Juan Domingo Perón

Biografia OpusVida por magui

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Juan Domingo Perón fue un político, militar y presidente argentino. (Lobos, Argentina, 8 de octubre de 1895 – Olivos, Argentina, 1 de julio de 1974). Fue electo Presidente de la República Argentina en 1946, 1951 y 1973. En las tres ocasiones llegó a tan alto cargo por medio de elecciones democráticas.

La vida política de Perón tiene, por ello, dos excepcionalidades en América Latina: llegar tres veces a la Presidencia de la Nación y, aún siendo militar, las tres veces mediante el voto popular.

Fue fundador y jefe político del Movimiento Justicialista que aún hoy, a 30 años de su muerte, continúa siendo la fuerza política mayoritaria de la República Argentina (Partido Justicialista).

Perón dejó escritas múltiples obras (La Comunidad Organizada, Conducción Política y Modelo Argentino para un Proyecto Nacional, entre otras), donde expresa su filosofía y doctrina política, y que continúan siendo textos de consulta en el plano académico, aplicados a la vida política argentina y continental.

Contenido:

  1. Sus orígenes
  2. Infancia y juventud
  3. Su vida personal
  4. Su vida militar
  5. El GOU (Grupo de Oficiales Unidos)
  6. Golpe de Estado del 4 de junio de 1943
  7. Inicios en la política
  8. Elecciones de 1946
  9. Primer gobierno (1946–1952)
  10. Política económica
  11. Primer Plan Quinquenal
  12. Política educativa
  13. Enseñanza primaria y secundaria
  14. Video
  15. Enseñanza universitaria
  16. Política sanitaria
  17. Galería de fotos de Juan Domingo Perón
  18. Los derechos humanos
  19. La relación con la prensa
  20. Actos de violencia
  21. Política exterior
  22. Igualdad entre hombres y mujeres
  23. El sufragio femenino
  24. Igualdad jurídica en el matrimonio y la patria potestad
  25. Reformas sociales
  26. Política obrera
  27. Huelga ferroviaria de 1950 y 1951
  28. Reforma constitucional
  29. Segundo gobierno (1952–1955)
  30. El derrocamiento (1955)
  31. Los años del exilio
  32. ENTREVISTA Publicada por Revista SIETE DÍAS, diciembre de 1968
  33. Video
  34. La vuelta de Perón a la Argentina
  35. Tercera presidencia (1973–1974)
  36. Funeral de Juan Domingo Perón
  37. Profanación

Sus orígenes

Su familia paterna provenía de la isla de Cerdeña, de donde llegó a Argentina en 1831 su bisabuelo Tomás Mario Perón, quien se casó con Ana Hughes McKenzie hija de inmigrantes británicos. El primogénito de ambos, abuelo paterno del futuro presidente, Tomás Liberato Perón (1839-1889), Diputado Provincial (1868-1870), Catedrático de Química y de Medicina Legal (1870-1885), Vocal del Consejo de Higiene Pública (1873-1885), Consejero de la Facultad de Ciencias Físico Naturales (1874-1885).  Se casó en 1865 con Dominga Dutey (1844-?), una viuda uruguaya de origen vasco-francés, con quien tuvo tres hijos:

Mario Tomás Perón (1867-1928), estanciero, padre de Juan Domingo; Tomás Hilario Perón, droguero; y Alberto Carlos Perón, militar. Además, Dominga tenía dos hijas de su primer matrimonio: Baldomera y Vicenta Martirena.

Mario Tomás abandonó la carrera de medicina en 1890 para trasladarse a Lobos, donde conoció a Juana Sosa (1875-1953), hija de un albañil y descendiente de españoles y aborígenes. Con ella tuvo, además de Juan Domingo en 1895, a Avelino Mario (1891-1955), ambos hijos naturales, pues Mario y Juana recién se casaron en 1901. Dos años después la familia se trasladó a la localidad chubutense de Camarones, con motivo de la designación de Mario Tomás para desempeñarse como Juez de Paz en ese lugar. Luego de enviudar en 1928, la madre de Perón se casó con un empleado rural llamado Marcelino Canosa Pozal (1896-1961).

Infancia y juventud

Su infancia y primera juventud las vivió en las pampas bonaerenses y en las llanuras patagónicas del sur de la Argentina, adonde se trasladaron sus padres en el año 1899 en busca de trabajo. Estos escenarios de grandes espacios abiertos y de vida rural incidieron en su formación cultural que algunos biógrafos han denominado “criollismo”.

