José Ingenieros

Biografia OpusVida por magui

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Giuseppe Ingegnieri, más conocido como José Ingenieros. Nacido Giuseppe Ingegneri, fue médico, psiquiatra, psicólogo, farmacéutico, escritor, docente, filósofo y sociólogo ítalo-argentino. Su libro “Evolución de las ideas argentinas” marcó rumbos en el entendimiento del desarrollo histórico de Argentina como nación. Se destacó por su influencia entre los estudiantes que protagonizaron la Reforma Universitaria de 1918.

Hijo de Salvador Ingegnieros y Mariana Tagliavía. Cursó sus estudios primarios en el Instituto Nacional. Trabajó desde niño corrigiendo pruebas de imprenta, ya que su padre era periodista y tuvo dificultades económicas. Solía encargarle traducciones de italiano, francés e inglés, de libros enteros incluso. En 1888 ingresó al Colegio Nacional Buenos Aires, que dirigía Amancio Alcorta.
En 1892, ya habiendo finalizado sus estudios secundarios, fundó el periódico La Reforma y un año después, 1893, ingresó como alumno a la Facultad de Medicina de Buenos Aires, de la que se recibió en 1897 de farmacéutico y en 1900 de médico con su tesis Simulación en la lucha por la vida.

Fundador de la revista socialista La Montaña, junto con Leopoldo Lugones en 1899; o el fumista del grupo la Syringa (así la bautizó Ruben Darío) sociedad satánica de ética y crítica que existía, preexistía y subsistía. Y que efectuaba tremendas bromas como extraños ritos de iniciación. En su extravagante periódico El Mercurio de América, anunciaba por ejemplo la creación de la Facultad de Ciencias Herméticas, y sus cátedras Ocultismo, Cábala, Magnetismo trascendental o la necesidad de crear una cátedra de Hiperquimica.

Le gustaba gastar bromas crueles tales como presentar como un caso clínico en la Revista de Psiquiatría a un escritor uruguayo, que no gozaba de su simpatía. O salir en defensa de un intelectual para que no fuera deportado por la Ley de Residencia, cuando el mismo no tenía inconvenientes. O presentar y homenajear como escritores consagrados a alienados que sacaba del hospicio. También eludir un reto a duelo, argumentando que no podía batirse con un enfermo mental a quien tenía en asistencia.
Tal vez en su libro La Simulación en la Lucha por la Vida, de 1901 se pinte a sí mismo cuando habla del ‘fisgón’(equivalente del francés fumiste): “sujetos mentalmente superiores, artistas de la simulación”. Y en Simulación de la Locura, de 1900, ejemplifica con casos de su experiencia en círculos literarios a propósito de las bromas que sugestionan, y su terapéutica natural: el ridículo para desugestionar.

Este texto era su tesis de doctorado y la había dedicado al portero de la Facultad, su padrino: Eduardo Wilde.
La psiquiatría comenzaba a cambiar su práctica, ya Ramos Mejía era Director de un instituto privado para atender alienados (El Instituto Frenopático Argentino). Y comenzaba la práctica de la psicoterapia para atender casos menores en los consultorios. Esta práctica alcanzaría su esplendor en los años ‘30. Se cuenta que para llegar al consultorio de Ingenieros, había que atravesar varias salas y en la última en penumbras estaba él, detrás del escritorio esperando al paciente. O esperando que el paciente se sintiera impresionado.

A su vuelta de Europa, deseaba ser admitido en el Jockey Club, al cual no pudo acceder, no tanto por su pasado de inmigrante socialista y bromista, sino por su indiscreción como psiquiatra. Pues en una publicación que había efectuado, del ejemplo clínico podía deducirse la identidad de la paciente, que era familiar de alguno de la comisión directiva.
El Departamento Nacional de Higiene era presidido por(1893-99) por J. Ramos Mejía. Quien gustaba de las nuevas tendencias en literatura y en especial la prosa modernista. El autor de La Locura en la Historia y Las Multitudes Argentinas, toma en cuenta a Ingenieros, pues el bibliotecario de dicho departamento era un joven syringero y que le advierte que uno de ellos es alumno en su cátedra. Con el aval de Francisco de Veyga Ingenieros se convierte en el primer secretario de redacción de La Semana Médica en 1899.

