Rosalind Franklin

Biografia OpusVida por magui

Rosalind Elsie Franklin fue una biofísica y cristalografiadora inglesa autora de importantes contribuciones a la comprensión de las estructuras del ADN, los virus, el carbón y el grafito. (25 de julio de 1920 en Kensington, Londres – 16 de abril de 1958 en Chelsea, Londres).

A Franklin se le recuerda principalmente por la llamada Fotografía 51, la imagen del ADN obtenida mediante difracción de rayos X, que sirvió como fundamento para la hipótesis de la estructura doble helicoidal del ADN en la publicación del artículo de James Watson y Francis Crick de 1953, y tras su publicación constituyó una prueba crítica para la hipótesis.  Más tarde, lideró varios trabajos pioneros relacionados con el virus del mosaico de tabaco y el poliovirus. Falleció en 1958 a causa de bronconeumonía, carcinomatosis secundaria y cáncer de ovario, minutos antes de que su último informe fuera leído en la Faraday Society.

“La ciencia y la vida ni pueden ni deben estar separadas. Para mí la ciencia da una explicación parcial de la vida. Tal como  es se basa en los hechos, la experiencia y los experimentos… Estoy de acuerdo en que la fe es fundamental para tener éxito en la vida, pero no acepto tu definición de fe, la creencia de que hay vida tras la muerte. En mi opinión, lo único que necesita la fe es el convencimiento de que esforzándonos en hacer lo mejor que podemos nos acercaremos al éxito, y que el éxito de nuestros propósitos, la mejora de la humanidad de hoy y del futuro, merece la pena de conseguirse”. Así se expresaba Rosalind Franklin hacia 1940, cuando tenía veinte años, en una carta dirigida a su padre con quien, como buena e inteligente hija, discrepaba en varias cuestiones.

Contenido:

  1. Comienzos
  2. La investigación sobre el ADN
  3. Galería de fotos de Rosalind Franklin
  4. Enfermedad y muerte
  5. Controversia póstuma
  6. Rosalind Franklin, la verdadera descubridora del ADN

Comienzos

Rosalind nació en Inglaterra el 25 de julio de 1920, hija de un banquero judío.

No sin antes salvar la oposición paterna,  obtuvo un título universitario  en física, química y matemáticas, en el Newnham College en 1941, el colegio mayor femenino de la Universidad de Cambridge. En esos años a las mujeres, Cambridge no les otorgaba el grado de Licenciado, no las consideraba parte del claustro y limitaba el número de doctorandas a un 10% como mucho.

Hizo estudios fundamentales de microestructuras del carbón y del grafito y este trabajo fue la base de su doctorado en química física, que obtuvo en la universidad de Cambridge en 1945.

Después de Cambridge, pasó tres años productivos (1947-1950) en París en el Laboratoire de Services Chimiques de L’Etat, donde estudió las técnicas de la difracción de la radiografía. En 1951, volvió a Inglaterra como investigador asociado en el laboratorio de John Randall en King’s College, Cambridge.

La investigación sobre el ADN

Regresó a Inglaterra para trabajar como investigadora asociada en el laboratorio de John Randall en el King’s College de Londres.  Para Rosalind era la oportunidad de aplicar sus conocimientos a la biología.

En el laboratorio de Randall se cruzó su trabajo con el de Maurice Wilkins, ambos referidos al ADN. Lamentablemente, la misoginia y la competencia llevaron la relación a un conflicto permanente con Wilkins. Éste llevaba largo tiempo trabajando en el ADN y había tomado la primera fotografía relativamente clara de su difracción cristalográfica. Wilkins había sido el primero en reconocer en ésta los ácidos nucleicos y no estaba dispuesto a la competencia interna.

En ese tiempo se conocía la forma deshidratada de la molécula (forma A), la que no sugería una forma helicoidal. Rosalind se concentró primero en interpretar los patrones de difracción utilizando las laboriosas fórmulas de Patterson. Las primeras imágenes obtenidas en Londres con el ADN deshidratado se conocieron en Cambridge.