Juan Domingo asistió a la escuela primaria en Buenos Aires, para lo cual debió alejarse de sus padres y hermanos y hospedarse con sus tías paternas.

Perón deseaba ser médico como su abuelo pero finalmente, en 1910, ingresó al Colegio Militar de la Nación, situado en los alrededores de la ciudad de Buenos Aires, egresando con el grado de subteniente de Infantería en 1916.  Con el grado de teniente, participó en la represión de los huelguistas de los sucesos de la Semana Trágica de enero de 1919.

Su vida personal

Perón tuvo tres esposas. La primera fue Aurelia Eugenia Tizón (1902 – 1938), quien falleció de cáncer uterino y sus restos descansan en el Cementerio el Salvador de la ciudad de Rosario.

Luego se casó con la actriz María Eva Duarte (1919 – 1952) el 22 de octubre de 1945 en Junín, pocos días después del 17 de octubre. Conocida como Evita, Eva Perón colaboró en la gestión de su esposo con una política de ayuda social y apoyo a los derechos políticos de la mujer, a la que se concedió por primera vez el derecho al voto. Después de una reforma de la Constitución en 1949, Perón ganó la reelección en 1951. El 26 de julio de 1952 Evita murió después de una larga lucha contra el cáncer uterino.

En 1960 se casó con María Estela Martínez, conocida como Isabelita. Ella acompañó a Perón como vicepresidente en las elecciones de 1973, donde obtuvieron más del 60% de los votos. Al morir Perón el 1 de julio de 1974, Martínez asumió la presidencia, siendo derrocada el 24 de marzo de 1976 por un golpe militar.

Juan Perón no tuvo hijos en ninguno de sus tres matrimonios, por lo que sus descendientes más cercanos fueron sus sobrinos, hijos de su hermano Avelino Mario y de Eufemia Jauregui: Dora Alicia, Eufemia Mercedes, María Juana (nacida en 1921), Mario Alberto, Olinda Argentina, Lía Vicenta, Amalia Josefa, Antonio Avelino y Tomás Perón.

Su vida militar

Como oficial joven ocupó diversos destinos militares dentro del país mientras fue ascendiendo en su carrera. Teniendo el grado de Capitán redactó trabajos sobre “Moral Militar”, “Higiene Militar”, “Campañas del Alto Perú”, “El Frente Oriental de la Guerra mundial de 1914. Estudios estratégicos”, que fueron adoptados como textos de estudio en las academias del Ejército.

Perón relató que a fines de junio de 1930 fue visitado por el mayor Ángel Solari que era un “viejo y querido amigo”, quien le dijo sin rodeos: “El General Uriburu está con intenciones de organizar un movimiento armado”. A continuación le preguntó a Perón si estaba comprometido con alguien y ante su respuesta negativa le dijo “Entonces contamos con vos” a lo que Perón respondió “Sí, pero es necesario saber antes qué se proponen.”

Esa misma noche Perón, invitado por Solari, concurrió a una reunión en la estaban el general Uriburu, su hijo y otros oficiales. Uriburu “habló sobre las cuestiones concernientes a un movimiento armado que debía prepararse juiciosamente” lo que fue aceptado por todos.  Se trató también sobre la forma de reclutar adherentes e inscribirlos. Cuando, siempre en la misma reunión, Perón propuso “comenzar el trabajo definitivo de la organización y preparación del movimiento” se le contestó que todavía no podía hacerse porque había otros grupos que “si bien tendían como nosotros a derrocar al gobierno, tenían otras ideas sobre las finalidades ulteriores”  por lo que, escribe Perón, “desde ese momento traté de convertirme, dentro de esta agrupación, en el encargado de unirla con las otras que pudieran existir y tratar por todos los medios de evitar, que por intereses personales o divergencias en la elección de los medios, se apartara la revolución del ‘principio de la masa’ tan elementalmente indispensable si se quería llevar a ella a buen término.”  Finalmente Perón señala que la reunión se había extendido por cinco horas y que pensaba “que el general Uriburu era el hombre que siempre conocí, un perfecto caballero y hombre de bien, hasta conspirando.”

