Gabriel García Marquez

Biografia OpusVida por magui

PAGINAS: 1 2 3 4

Es considerado uno de los autores más significativos del siglo XX. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1982, según la laudatoria de la Academia Sueca “por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real son combinados en un tranquilo mundo de imaginación rica, reflejando la vida y los conflictos de un continente”. Su novela más reconocida internacionalmente es Cien años de soledad.

Infancia

Hijo de Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán, nació en Aracataca, en el departamento costeño de Magdalena, Colombia, el domingo 6 de marzo de 1927 (aunque algunas fuentes insisten en 1928, como año de nacimiento, cuando en 2007 celebró sus 80 años y 40 años de Cien Años de Soledad).

Cuando sus padres se enamoraron, el coronel Nicolás Márquez padre de Luisa se opuso a esa relación pues Gabriel Eligio García no era el hombre que consideraba adecuado para su hija al pertenecer al Partido Conservador Colombiano y tener la reputación de ser mujeriego. Con la intención de separarlos, Luisa fue enviada fuera de la ciudad pero Gabriel Eligio la cortejó con serenatas de violín, poemas de amor, innumerables cartas y frecuentes mensajes telegráficos. Finalmente la familia capituló y Luisa consiguió el permiso para casarse con Gabriel Eligio. La historia y tragicomedia de ese cortejo más tarde inspiraría a su hijo Gabriel García Márquez la novela El amor en los tiempos del cólera.

Poco después del nacimiento de GGM, su padre se convirtió en farmacéutico. En enero de 1929, sus padres se mudaron a Barranquilla y Gabriel se quedó con sus abuelos maternos, el coronel Nicolás Márquez y Tranquilina Iguarán, en Aracataca. Dado que vivió con ellos durante los primeros años de su vida, recibió una fuerte influencia del coronel Marquez, a quien llamaba “Papalelo”, veterano liberal de la Guerra de los Mil Días, considerado un héroe muy respetado por los liberales de Colombia y muy conocido por su negativa a guardar silencio sobre la Masacre de las bananeras, suceso en el que murieron cientos de personas a manos de las Fuerzas Armadas de Colombia durante una huelga de los trabajadores de las bananeras, hecho que García Márquez plasmaría en su obra. El coronel, quien Gabriel ha descrito como su “cordón umbilical con la historia y la realidad”, fue también un excelente narrador y le enseñó, por ejemplo, a consultar frecuentemente el diccionario, lo llevaba al circo cada año y fue el primero en introducir a su nieto, en el “milagro” del hielo que se encontraba en la tienda de la United Fruit Company. Asimismo, de vez en cuando le decía a su joven nieto, “Tu no sabes lo que pesa un muerto “, recordándole que no había más carga que la de haber matado a un hombre, una lección que García Márquez, más tarde, integraría en sus novelas.

García Márquez recibió una gran influencia en lo político e ideologíco de su abuelo. En una entrevista, García Márquez le dijo a su amigo Plinio Apuleyo: “Mi abuelo el coronel era un liberal. Mis ideas políticas probablemente se originan de él porque, en lugar de los cuentos de hadas cuando yo era un niño, él me regaló terribles relatos de la última guerra civil entre los liberales y el gobierno conservador. ” Eso influyó tanto en su visón política y como en su obra literaria.

La abuela de García Márquez, Doña Tranquilina Iguarán Cotes, también desempeñó un papel influyente en su educación. Él se inspiró en la forma como ella trataba lo extraordinario como algo perfectamente natural. La casa estaba llena de historias de fantasmas y premoniciones, augurios y signos. De acuerdo con lo señalado por el propio escritor, “ésta fue el origen de la mágica, supersticiosa y sobrenatural visión de la realidad”. Él disfrutó de la original forma de contar historias de su abuela quien sin importar cuán fantásticos o improbables fueran sus relatos, siempre los refería como si fueran la verdad irrefutable. Se trata de un estilo que, unos treinta años más tarde, su nieto usaría en Cien años de soledad, su novela más popular.

