Hugo Gola

Biografia OpusVida por dina

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Hugo Gola es un poeta y docente argentino. Ha ganado un lugar entre las voces mayores de la poesía argentina.Cursó estudios en la Universidad Nacional del Litoral graduándose de abogado. Fue profesor de literatura en el Instituto del Profesorado (UNL) y en el Instituto de Cinematografía de Santa Fe (UNL). Desde 1976 reside en México D.F. donde ha llevado a cabo una importante labor de enseñanza y difusión de la poesía moderna y contemporánea. Allí ha dictado cursos de literatura en la Universidad Iberoamericana y en la Universidad Autónoma de Puebla. Punto culminante de esa dedicación ha sido la creación de las revistas Poesía y Poética (1990-1999) y El poeta y su trabajo (fundada en el año 2000).(Pilar, provincia de Santa Fe,año 1927). 

Contenido:

  1. Comienzos
  2. Publicaciones
  3. Traducciones
  4. Entrevista
  5. Hugo Gola: paciente cazador de Belleza
  6. Galería de fotos de Hugo Gola
  7. Hugo Gola: el oficio de un poeta a través de sus prosas

Comienzos

Nació en Pilar, provincia de Santa Fe, Argentina en 1927. Cursó estudios en la Universidad Nacional del Litoral graduándose de abogado. Fue profesor de literatura en el Instituto del Profesorado (UNL) y en el Instituto de Cinematografía de Santa Fe (UNL). Desde 1976 reside en México D.F.

En la Universidad Iberoamericana dictó también cursos de literatura.

Publicaciones

En el año 1987 publicó el libro titulado “Jugar con Fuego”, Poemas 1956-1984, que reúne cuatro libros anteriores (UNL). Ese libro se publicó también en Francia en edición bilingüe, en la editorial Arcane 17, en 1989. Es autor, además, de una Antología de literatura para jóvenes (Universidad Iberoamericana, 1984). En l996 publicó el libro titulado “Filtraciones”, y en el 2004 la editorial Fondo de Cultura Económica de México publicó su poesía reunida que incluye la totalidad de su obra bajo el  mismo título.

La poesía de Hugo Gola es la de un poeta comprometido profundamente con todas las cosas, sean éstas palabras, sonidos, árboles, pájaros, montañas, constelaciones, abejas, otros hombres, en suma el ancho mundo de sus experiencias y aun de las que supone o intuye más allá de las propias. El poeta sabe que en las cosas más simples, en las manifestaciones más insignificantes y cotidianas pueden subyacer rasgos o instantes de lo inefable, de lo sublime. “En la hoja de hierba / una hormiga / contra el infinito”, dice el haikista, que recostado en el campo ha estado observando a la hormiga trepada a la punta de una brizna de hierba. Hugo Gola, de la observación de sí mismo y lo que lo rodea, saca “Y además / mi corazón / tiene la culpa / porque nació / tan tibio y sorprendido / y yo también / un poco / y este cielo / y estas mañanas libres / y estas calles / por donde el aire estalla / y este gran infierno de los hombres / tiene la culpa” para la primera estrofa del primer poema de su primer libro.

El prólogo que acompaña la edición es de Juan José Saer y termina así: “Saludemos entonces la obra poética de Hugo Gola como un sobresalto viviente del idioma, en una época en la que el estereotipo y el comercio pretenden transformar en letra muerta toda palabra, escrita o pronunciada”.

Traducciones

Tradujo del francés y del italiano a varios escritores contemporáneos (Pavese, Valéry, Reverdy, Bachelard y Michaux, entre otros) En 2004 recibió el Premio Konex, de Poesía, por el quinquenio 1999-2003. En 2007 publicó “Prosas”, libro de reflexión sobre el quehacer poético y crítica literaria en Alción Editora, de Córdoba, Argentina

Entrevista

Hugo Gola: paciente cazador de Belleza (Por Augusto Munaro)

Autor de una obra concisa y profunda, este santafesino es una de las grandes voces poéticas de nuestro país. Ahora, la editorial Alción acaba de editarle su más reciente colección de poemas “Retomas”. De este libro, del resto de su obra y de los delicados mecanismos de la poesía habla en esta entrevista exclusiva.

Hugo Gola. “La inspiración es un estado que sucede en el cuerpo, que produce una ilimitada apertura, una capacidad receptiva excepcional”. Notas relacionadas

Como el padre del verso libre, Walt Whitman, que en su vejez aún continuaba revisando y modificando su influyente Hojas de hierba, los Cantos del también longevo y perfeccionista Ezra Pound, o la encomiable labor de maduración del entrerriano Juan. L. Ortiz con En el aura del sauce, producto de un infinito método de reescritura; Hugo Gola (1927, Pilar, Santa Fe) amigo cercano de este último, con similar vocación, aún cuestiona cautelosamente, a sus ochenta y tres años, los fundamentos de la poesía, obteniendo como resultado, un nuevo poemario, Retomas (Alción), una muestra indiscutible de la poética que supo bosquejar a lo largo de casi medio siglo de intensa labor con la palabra.

Una respiración lírica fuertemente consolidada y autónoma, producto de una “reflexión permanente sobre el trabajo poético y sobre el modo de concebir su propia poesía”, como arguyó su amigo y condiscípulo Juan José Saer.

Si bien cursó estudios en la Universidad Nacional del Litoral graduándose de abogado, su pasión por la poesía le valdría su reputación como uno de los líricos santafesinos más destacados de su generación, junto con Aldo Oliva y Hugo Padeletti.