En los días siguientes Perón siguió realizando gestiones para incorporar oficiales al proyecto y el 3 de julio el teniente coronel Álvaro Alsogaray le comunicó que había sido designado para formar parte de la sección “Operaciones” del Estado Mayor revolucionario, del que Alsogaray era jefe. En las semanas siguientes Perón comenzó a tener serias dudas sobre la capacidad de quienes dirigían el EMR y el 3 de septiembre le comunicó a Alsogaray que por ese motivo se separaba del movimiento si bien se comprometía a colaborar con el mismo cuando se produjera.

Al día siguiente y por iniciativa del teniente coronel Descalzo se hizo una reunión de cinco oficiales, incluido Perón, que participaban del movimiento y coincidieron en que “lo peor que podía hacerse era entronizar una dictadura militar que sería combatida en absoluto por la nación entera”  por lo que, dado que no contaban con apoyo militar suficiente para dar el golpe “la única salvación era el pueblo y muy especialmente los estudiantes, así como también la Legión de Mayo” de modo que resolvieron poner manos a la obra de inmediato para buscar adherentes entre los oficiales y, además, aprobaron un programa de gobierno redactado por el teniente coronel Sarobe.

La víspera del golpe Perón fue designado ayudante del teniente coronel Descalzo y el 6 de septiembre los dos fueron a la Escuela Superior de Guerra donde aseguraron su adhesión. Luego, fueron al Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín con una columna, arrestaron a su jefe que se negaba a adherirse y lo reemplazaron por otro. Se formó entonces una columna con tropas en la que Perón iba en un auto blindado armado con cuatro ametralladoras y marcharon a la Casa Rosada a la que encontraron invadida por civiles que estaban causando destrozos por lo que trataron de desalojarlos.  Durante ese día permaneció en el lugar resguardando la seguridad hasta que llegaron las tropas restantes y a la noche patrulló las calles de la ciudad de Buenos Aires para prevenir desmanes. Perón fue destinado a seguir cursos de perfeccionamiento en Italia. Se especializó en alpinismo, esquí y alta montaña.

Ya en Argentina, Perón dictó una serie de conferencias sobre el estado de situación bélica en Europa, tras lo cual fue ascendido a Coronel y designado comandante en una unidad de montaña en la Provincia de Mendoza. Para entonces su país vivía momentos políticos muy inestables. El sistema de fraude electoral estaba agotado y el gobierno del presidente Ramón Castillo perdía continuamente apoyo político. En los partidos políticos de la oposición, el movimiento obrero y las Fuerzas Armadas predominaba la opinión de que había que terminar con el régimen conocido como década infame, que se iniciara el 6 de septiembre de 1930.

En 1930 ya era miembro del Estado Mayor del Ejército y Profesor Titular de “Historia Militar” en la Escuela Superior de Guerra. Continuó publicando textos militares y también redactó un estudio sobre el idioma de los indios araucanos, originarios de la región patagónica, bajo el título Toponimia Patagónica de Etimología Araucana (1935).

En 1936, con el grado de Mayor del Ejército, fue nombrado Agregado Militar en la Embajada Argentina en la República de Chile. Ese año ascendió al grado de Teniente Coronel. En 1937 publicó el estudio La Idea Estratégica y la Idea Operativa de San Martín en la Campaña de los Andes.

En 1939 integró la Misión de estudios en el extranjero que el Ejército Argentino envió a Europa, con residencia en la Italia de Benito Mussolini. Se especializó en Infantería de Montaña (alpinismo y esquí). Regresó a principios de 1940, luego de recorrer España, Alemania, Hungría, Francia, Yugoslavia y Albania. Fue destinado al Centro de Instrucción de Montaña (Mendoza) y en 1941 ascendió al grado de Coronel.

Perón no ocultaba su admiración por el régimen fascista al que definió como “un ensayo de socialismo nacional, ni marxista ni dogmático.” A su regreso, se convirtió en uno de los referentes más destacados de una logia militar conocida como (GOU) Grupo de Oficiales Unidos, de carácter nacionalista y anticomunista, brindando numerosas conferencias sobre temas políticos y militares.

A partir de 1943 su vida militar comenzó a converger hacia la política, que lo iba a absorber totalmente hasta su muerte.

El GOU (Grupo de Oficiales Unidos)

El GOU, Grupo de Oficiales Unidos o Grupo Obra de Unificación, fue una logia argentina de tendencia nacionalista y fascista creada en el seno del Ejército Argentino el 10 de marzo de 1943.