Rosalind Franklin obtuvo una fotografía de difracción de rayos X que reveló, de manera inconfundible, la estructura helicoidal de la molécula del ADN. Esa imagen, conocida hoy como la famosa fotografía 51, fue un respaldo experimental crucial para que el investigador estadounidense James Watson y el británico Francis Crick establecieran, en 1953, la célebre hipótesis de la “doble hélice” que es característica de la estructura molecular del ADN, por la que en 1962, junto con Maurice Wilkins, se les concediera el Premio Nóbel en Fisiología y Medicina.

Watson había tenido ocasión de asistir a la clase que dio Franklin en noviembre de 1951 sobre el avance de sus investigaciones. Rápidamente, con Francis Crick se pusieron a la tarea de imaginar su estructura y para ello, trabajaron principalmente con modelos atómicos a escala. Este primer intento terminaría en un fracaso rotundo. Watson y Crick invitaron a Franklin y Wilkins a Cambridge para darles a conocer su propuesta. Esta consistía en un modelo helicoidal con tres cadenas. Iones de Magnesio sostenían unidos los fosfatos y hacia la periferia las pentosas y las bases nitrogenadas.

Rosalind Franklin pulverizó sus argumentos. La cantidad de agua en el modelo no correspondía al de los estudios de difracción. Los fosfatos y, por lo tanto, el “esqueleto” de la molécula tenían que estar en el exterior de la misma. No existía en realidad ningún indicio consistente de que la estructura fuera helicoidal. La conocida flema inglesa seguramente impidió la catástrofe. De todos modos, el rumor llegó a la cabeza del laboratorio: Sir Lauwrence Bragg, quien decidió prohibir a Watson y Crick que sus estudios en el ADN continuaran.

La astucia se impuso: James Watson se concentró en el estudio del virus del mosaico del tabaco. Este tiene al ARN como uno de sus constituyentes fundamentales. Dilucidar esta estructura le permitiría acercarse al ADN y de paso profundizar sus conocimientos en cristalografía.

Mientras tanto, durante 1952 Rosalind Franklin repitió los estudios cristalográficos con diferentes grados de hidratación. Al hidratarse la difracción era completamente distinta (forma B). Como sabemos ahora, las fibras de ADN se alejan entre ellas y toman su forma nativa.

En febrero de 1953, a la edad de 33 años, Rosalind escribió en sus notas de trabajo “la estructura del ADN tiene dos cadenas”. Su principal desventaja fue ser mujer.  En aquella época no estaba bien visto, que una mujer fuese investigadora. Mientas que Wilkins se iba a los cafés donde conversaban profesores e investigadores masculinos ella se quedaba en el laboratorio.

A principios de 1953 Wilkins mostró a Watson, sin consentimiento de Rosalind, una de las fotografías cristalográficas de la molécula de ADN. Cuando Watson vio la foto, la solución llegó a ser evidente para él y los resultados fueron publicados en un artículo en Nature casi inmediatamente. Sin autorización de Rosalind, Wilkins se las mostró primero a James Watson y, posteriormente, un informe de Rosalind Franklin a Sir John Randall fue entregado a Watson y Crick.

Francis Crick había trabajado en descifrar cómo se verían las estructuras helicoidales de las proteínas en imágenes de cristalografía. Y eso era justamente lo que tenía al frente en el informe de Franklin. Más aún, el reflejo de 3.4 Å en la meridiana implicaba que esa era la distancia entre los nucleótidos de una misma cadena de ADN. Al aplicar estas mediciones a la forma A y corregirla por la contracción y la densidad de la molécula sólo había lugar para dos nucleótidos en cada plano transversal. Si eso era así, lo más lógico es que las cadenas fueran también dos.

Considerado como el logro médico más importante del siglo XX, el modelo de la doble hélice del ADN abrió el camino para la comprensión de la biología molecular y las funciones genéticas; antecedentes que han permitido llegar al establecimiento, en estos días, de la secuencia “completa” del genoma humano.

En 1962, Watson, Crick y Wilkins, recibieron el premio Nobel por el descubrimiento de la estructura del ADN. Este galardón no se concede con carácter póstumo y tampoco se comparte entre más de tres personas.

Galería de fotos de Rosalind Franklin

Enfermedad y muerte

Franklin murió prematuramente, de ADENO-CARNINOMA: cáncer de ovario,  el 16 de abril de 1958 en Londres. Existen grandes posibilidades de que esta enfermedad surgiera por las repetidas exposiciones a la radiación durante sus investigaciones.