Autor de una obra ligeramente concisa, aunque profunda, desde la aparición de su primer libro Veinticinco poemas (1961), su posterior producción se editó espaciadamente. Su obra se complementa con Poemas (1964), El círculo de fuego (1967), Jugar con fuego (1987).

En 2004 se editó en México, país donde vive desde 1976, Filtraciones, su poesía reunida. Un libro que puso al descubierto su mapa lírico. Esta cartografía hoy se amplifica con Retomas, poemario que contiene algunos de sus dominantes hallazgos estéticos, como su concentrado despojamiento lírico.

Además de haber impartido cursos de literatura en la Universidad Iberoamericana, Gola es un importante promotor de la poesía moderna y contemporánea. En México fundó y editó la revista Poesía y Poética 1992-2002, y actualmente dirige “El poeta y su trabajo”, revista de poesía y reflexión poética. Dueño de un espíritu jovial, en el presente reportaje nos ofrece algunas claves sobre su abnegada vocación, en especial aquellas relacionadas a Retomas, su último libro.

-¿Cómo nació Retomas? ¿De una carencia, de una insatisfacción espiritual?

-Diría que en mí, los libros no nacen sino que se hacen. Los que nacen sin causa aparente son los poemas. Imprevistamente ellos llegan. El libro es el resultado de la agrupación de aquellos momentos que los poemas encarnan.

Es una instancia nueva, en la que participa también la reflexión e igualmente, el deseo de otorgar alguna unidad a todos aquellos momentos fugaces y heterogéneos. Siempre procedí de esta manera. Con Retomas sucedió lo mismo. El libro fue una agrupación de momentos individuales para lograr una cierta articulación entre ellos.

-¿Retomas sugiere una vuelta, un retorno a qué instancia particular?

-El título Retomas, intenta sugerir un retorno. ¿Un retorno a qué? Quizá a algo que está presente en mí desde el principio. Imágenes, cadencias, inflexiones tonales, sonoridades. No tanto temas.

Siempre pensé que los poemas no tienen temas, son recurrencias, incursiones verbales, asociaciones a fin de capturar alguna sensación, algún sonido que invade de pronto, que reclama la atención, que se impone y que uno, humildemente, trata de registrar u obedecer. De esas vueltas, de esas tomas reiteradas, de esos intentos, surgió con el tiempo este libro.

-En su obra, se aúnan el sentimiento verdadero, la armonía verbal y una profunda humanidad. ¿Podría referirse al modo en que alcanza esa simetría entre poesía y vida?

-Como ya se puede advertir por las respuestas anteriores, no soy demasiado consciente de los elementos que intervienen en lo que escribo. Tampoco sé muy bien lo que estos textos significan. La escritura, en mi caso, es el resultado de un impulso que llega solo y que trae consigo palabras, sílabas, imágenes. No podría aclararle cómo se produce -si es que se produce- eso que usted llama “simetría entre poesía y vida”.

En mis lecturas, en mis búsquedas cotidianas, en mis anotaciones casuales la preocupación por esta simetría está presente, pero en la escritura del poema, si esta proximidad aparece no deriva de mi intención. Uno está en el mundo con los ojos abiertos. La poesía se nutre de ese entorno, lo experimenta, lo sufre.

-La limpieza y claridad con que compone sus versos tienden a neutralizar cualquier atisbo de estallido pasional. En sus poemas hay emoción sin efusión. ¿Se trata de una búsqueda estética deliberada?

-La pasión, sin embargo, existe, pero en el devenir de nuestra vida. El poema es una construcción verbal, es decir un objeto hecho con palabras. Toda efusión allí debe ser, por lo menos, controlada. Este control, no obstante, no debe eliminar la vibración emocional que está, pienso, en el origen de todos los poemas. En lo que escribo no me propongo tampoco una “estética deliberada”.

Quizá podría detallar una mínima descripción de cómo se produce este proceso: hay un momento inicial bastante oscuro pero definido, emocional tal vez, que induce a la escritura. No sé bien cómo se pasa de ese estado predominantemente físico al lenguaje, ni por qué aparece el lenguaje para canalizar esa presión interna.

El poema lo escribo a partir de ese momento. La palabra inicial condiciona las que vendrán luego. Después procedo a una lectura minuciosa que procura descubrir lo que sobra o falta para evitar que por descuido la materia verbal se berree o se pierda. Aquí, en esta etapa, participa activamente la inteligencia.

Hay algo así como un intercambio entre intuición y reflexión para establecer algún tipo de equilibrio.

-En “Recuerdo borroso” ¿cuál es -según su criterio y experiencia-, la relevancia que juegan los efectos musicales en sus versos?

-La musicalidad en el poema es una gracia que suele pasar inadvertida. Más su presencia es esencial. Como decía Zukofsky “el poema limita por arriba con la música”. Esa música se introduce en el poema por la sonoridad que arrastran las palabras: vocales, sílabas, consonantes, aliteraciones, acentos. La combinación de estos elementos origina una cierta música y esa música agrega significación a la semanticidad. Carga las palabras, las vuelve densas, grávidas.

William Carlos Williams dice: “En prosa una palabra significa lo que dice. En poesía uno atiende a dos cosas, a su sentido, el sentido común de lo que dice, pero dice más. Ahí está el problema”. Este más que dice, proviene de los recursos que otorgan al lenguaje una significación mayor. Igualmente Joseph Conrad en alguna parte afirma que “el poder del sonido es mayor que el poder del sentido”.

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