Estuvo conformada por un grupo de oficiales que empezó su vida política en Mendoza, cuando Perón fue trasladado a su regreso de Europa. Militares que querían terminar con el fraude de la década infame que llevaba al conflicto social y contener al movimiento obrero para que no terminara desviándose hacia la izquierda. Los orígenes del GOU se remontan a la acción de dos tenientes coroneles, Miguel Á. Montes y Urbano de la Vega, aunque es preciso aclarar que quienes inspiraron y definieron el sentido de la logia fueron el entonces teniente coronel Juan Domingo Perón (quien actuó en un principio representado por Montes), el hermano de este último, Juan Carlos Montes, Urbano y Agustín de la Vega, Emilio Ramírez, Aristóbulo Mittelbach y Arturo Saavedra, entre otros. Los objetivos del grupo, según sus postulados ideológicos, eran:

•             Afianzar la organización y la unidad interna, objetivo surgido de las preocupaciones profesionales de la sociedad militar.

•             Prevenir la insurgencia comunista.

•             Oponerse al ingreso argentino a la Segunda Guerra Mundial por la influencia de la presión estadounidense.

•             Oponerse a la intromisión del sector político en la organización y unidad profesional del Ejército.

•             Trabajar para el bienestar general de la Patria y el Ejército.

•             Evitar en consecuencia el acceso a la presidencia de Robustiano Patrón Costas, político conservador salteño.

Según el historiador estadounidense Robert A. Potash, la decisión de establecer la logia en marzo de 1943 se debió a dos factores: uno interno, originado por el conocimiento de que la gestión política del entonces presidente Ramón Castillo utilizaría todos sus recursos en favor de la candidatura de Patrón Costas, y otro externo, surgido del profundo descontento que suscitó la política exterior del Ejército en los integrantes de la logia tras darse a conocer en febrero de 1943 un memorándum transmitido por el jefe del Estado Mayor, General Pierrestegui (considerado aliadófilo), quien en agosto de 1942 había expuesto su alarma por la ruptura del equilibrio de fuerzas de la Cuenca del Plata, reclamando un arreglo con los Estados Unidos para la dotación de armamentos para el Ejército.

Golpe de Estado del 4 de junio de 1943

El G.O.U. tenía estrechas relaciones con el General Pedro Ramírez (su hijo el Coronel Emilio Ramírez y su yerno el Capitán Francisco Filippi eran miembros fundadores), quien se desempeñaba como Ministro de Guerra del presidente Ramón Castillo. El día anterior al golpe el presidente le pidió la renuncia, desencadenando la sublevación, a partir del apoyo de los jefes de tropa que se reunieron con los generales Rawson y Ramírez la noche anterior en Campo de Mayo. El 4 de junio de 1943 una gran columna partió de Campo de Mayo para derrocar al presidente Castillo y dar origen a la llamada Revolución del 43.

El historiador estadounidense Robert Potash, que ha estudiado en detalle la actuación del ejército en la historia argentina moderna, ha relativizado mucho la participación del GOU en el golpe de estado de 4 de junio:

La dirección del GOU no controlaba directamente los recursos militares necesarios para realizar una revolución… El movimiento militar del 4 de junio no fue resultado de un plan elaborado cuidadosamente por el GOU, o siquiera por cualquier otro grupo de oficiales… Más bien fue una rápida improvisación cuyos participantes apenas concertaron acuerdos en relación con objetivos específicos, fuera del derrocamiento del presidente Castillo.

La dirección del movimiento recayó en el General Arturo Rawson, un militar que frente a la Segunda Guerra Mundial era partidario del tradicional neutralismo argentino, pero cuyas preferencias estaban virando hacia el bando aliado. Rawson venía organizando un golpe de estado contra el gobierno de Castillo y dirigía una logia conocida como los generales de Jousten, en la que también participaban los hermanos Benito y Sabá Sueyro, el general Mason y el dirigente radical Ernesto Sammartino.

Rawson aparecía como una figura aceptable para todas las corrientes militares, pero cuando intentó formar su gabinete con sectores de derecha provenientes del régimen derrocado, los jefes militares exigieron su renuncia para designar presidente al General Pedro Pablo Ramírez. El contraalmirante Sabá Sueyro fue designado vicepresidente. Ningún miembro del GOU integró el gabinete, pero el Coronel Enrique P. González fue designado a cargo de la estratégica secretaría privada de la presidencia y el Coronel Emilio Ramírez Jefe de Policía.

Inicios en la política

Perón se desempeñó como secretario privado del Ministro de Ejército, a las órdenes del general Edelmiro Farrell y también como su vicepresidente.