En 1936 cuando tenía ocho años, su abuelo murió, y Gabriel se trasladó a vivir con sus padres.

Su niñez está relatada en sus memorias Vivir para contarla. En 2007 regresó a Aracataca, después de 24 años de ausencia, para un homenaje que le rindió el gobierno colombiano al cumplir sus 80 años de vida y 40 de la primera publicación de Cien años de soledad.

Educación

En 1936 murió el coronel Nicolás Márquez, motivo que desplazó a Gabriel García Márquez a Sincelejo, Sucre, con sus padres, para meses después trasladarse a Barranquilla a estudiar. Cursó los primeros grados de secundaria en el colegio jesuita San José (hoy Instituto San José) desde 1940. En San José, publicó sus primeros poemas en la revista escolar Juventud. En una visita a sus padres en Sucre, se encontró con Mercedes Barcha en un baile de estudiantes, y asumió enseguida que tenía la intención de casarse con ella cuando terminara sus estudios.

En 1943, se le concedió una beca para asistir al Liceo Nacional de Varones hoy (Colegio Nacional San Juan Bautista de La Salle) de Zipaquirá, una ciudad cercana al norte de Bogotá para terminar los dos últimos años de bachillerato. En una entrevista, señaló García Márquez:

“Durante este período leí una amplia variedad de clásicos europeos, españoles y de literatura colombiana. Si yo no tenía nada que hacer y evitaba aburrirme me metía en la biblioteca de la escuela, donde tenía la colección Aldeana. ¡Leí todo! … ¡Desde el primer volumen hasta el último! Leí El Carnero, memorias, biografías … ¡leí todo! Por supuesto, cuando llegué a mi último año en la escuela secundaria, sabía más que el profesor”.

Después de su graduación en 1947, García Márquez se fue a Bogotá a estudiar derecho en la Universidad Nacional de Colombia, donde tuvo dedicación especial a la lectura. La Metamorfosis de Franz Kafka “en la falsa traducción de Jorge Luis Borges” fue un trabajo especial que lo inspiró. Él estaba emocionado con la idea de que podría escribir, literatura no tradicional sino en un estilo similar a las historias de su abuela que se “inserta en un extraño acontecimientos ordinarios de configuración y las anomalías como si fueran simplemente un aspecto de la vida cotidiana”. Sus deseos de ser escritor se hacía mayor. Poco después, publicó su primer cuento La tercera resignación que apareció en el 13 de septiembre de 1947 en la edición del diario El Espectador.

Aunque su pasión era la escritura, continuó con la carrera de derecho en 1948 para complacer a su padre. Después del llamado “Bogotazo” en 1948, sangrientos disturbios que se desataron el 9 de abril a causa del magnicidio del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, la universidad cerró indefinidamente y su pensión fue incendiada. García Márquez se trasladó a la Universidad de Cartagena y empezó a trabajar como reportero de El Universal. En 1950, desiste de convertirse en abogado para centrarse en el periodismo. Se trasladó de nuevo a Barranquilla para trabajar como columnista y reportero en el periódico, El Heraldo. Aunque García Márquez nunca terminó algunas universidades, como la Universidad de Columbia de Nueva York, le han otorgado un doctorado “honoris causa” en letras.

El Grupo de Barranquilla

A principios de los años cuarenta comenzó a gestarse en Barranquilla una especie de asociación de amigos de la literatura que se llamó el Grupo de Barranquilla; su cabeza rectora era don Ramón Vinyes. El “sabio catalán”, dueño de una librería en la que se vendía lo mejor de la literatura española, italiana, francesa e inglesa, orientaba al grupo en las lecturas, analizaba autores, desmontaba obras y las volvía a armar, lo que permitía descubrir los trucos de que se servían los novelistas. La otra cabeza era José Félix Fuenmayor, que proponía los temas y enseñaba a los jóvenes escritores en ciernes (Álvaro Cepeda Samudio, Alfonso Fuenmayor y Germán Vargas, entre otros) la manera de no caer en lo folclórico.