Controversia póstuma

Las condiciones que como mujer tuvo que soportar en Cambridge y ciertas palabras despectivas de James Watson, hacen aparecer como un agravio la concesión del Premio Nobel de Fisiología o Medicina sólo a Watson, Crick y Wilkins en 1962, cuando en realidad ya se había producido su fallecimiento. Sus compañeros, incluso Watson, famoso por la mordacidad con que se refiere a sus colegas, expresaron repetidas veces su respeto personal e intelectual por ella. En cualquier caso, Rosalind Franklin merece el lugar que ha llegado a ocupar como icono del avance de las mujeres en la ciencia.

James Watson se refiere a Franklin como “Rosy” y se pregunta “cómo sería si se quitase las gafas e hiciese algo distinto con su cabello”. En el epílogo de su libro admite que sus impresiones iniciales de ella “frecuentemente eran erróneas” y advirtió “algunos años demasiado tarde las luchas que debe enfrentar una mujer inteligente…”

Francis Crick, en su retrospectiva de aquellos años, What Mad Pursuit, enfocó el tema de forma algo diferente… había “restricciones irritantes -no se permitía tomar café en una de las salas reservadas sólo para hombres-, pero éstas eran relativamente triviales o así lo parecían en la época”. [del libro de Thomas F. Lee (El Proyecto Genoma Humano. Rompiendo el código genético de la vida, Editorial Gedisa), en el bestseller La doble hélice]

En su libro Los diez mayores descubrimientos de la Medicina (Editorial Paidós), Meyer Friedman y Gerald W. Friedland relatan la historia de Rosalind Franklin, pero es en el  libro de Anne Sayre Rosalind Franklin y el ADN (W. W. Norton & Co., New York, 1975) donde se puede leer una correcta y completa versión de la historia.

El comportamiento de los colegas de Rosalind con respecto a la comunicación indebida de sus resultados y a la anómala asignación de prioridad científica en las publicaciones han ido sin embargo tomando mayor importancia, en especial al publicarse en 2002 el libro de Brenda Maddox “Rosalind Franklin; The dark lady of DNA”. También Maurice Wilkins, quizás el principal obstáculo que tuvo Rosalind en Kings College, acabó por escribir en 2003 un libro autoexculpatorio, “The third Man of the Double Helix”.

Lynn Osman Elkin ha escrito: “Hubo suficiente gloria en el trabajo de los cuatro como para que pudiera ser compartida”. Pero yo diría que lo que hubo en el descubrimiento de la doble hélice fue suficiente para que la estructura del ADN no solo sea una lección de intuición y trabajo científico, sino una excelente fuente para evaluar el comportamiento de los científicos a la luz de la ética.

Rosalind Franklin, la verdadera descubridora del ADN, por Irene Alvira

La ciencia y la vida ni pueden ni deben estar separadas. Para mí la ciencia da una explicación parcial de la vida. Tal como es se basa en los hechos, la experiencia y los experimentos… Estoy de acuerdo en que la fe es fundamental para tener éxito en la vida, pero no acepto tu definición de fe, la creencia de que hay vida tras la muerte.

En mi opinión, lo único que necesita la fe es el convencimiento de que esforzándonos en hacer lo mejor que podemos nos acercaremos al éxito, y que el éxito de nuestros propósitos, la mejora de la humanidad de hoy y del futuro, merece la pena de conseguirse”. Así se expresaba Rosalind Franklin hacia 1940, cuando tenía veinte años, en una carta dirigida a su padre con quien, discrepaba en varias cuestiones. Rosalind es la científica con cuyos datos Watson y Crick formularon en 1953 el modelo de doble hélice que describe la estructura del ADN, uno de los hitos de la Biología del siglo XX.

¿Por qué son ellos los únicos descubridores?

Pese a ser la científica que obtuvo los datos que por fin definir que el ADN tiene estructura de doble cadena helicoidal, no fue premiada con el Nobel. Había fallecido en 1958. Lo más patético, si se puede llamar así es que el premio se lo dieron a las personas( Watson, Crick y su colaborador) que habían usado sus datos a escondidas sin su permiso y por lo que luego han manifestado, le mostraron su desprecio como científica y le amargaron todos su carrera de científica de dos años que paso en el centro de King’s College de Londres.