El poder y la influencia creciente de Perón dentro del gobierno militar provino de su alianza con un sector del sindicalismo argentino, principalmente con las corrientes sindicales socialista y sindicalista revolucionaria. Producido el golpe, un sector del movimiento obrero, principalmente el socialista de la CGT Nº1, a través del dirigente mercantil socialista Ángel Borlenghi y el abogado ferroviario también socialista Juan Atilio Bramuglia, decidió entablar contacto con los coroneles Perón y Domingo Mercante. Las conversaciones establecieron una alianza inicial de sanción de leyes laborales reclamadas largamente por el movimiento obrero, fortalecimiento de los sindicatos y del organismo estatal que regulaba las relaciones laborales. (Baily, 84; López, 401).

El plan elaborado entre Perón y Mercante y los sindicatos incluía acceder al por entonces poco influyente Departamento Nacional de Trabajo. Perón maniobró dentro del gobierno para que se lo designara al frente de esa repartición y aprovechando el cierre del Congreso Nacional, puso en vigencia por decreto un gran número de leyes de corte social que desde décadas habían sido presentadas por los diputados socialistas (siendo el más renombrado de ellos Alfredo Palacios) en el parlamento argentino y eran sumariamente vetadas por las mayorías conservadoras. La sanción de tales medidas le valió hacerse de poderosos enemigos entre los industriales, ganaderos y comerciantes. Sin embargo la posición de Perón dentro del gobierno militar, lejos de debilitarse, se fortaleció gracias al apoyo de un creciente número de sindicatos que apoyaban su gestión que, a su vez, iban tomando conciencia de su verdadero poder como factor de presión pública.

Poco después obtuvo que el Departamento de Trabajo fuera elevado al rango de Secretaría de Trabajo. Con el apoyo de una parte importante del movimiento obrero, empezó a desarrollar gran parte del programa sindical histórico: se crearon los tribunales de trabajo; se sancionó el Decreto 33.302/43 extendiendo la indemnización por despido a todos los trabajadores; más de dos millones de personas fueron beneficiadas con la jubilación; se sancionó el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuto del Periodista; se creó el Hospital Policlínico para trabajadores ferroviarios; se prohibieron las agencias privadas de colocaciones y se crearon Escuelas Técnicas orientadas a obreros. En 1944 se firmaron 123 convenios colectivos que alcanzaban a más de 1.400.000 obreros y empleados y en 1945 otros 347 para 2.186.868 trabajadores.

En ese marco los sindicatos comenzaron un período de gran crecimiento, y lo que fue aún más decisivo, comenzaron a afiliar masivamente a los “nuevos” trabajadores, los que estaban migrando masivamente a la ciudad desde el interior del país y países limítrofes, que eran llamados “morochos”, “grasas” y “cabecitas negras” por las clases medias y altas, y los propios trabajadores “viejos” descendientes de la inmigración europea.

Poco después algunos sindicatos (especialmente los de ideología anarquista y comunista) que se habían mantenido alejados, la CGT Nº1, la USA y los gremios autónomos, comienzan a unificarse en torno de la Secretaría de Trabajo. Pero en sentido contrario, en septiembre de 1945, cuatro importantes sindicatos se separan de la CGT: La Fraternidad, la Unión Obrera Textil, la Confederación de Empleados de Comercio y el Sindicato del Calzado. Frente a los dirigentes sindicales y sindicatos que no apoyaban la alianza sindical con Perón y Mercante, se impulsó una política de sindicatos paralelos. La respuesta de Perón y de su colaborador Domingo Mercante a tal desafío se tradujo en otorgar mayores beneficios a los sindicatos que los apoyaban y quitarle personería jurídica a los gremios opositores, lo que implicaba paradójicamente una seria violación a los derechos del trabajador.

Pero la estrategia de Perón para acumular poder no se limitaba a establecer alianzas con el movimiento obrero sino que se extendía también a los partidos políticos, la Iglesia Católica y las Fuerzas Armadas.