Gabriel García Márquez se vinculó a ese grupo. Al principio viajaba desde Cartagena a Barranquilla cada vez que podía. Luego, gracias a una neumonía que le obligó a recluirse en Sucre, cambió su trabajo en El Universal por una columna diaria en El Heraldo de Barranquilla, que apareció a partir de enero de 1950 bajo el encabezado de “La girafa” y firmada por “Septimus”.

En el periódico barranquillero trabajaban Cepeda Samudio, Vargas y Fuenmayor. García Márquez escribía, leía y discutía todos los días con los tres redactores; el inseparable cuarteto se reunía a diario en la librería del “sabio catalán” o se iba a los cafés a beber cerveza y ron hasta altas horas de la madrugada. Polemizaban a grito herido sobre literatura, o sobre sus propios trabajos, que los cuatro leían. Hacían la disección de las obras de Defoe, Dos Passos, Camus, Virginia Woolf y William Faulkner, escritor este último de gran influencia en la literatura de ficción de América Latina y muy especialmente en la de García Márquez, como él mismo reconoció en su famoso discurso “La soledad de América Latina”, que pronunció con motivo de la entrega del premio Nobel en 1982: William Faulkner había sido su maestro. Sin embargo, García Márquez nunca fue un crítico, ni un teórico literario, actividades que, además, no son de su predilección: él prefirió y prefiere contar historias.

En esa época del Grupo de Barranquilla, García Márquez leyó a los grandes escritores rusos, ingleses y norteamericanos, y perfeccionó su estilo directo de periodista, pero también, en compañía de sus tres inseparables amigos, analizó con cuidado el nuevo periodismo norteamericano. La vida de esos años fue de completo desenfreno y locura. Fueron los tiempos de La Cueva, un bar que pertenecía al dentista Eduardo Vila Fuenmayor y que se convirtió en un sitio mitológico en el que se reunían los miembros del Grupo de Barranquilla a hacer locuras: todo era posible allí, hasta las trompadas entre ellos mismos.

También fue la época en que vivía en pensiones de mala muerte, como El Rascacielos, edificio de cuatro pisos, ubicado en la calle del Crimen, que alojaba también un prostíbulo. Muchas veces no tenía el peso con cincuenta para pasar la noche; entonces le daba al encargado sus mamotretos, los borradores de La hojarasca, y le decía: “Quédate con estos mamotretos, que valen más que la vida mía. Por la mañana te traigo plata y me los devuelves”.

Los miembros del Grupo de Barranquilla fundaron un periódico de vida muy fugaz, Crónica, que según ellos sirvió para dar rienda suelta a sus inquietudes intelectuales. El director era Alfonso Fuenmayor, el jefe de redacción Gabriel García Márquez, el ilustrador Alejandro Obregón, y sus colaboradores fueron, entre otros, Julio Mario Santo domingo, Meira del Mar, Benjamín Sarta, Juan B. Fernández y Gonzalo González.

PAGINAS: 1 2 3 4

Paco de Lucia

Francisco Sánchez Gómez, de nombre artístico Paco de Lucía, (Algeciras (Cádiz), 21 de diciembre de 1947, Cancún (México), 26 de […]

Lermo Balbi

Lermo Balbi, fue un poeta, escritor y dramaturgo nacido en Rafaela, provincia de Santa Fe, donde también falleció. Bachiller, fue […]

Francisco Paco Urondo

Francisco Paco Urondo fue un poeta, periodista, académico y militante político.Dio su vida luchando por el ideal de una sociedad […]

Los Muppets

Los Muppets son un grupo de marionetas creados por Jim Henson en 1964. Este peculiar grupo de personajes fue protagonista […]