¿Un mundo regentado por los hombres? Parece ser que si.

Rosalind Franklin nació en Londres el 25 de julio de 1920, hija de un banquero judío obtuvo un título en física, química y matemáticas, en Universidad de Cambridge.

En esos años a las mujeres Cambridge no les otorgaba el grado de Licenciado, no las consideraba parte del claustro y limitaba el número de doctorandas a un 10% como mucho. Antes de trabajar con el ADN, Rosalind estudió la porosidad del carbón y tras obtener su doctorado se especializó en la técnica de difracción de rayos X, la que luego sirvió para obtener una fotografía ya célebre, la foto 51 que Maurice Wilkins mostró sin su consentimiento y sin ningún tipo de pudor a un joven americano Watson y a su compañero Crick que estaba terriblemente obsesionado con el descubrimiento de la estructura del ADN para ganar a su oponente.

Secretos ocultos.

En el tremendo culebrón provocada por la Foto 51, que sirvió claramente para el descubrimiento de la doble cadena del ADN. La estructura que sale en la foto se había sacado con otro tipo de forma ( la forma A) la anterior experimentada era la forma B, pero no se distinguía bien la forma, la estructura del ADN, la había obtenido Rosalind Franklin utilizando la forma B del ADN. Hasta entonces solo se disponía de datos de otra forma, la A, mucho menos hidratada y con la que no se había podido sacar ninguna conclusión. Watson deja bien claro en su libro de “La doble hélice” que una tarde a m Enero de 1953 Wilkins no solo le comentó los resultados de Rosalind, sino que le mostró la foto sin que ella lo supiera. Watson y Crick también conocían el informe que Rosalind había enviado para una evaluación, algo que supuestamente es confidencial pero que a su evaluador no le importó mucho. En su informe se redactaba que en la estructura del ADN las bases se sitúan hacia el interior, un dato crucial para resolverla, y en su foto 51 quedaba claro que la estructura era una doble hélice.

Rosalind solo tuvo que hacer pequeñas correcciones al manuscrito que ya tenía preparado para enviarlo a la revista Nature cuando Watson y Crick enviaron su modelo. Abajo escribe de su puño y letra.: “Así, nuestra idea general es coherente con el modelo propuesto por Watson y Crick”.

¿Porque pasaron de ella?

Nunca sabremos si Rosalind Franklin llegó a saber que se habían divulgado sus datos sin su permiso, los otros actores de la historia nunca lo afirmaron pero tampoco lo negaron. Ni Watson ni Crick la nombraron en sus discursos de aceptación del Nobel. Fue Wilkins, precisamente el elemento del trío con quien Rosalind tuvo más problemas, a quien Crick convenció para que la mencionase. Cuando se trasladó a la Universidad de Birkbeck fue prácticamente obligada a abandonar el trabajo sobre el ADN y comenzó a trabajar sobre la estructura de los virus. Watson hablo de este tema exactamente pero no la menciono ni una sola vez.

No parece que Rosalind tuviese rencores frente al hecho de que su trabajo sobre la estructura del ADN solo ocupó el tercer lugar en el número de la revista Nature en la que se publicaron a la vez la teoría de Watson y Crick, los resultados de Wilkins y los de ella misma. En 1959 murió de cáncer de ovario, pero no se saben si fueron razones laborales, debido a que su trabajo con los rayos X era muy duro.

El Debate.

En 1968 Watson publicó su libro en el que casi no habla bien de nadie salvo de sí mismo, pero la parcialidad de lo que cuenta de Rosalind Franklin removió la historia del descubrimiento clave de la Biología del pasado siglo. ”. Sus conclusiones se han criticado por dar demasiado peso al sexismo de los ambientes científicos de la Inglaterra de mediados de siglo.

Lynn Osman Elkin ha escrito: “Hubo suficiente gloria en el trabajo de los cuatro como para que pudiera ser compartida”. Pero yo diría que lo que hubo en el descubrimiento de la doble hélice fue suficiente para que la estructura del ADN no solo sea una lección de intuición y trabajo científico, sino una excelente fuente para evaluar el comportamiento de los científicos a la luz de la ética.

Fuentes: usuarios.multimania.es // wikipedia.com // prodiversitas.bioetica.org // vidavedra.es

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