La tensión política iba en aumento con frecuentes bataholas entre los bandos en conflicto. Esta situación fue la excusa utilizada por la facción del Ejército Argentino, contraria a Perón, para presionar al Presidente Farrell y obtener el desplazamiento definitivo del coronel. Farrell, se inclinó por quitarle el apoyo a Perón y permitir el ascenso del grupo militar antagónico, encabezado por el General Ávalos. Pidió y obtuvo de Perón la renuncia a todos sus puestos el 9 de octubre de 1945 y, para mayor seguridad, decidió su encarcelamiento en la Isla Martín García. Al conocer la noticia del destino de Perón, los sindicatos comenzaron a movilizarse, temiendo que el alejamiento de su líder derivara en la eliminación de todos los beneficios sociales obtenidos.

Finalmente el 17 de octubre de 1945, la Plaza de Mayo fue colmada por una muchedumbre que reclamaba el regreso de Perón y su restitución en todos sus puestos públicos. La indecisión del gobierno precipitó el triunfo de los partidarios de Perón, quien hizo su regreso triunfal ese mismo día. Desde el balcón de la Casa de Gobierno, y acompañado por Farrell, anunció la creación de un nuevo gobierno compuesto por partidarios suyos y su lanzamiento como candidato a las elecciones que tendrían lugar en febrero de 1946.

 

La movilización del 17 de octubre tuvo dos efectos inmediatos: por una parte forzó a Perón a retornar a la lucha política y por la otra incidió en el Ejército volcando en su favor alguno jefes militares que antes se le habían opuesto y obligando al resto a pedir su retiro o tolerar su marcha hacia la Presidencia.

Ese día, llamado Día de la Lealtad Peronista, es considerado como el día de nacimiento del peronismo y uno de sus máximos símbolos, así como uno de los momentos más importantes de la historia del movimiento obrero argentino.

Elecciones de 1946

Luego de un corto lapso de descanso y de casarse con Eva Duarte el 23 de octubre, Perón comenzó su campaña política. El sector de la Unión Cívica Radical que le apoyaba formó la UCR Junta Renovadora, a la cual se sumaron el Partido Laborista y el Partido Independiente, en tanto la organización radical FORJA se disolvió para sumarse al movimiento peronista.

El avance de la figura de Perón dentro del gobierno militar y su estrecha alianza con los sindicatos obreros generó inmediatamente una fuerte oposición tanto dentro como fuera de las Fuerzas Armadas, especialmente en las clases medias y altas. En 1945, la embajada de Estados Unidos dirigida por Braden promovió la unificación de las fuerzas opositoras, hasta conformar un gran movimiento anti-peronista que incluyó a los partidos Comunista, Socialista, Unión Cívica Radical, Demócrata Progresista, Conservador, la Federación Universitaria Argentina (FUA), la Sociedad Rural (terratenientes), la Unión Industrial (grandes empresas), la Bolsa de Comercio, y los sindicatos opositores. Durante su breve gestión como embajador, y valiéndose de un excelente dominio del idioma castellano, Braden actuó como un líder político de la oposición, en una evidente violación del principio de no intervención en los asuntos internos de un país extranjero.

A través de la conformación de un frente de oposición, Braden estaba seguro de destruir a quien presentaba como “el Hitler del mañana”. Entre otras acciones, Braden propició en 1946, pocos días antes de las elecciones, la publicación de un informe denominado “El Libro Azul” en el cual se solicitaba la invasión militar de Argentina acusando a integrantes del gobierno de colaborar con las potencias del Eje, de acuerdo a documentos recopilados por el Departamento de Estado estadounidense. En sintonía con la publicación de este libro, los partidos políticos que sostenían la candidatura presidencial de Perón, publicaron un libro de respuesta que se tituló “El Libro Azul y Blanco” que instaló hábilmente la consigna Braden o Perón.

El apoyo popular, organizado por el Partido Laborista y la UCR Junta Renovadora, le dio la presidencia a Perón con el 56% de votos en las elecciones del 24 de febrero de 1946, ganando en todas las provincias menos en Corrientes.

Las primeras manifestaciones masivas anti-peronistas fueron organizadas por el movimiento estudiantil, bajo el lema de “abajo la dictadura de las alpargatas”.  Las manifestaciones obreras que apoyaban las leyes laborales que iba promoviendo Perón, contestaban “alpargatas sí, libros no”.

Primer gobierno (1946–1952)

El apoyo popular, organizado por el Partido Laborista y la UCR Junta Renovadora, le dio la presidencia con el 53% de votos en las elecciones del 24 de febrerode 1946, ganando en todas las provincias menos en Corrientes.