Y sin diploma aún, en 1899, se convierte en jefe de clínicas de las cátedras de Neurología y Medicina Legal (en el Servicio Nacional de Alienados) Cátedras de Ramos Mejía y de Veyga respectivamente. Así surge el alienista.
La obra de Charcot, Lombroso, y la Semiología de Morselli deciden su vocación de psiquiatra. Su tesis de doctorado le ha valido el respeto de la comunidad científica. Y en esta línea de pensamiento en 1905 publica Los Accidentes Histéricos y la Sugestiones Terapéuticas, que en 1919 corregida y aggiornada se llamará Histeria y Sugestión. Luego de un análisis y crítica bibliográfica que incluía hasta Charcot, y luego a Bernheim, Janet, Freud, Grasset, Babinsky y Sollier. Toma las tesis de éste último en cuanto a la hipótesis basada en inhibiciones transitorias de los centros cerebrales. Fusionando éstas hipótesis fisiológicas con las psicológicas de Janet.

La llegada a Buenos Aires del criminólogo y anarquista italiano Pietro Gori lo entusiasma por la criminología. A partir de la creación de los Archivos de Psiquiatría y Criminología discute las tesis de degeneración de Lombroso y las clasificaciones de Ferri. En Criminología, de 1907 reunirá sus concepciones. Explicando que el estudio específico de los delincuentes no puede ser sino el de un funcionamiento psíquico y propone clasificaciones psicopatológicas pues el temperamento criminal es un síndrome psicológico.
Supone que también está la degeneración, que puede ser adquirida como consecuencia del sistema social. Sea social o congénita la degeneración es siempre una, en última instancia biológica. Sobre lo básico se inscribirá lo social y determinará el grado de desadaptación.

Y en esta época con tanta preocupación por las fuerzas productivas sociales, se inscribe con la idea de progreso en una suerte de utilitarismo, el cual podría sintetizarse en la dicotomía productor-parásito. Todo alienado, loco o delincuente será una fuerza negativa para la sociedad. Hay que constituir entonces una medicina social preventiva que consistirá en organizar la defensa social contra los individuos inadaptados a la vida en general. Por tanto sostiene una etiología criminal, clínica criminológica y terapéutica del delito. Esto es correlativamente precisar en el mórbido el determinismo de su acto social, su grado de temibilidad y la defensa social, segregando en establecimientos apropiados a los diversos casos. Oponiéndose a toda posible interpretación en términos de libre albedrío, responsabilidad y castigo.

José Ingenieros y H. Piñero habían ido como delegados al 2º Congreso Latinoamericano en Uruguay en 1901. Ambos, con otros acompañantes, van al V Congreso de Psicología en Roma, en 1905. Del cual volverá triunfante Ingenieros, habiendo presidido la sección correspondiente a su trabajo, junto con Lombroso, Ferri y Sommer por la excelencia de su producción. En esa estadía da conferencias y sus trabajos de publican en París, Lyon, Bucarest, Roma, España, etc. Comenzando a tener una proyección internacional infrecuente en un científico argentino.

Allí, en 1907 publica, en francés, El Lenguaje Musical, premiado por la Academia de Medicina de París. Allí asegura, por suposición y deducción que: “las imágenes auditivas, visuales, fónicas y gráficas especializadas para el lenguaje musical, están localizadas en sub-centros anatómicos incluidos en los centros de Wernicke, de Kussmaul, de Broca y de Exner, respectivamente”. Y supone las localizaciones para cada ejecución: violín, piano, etc.

A pesar que su prosa es por momentos modernista (como sus amigos literatos R.Darío, L.Lugones, etc.) lo cual implica una estética que repudia cualquier teoría mecánica de la vida, su desprecio por Bergson, por ‘anticientífico’ y por las ‘exageraciones experimentales de los wundistas’ lo llevan a construir su Psicogenia. A partir de Haeckel, Le Dantec y la hipótesis energeticista de Ostwald. Así la llamará en una primera edición de 1910, en los Archivos, (donde ya en 1902 había editado la Psicopatología en el Arte).

Luego sin cambios sustanciales, la publicará en 1911 como Principios de Psicología Biológica. De la cual dirá que es una ciencia que estudia las funciones psíquicas de los seres vivientes, o sea una historia natural de las funciones psíquicas. Será genética y se apoyará en la observación. Articula tres hipótesis fundamentales, primera: la formación de la materia viva, donde se opone al vitalismo y la generación espontánea, segundo: la formación natural de la personalidad conciente, oponiéndose a la formación de la conciencia epifenoménica o creadora, y tercera la formación natural del pensar, para descartar el racionalismo intelectualista. Los modos reales del pensar son creencias que se armarán lógicamente de acuerdo en su éxito en la lucha por la supervivencia. Estos modos tienen una función biofiláctica, o sea de protección de la vida. Aunque escapa a los marcos de toda psicología intelectualista, la reduce a lo biológico.

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