de seis números publicados a partir de abril de 2006, junto a una reedición de Marcianeros. Estaba previsto el final en el 2007, pero llegó a publicarse recién en 2010 en tres entregas.

El legado del Eternauta

Es llamativo enterarse de que las páginas originales de esa obra fundamental de las viñetas argentinas no están en el país, sino en manos de un coleccionista italiano. Hace poco una editorial francesa publicó el libro a partir de esos originales y el propio Solano López comentaba sorprendido que allí había redescubierto un montón de detalles que había olvidado, merced a las falibles impresiones de la época en la que fue publicada originalmente, y sobre las cuales se hicieron las sucesivas reediciones.

Curiosamente, durante mucho tiempo Solano López había tenido una mirada crítica de las intenciones políticas de Oesterheld en su obra cumbre. La progresiva radicalización del guionista, que hacia el final de su colaboración le pasaba los guiones desde la clandestinidad, generaba debate en la dupla. Los últimos años, sin embargo, habían suavizado el recuerdo y había comprendido y aceptado con orgullo que los jóvenes leyeran en El Eternauta una serie de valores con los que identificarse y por los cuales luchar.

Generaciones leyeron su obra y en cualquier charla que ofrecía se podía ver a lectores de todas las edades acercársele en busca de una firma suya. Bastaba su aparición en la presentación de un libro para que la charla se interrumpiera para recibirlo con aplausos de pie.

Su estilo como dibujante

Era dueño de un estilo de dibujo realista sin importar qué técnica ni materiales empleara. Un dibujante de la vieja escuela, de cuando las revistas serializadas de aventuras marcaban el ritmo de la producción. Tenía un dominio excepcional de la figura humana y era un gran dibujante de rostros. En particular sobresalían los gestos que imprimía a sus personajes y las miradas. En una entrevista a este diario, en 2007, contaba que eso se debía a que había estudiado mucho a los pintores impresionistas ingleses, quienes lo habían conmovido profundamente, y cuyo talento trataba “de emular humildemente”.

Hasta tiempo antes de morir, aún dibujaba, era posible encontrarlo con su ayudante en el departamento de la calle Sánchez de Bustamante, donde solía atender las entrevistas que le hacían. Una mirada atenta descubría concentrada en el pequeño living una vida entera dedicada al dibujo.

Fallecimiento

Francisco Solano López falleció la madrugada del viernes 12 de agosto de 2011 luego de una hemorragia cerebral de la que no se pudo recuperar.

Distinciones y homenajes

Había sido declarado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires el 5 de diciembre de 2008, la ceremonia tuvo lugar en el salón San Martín del palacio legislativo.

Cuando el noveno arte local tuvo su “Espacio Comic” en la Feria del Libro de Buenos Aires 2010, se entregó un Premio que llevó su nombre, y cuyo jurado integró. Contra la ortodoxia de sus fieles más estrictos, Solano López votó por obras surgidas al amparo de nuevos tiempos y modos creativos. Para mejor guión, por ejemplo, se decidió por Cena con amigos, que llegó al papel tras publicarse al calor de los blogs. Para las categorías Mejor Dibujo y Mejor obra integral, en cambio, optó por Nocturno, de Salvador Sanz, serializada originalmente en la revista Fierro, y con influencias notorias de la narrativa oriental.

En los últimos años, con el reverdecer de la historieta local y el resurgir de los eventos dedicados a las viñetas argentinas, Solano López recibió multitud de homenajes. Todo el tiempo era invitado a muestras y convenciones en todo el país, e incluso en el exterior. Se seguía sorprendiendo y aceptaba halagado, siempre que su físico se lo permitiera, pues su avanzada edad hacía que se cansara rápido.

Solano se inscribe ahora en un año de dolorosas pérdidas para el noveno arte local. Sólo en 2011 fallecieron también el humorista gráfico Penni, el ilustrador Eduardo Santellán y el fundamental guionista Carlos Trillo. Solano se fue, pero dejó todo para que sus lectores disfruten. Sólo queda decirle gracias, Maestro, y hasta la próxima nevada.

Video: Francisco Solano Lopez – canal encuentro

 “El Eternauta es un intérprete metafórico de la trayectoria del país”   (Entrevista)

En lo que fue una de sus últimas entrevistas en vida, Francisco Solano López habla de su intensa vida, su oficio y de la dupla creativa que integró con Oesterheld.

Yo me fijo mucho en la mirada de los personajes. Siempre me interesó transmitir la curiosidad, la sorpresa, la apatía, el sentirse vencido, según las necesidades de la narración que voy dibujando”, dice Francisco Solano López mientras recorre algunos originales suyos, apilados en la mesa ratona de su living. Su modo de hablar es moroso, elegante, preciso. Como si en el aire quedase la marca de una línea de tinta perfeccionada por décadas. A sus 82 años evoca nombres, fechas exactas y detalles que la historia de la historieta argentina (ese arte considerado “menor”) aún recupera en volúmenes dispersos. Por ejemplo, los inicios auspiciosos de la editorial Frontera, que el guionista Héctor Oesterheld fundó con su hermano Jorge en 1955, cuando el mundo todavía era contado en cuadritos; y su estrepitoso cierre por problemas económicos a comienzos de los ’60. O las seis páginas que él, Solano, dibujaba cada semana para distintas historietas de Frontera, entre ellas, El Eternauta. O el exilio forzado luego de rescatar a su hijo Gabriel de la cárcel durante la dictadura y el libro Historias tristes que hicieron juntos. O los días que pasó por esa misma época en un pueblo llamado Rye, cerca de la costa inglesa, mientras veía a otro lugareño, Paul McCartney, hacer compras por la zona.