Desde la presidencia, Perón continuó con las políticas sociales que beneficiaron tanto a la clase trabajadora como al empresariado nacional, sobre todoindustrial. Luego del triunfo electoral disolvió los tres partidos que se habían creado para sostener su candidatura, Laborista, Unión Cívica Radical Junta Renovadora y el Partido Independiente, para unificarlos en una sola organización política, llamada primero Partido Único de la Revolución y luego simplemente Peronista o Justicialista. Expandió enormemente la agremiación de los trabajadores en sindicatos que respondían a la corriente laborista y ayudó a establecer el predominio de la Confederación General del Trabajo (CGT) como central unitaria. Cipriano Reyes, quién se negó a aceptar la disolución del Partido Laborista del que era su presidente, sufrió un atentado contra en el que resultó asesinado su chofer. Más tarde fue encarcelado acusado de planear el asesinato de Perón, hasta el fin del gobierno peronista.

Política económica

Durante el gobierno de Perón se profundizó la política de sustitución de importaciones mediante el desarrollo de la industria liviana que se venía impulsando desde la década anterior. Perón también invirtió fuertemente en la agricultura, especialmente en la siembra de trigo.

Ante la falta de divisas, producto del estancamiento del sector primario, con las que se importaban los bienes de capital e insumos necesarios para el proceso de industrialización, se optó por la nacionalización del comercio exterior mediante la creación del IAPI (Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio). Éste le permitió al Estado obtener recursos que utilizó para redistribuir hacia la industria. Dicho intercambio intersectorial del sector agrario a la industria, provocó el enojo de la oligarquía terrateniente, ya que el Estado le compraba a los productores por precios devaluados.

En 1947 se anunció un Plan Quinquenal para fortalecer las nuevas industrias creadas, y comenzar con la industria pesada (siderurgia y generación de energía eléctrica en San Nicolás y en Jujuy).

En el área del desarrollo de la ciencia y tecnología, en 1948, Perón anunció un proyecto de desarrollo de energía defusión nuclear. Las instalaciones para el proyecto secreto ocuparon la Isla Huemul en el Lago Nahuel Huapi. El proyecto estuvo a cargo de Ronald Richter, un físico austriaco recomendado por el ingeniero Kurt Tank, quien esperaba utilizar los hallazgos de Richter en los aviones de reacción que estaba desarrollando en el Proyecto Pulqui II.

En 1951 el gobierno argentino anunció que el proyecto de Richter había tenido éxito y que Argentina sería el primer país del mundo en producir energía de fusión nuclear. Sin embargo, ante la falta de pruebas por parte del Proyecto Huemul, Perón designó en 1952 a una comisión de científicos para investigar las actividades de Richter, integrada por José Antonio Balseiro y Mario Báncora que informaron al gobierno que el proyecto había sido un fraude. Luego de ello, las instalaciones del Proyecto Huemul fueron transferidas por Perón al Centro Atómico Bariloche (CAB) de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y al Instituto de Física de la [[Universidad Nacional de Cuyo]] que más tarde tomaría el nombre de Instituto Balseiro (IB).

Primer Plan Quinquenal

El primer Plan Quinquenal fue un procedimiento de planificación estatal anunciado a principios del segundo semestre de 1946. La Secretaría Técnica de la Presidencia comenzó a preparar un Plan de Gobierno para el período quinquenal comprendido por los años 1947 y 1951. El Plan Quinquenal se anunció en el mensaje presidencial del 19 de octubre de 1946 como “Proyecto de Ley” que se iba a enviar a la Legislatura (El Art. 1º daba el “Plan de Realizaciones e Inversiones” y desarrollaba diversos proyectos de ley).

El plan planteaba la necesidad de prever y codificar en un solo cuerpo el conjunto de medidas que afectaban la exportación y la importación, reglamentando la tipificación, el envase y la certificación de la calidad de los productos exportables y estableciendo un régimen aduanero ajustado a las realidades de ese momento.

Política educativa

Enseñanza primaria y secundaria

Durante el gobierno peronista el número de inscriptos en las escuelas primarias y secundarias creció a tasas superiores a la de los años anteriores. En 1946 hubo 2.049.737 alumnos inscriptos en las escuelas primarias y 217.817 en las secundarias en tanto en 1955 fueron 2.735.026 y 467.199 respectivamente. El crecimiento más rápido de la escuela secundaria respecto de la primera indica que se produjo el acceso a la educación secundaria de la mayor parte de los hijos de clase media y de una parte significativa de los estratos altos de la clase trabajadora, lo que se ve confirmado por la circunstancia de que el mayor aumento se dio en la enseñanza comercial y técnica.