La de Solano es una vida intensa que tiene su correlato en una obra gigante, tanto por su volumen como por su calidad. Parte de ese material se exhibe desde el jueves pasado en la muestra Homenaje a Franciso Solano López en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543). La exposición reúne materiales poco conocidos o inéditos que dibujó junto a guionistas como Pablo Maiztegui, Carlos Sampayo o el brasileño Jaf, entre otros. Además, tiene una característica singular: se muestran historietas breves completas que se renuevan cada 15 días, para trazar un panorama completo de la obra de Solano, desde las dos sagas de El Eternauta hasta Evaristo, además de Ana, o las singulares Mi tío JC, Lunáticos o Danger; muchas de ellas, nunca publicadas en el país.

–¿Cómo se siente cada vez que recibe un homenaje?

–Me hace gracia, es una satisfacción. Me llaman de distintas provincias y piden que vaya para recibir premios. Elegí el oficio de dibujante para estar solo y tranquilo. Y resulta que me suben a tarimas con un micrófono para que hable en vez de dejarme dormir la siesta en casa (risas).

–¿Vio que la imagen del Eternauta ahora tiene los ojos de Néstor Kirchner?

–Ah, sí. La carita de Néstor. Estoy de acuerdo. No llamé para preguntar “cuánto hay” por el uso de esa imagen. Cuando la presidenta firmó el año pasado el decreto para la sanción de la Ley de Medios en La Plata, yo quise ir a saludarla. Pero no iba a ir con las manos vacías. Así que le llevé un muñequito del Eternauta. Después le tuve que pedir otro al chico que los hace. “Mirá que este es el último que hay”, me dijo.

Cuando era niño, Solano se la pasaba dibujando los personajes de Tarzán y de películas de guerra. Atesoraba todos esos dibujos en una carpeta. A los ocho años murió su padre y su madre tiró los dibujos a la basura. “Fue una manera bastante contundente de disuadirme de que el dibujo no era lo mío. Recién a los 14 o 15 volví a dibujar, estando pupilo en el Liceo Militar. Los días de visita de familiares aparecían chicas. Eran hermanas, primas, amigas de mis compañeros y yo las dibujaba. A partir de ahí no paré más”, cuenta. Luego estudió Abogacía y fue empleado en el Banco Nación. Mientras tanto, seguía su formación autodidacta y, por las tardes, cuando salía del trabajo, se iba a la Sociedad Estímulo de Bellas Artes a dibujar con modelo vivo. “A los 21 me parecía que ya no podía empezar en academias de arte como la Manuel Belgrano o la Prilidiano Pueyrredón. Me anoté en la Ernesto de la Cárcova, pero me bocharon”, continúa. De todos modos, Solano no se sentía cómodo entre naturalezas muertas. Y en los ’50 comenzó a publicar en la editorial Columba y luego en Abril sus dibujos. Sin embargo, fue en Frontera, con su amigo Oesterheld, donde encontró un estilo propio. En los ’70, casi en simultáneo con la desaparición del guionista de El Eternauta, también Solano dejó el país junto a su hijo Gabriel. “En esa época, Héctor estaba escondido en las islas de Tigre, supongo. Yo terminé de dibujar la segunda etapa de El Eternauta en Madrid. Y mi hijo también tenía unos guiones propios. Con él hicimos unas historias realmente tristes que se publicaron con ese nombre, Historias tristes”, recuerda.

Por entonces fue a ver a un amigo suyo en Inglaterra, el que vivía cerca de McCartney. En Londres, además, visitó la fábrica de los pinceles de pelo de marta que usa desde siempre, los Winsor & Newton. “Ese lugar es como una iglesia de los pinceles. Cuando fui a comprar, se dieron cuenta de que era un profesional. Entonces hicieron una especie de ceremonia, me ofrecieron los pinceles en una bandeja, con un tintero y agua destilada. No cualquiera puede mezclar agua con tinta, hay que saber dosificarlas y si el agua es destilada, mejor, para preservar la flexibilidad y duración de los pinceles”, explica.

–A lo largo de su trabajo se advierten diferencias de estilo, a veces sutiles y a veces muy marcadas.

–Siempre trabajé con pinceles, con plumas Guillot, con tinta. Y en ocasiones, el trabajo de darles ritmo y frescura a los personajes terminó saturándome. Llegó un punto en que no podía soportarlo, porque el trazo dejaba de ser fluido para convertirse en amanerado. En ese momento me ponía a buscar por otro lado. Hay muchos dibujantes, en especial los estadounidenses, que convierten los recursos gráficos en estereotipos y los personajes, en muñecos. Esa es una de las cosas que siempre he tratado de evitar.

–También son novedosos los enfoques cinematográficos de sus viñetas.

–Mi idea es meterme en el mundo imaginario del lector e irme ubicando, utilizando mi vista como cámara y haciéndome las siguientes preguntas: ¿Dónde le gustaría estar al muchacho que lee? ¿Cuál sería el mejor punto de vista para enterarse bien de lo que está pasando? En eso he puesto el foco de mi interés. Las diversas épocas de El Eternauta son una muestra de esto que te digo sobre enfoques y técnicas.

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