La enseñanza religiosa en las escuelas primarias y secundarias que había sido establecida por el decreto 18.411 del presidente Ramírez del 31 de diciembre de 1943 fue ratificada por ley del Congreso el 14 de marzo de 1947 y se mantuvo durante casi todo el gobierno de Perón para ser abolida el 16 de diciembre de 1954 en el marco del conflicto del gobierno con la Iglesia Católica.

La escuela argentina se había formado como un territorio neutral sin discriminación política, racial ni religiosa e incluso el delantal blanco impuesto durante el gobierno de Yrigoyen había respondido a esa pretensión. Durante el gobierno peronista no solamente los docentes estaban obligados a comentar los actos de gobierno más importantes sino que además los textos escolares comenzaron a incorporar dibujos, fotografías y textos laudatorios de Perón y Evita tales como “¡Viva Perón! Perón es un buen gobernante. Perón y Evita nos ama” y otros similares,  constituyéndose en uno de los motivos de irritación de los opositores. En la escuela secundaria se introdujo la materia “Cultura Ciudadana” que en la práctica era un medio de propaganda del régimen, sus protagonistas y sus realizaciones. Una vez publicado el libro La razón de mi vida de Eva Perón el mismo fue texto obligado tanto en el nivel primario como en el secundario.

Enseñanza universitaria

Para el conjunto de los intelectuales el gobierno de 1943 y la figura de Perón eran leídos exclusivamente dentro del contexto internacional que oponía a los Aliados con el nazismo y el fascismo, y de ahí que “Perón era percibido, sobre todo, como una figura del régimen militar y, dentro de éste, formando parte de la fracción de coroneles pronazis”. El antiperonismo de los intelectuales nace de esa percepción y no como oposición a las nuevas políticas sociales.

Todo esto lleva a la situación que Silvia Sigal resume diciendo “hay por lo menos dos puntos de acuerdo entre quienes se han interesado en la relación entre los intelectuales y el primer peronismo. El primero es que casi la totalidad de los escritores, artistas y universitarios liberales y democráticos fueron antiperonistas, el segundo, que si los intelectuales peronistas fueron muy contados, más contados fueron, entre ellos, quienes gozaban de prestigio y reconocimiento en el ámbito de la cultura. Puede imaginarse sin riesgo que sus protagonistas, peronistas o no, hubieran suscripto hasta 1955, esta somera descripción.

Perón inició su gobierno con las universidades intervenidas desde el 30 de abril de 1946, señalándose en especial que el interventor en la de Buenos Aires era el doctor Oscar Ivanissevich, un ferviente opositor al cogobierno estudiantil. Durante ese año por renuncias o cesantías se fueron el 70 % de los docentes y un tercio de los profesores universitarios. La reforma constitucional de 1949 dispuso que “Las universidades tienen el derecho de gobernarse con autonomía, dentro de los límites establecidos por una ley especial que reglamentará su organización y funcionamiento” pero continuó vigente la ley 13.031 aprobada en 1947 para regir el gobierno de las universidades, a las que convertía en una dependencia del Poder Ejecutivo: desde el rector hasta el último titular de cátedra eran designados por decreto, se suprimía la autonomía funcional y financiera y establecía la pena de expulsión a quienes actuaran “directa o indirectamente en política” pero en la práctica esta norma no se aplicaba a quienes militaban en el Partido Peronista, lo que se evidencia en los muchos funcionarios y legisladores del mismo que ocuparon puestos en las universidades.(Luna I, 389). La representación estudiantil fue eliminada de los consejos, se introdujo la exigencia de un certificado policial “de buena conducta” sin el cual no se podían proseguir los estudios y comenzó a haber policías de civil omnipresentes en aulas y oficinas universitarias.

Hubo una mejora notable en la infraestructura ya que en Buenos Aires se construyó el edificio de la nueva Facultad de Derecho y se crearon las de Arquitectura y de Odontología así como la Universidad Tecnológica, además de remodelar sedes en el interior del país. Se estableció por decreto 22/1949 la gratuidad de la enseñanza y ello fue un factor que coadyuvó a que entre 1945 y 1955 se triplicara el número de alumnos si bien la cantidad de graduados tuvo escasa variación.  El 17 de mayo de 1951, por Decreto 9695/1951, creó el Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas (CONITYC) antecedente inmediato del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).

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