Walt Whitman

Biografia OpusVida por magui

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Poeta estadounidense cuya obra afirma claramente la importancia y la unicidad de todos los seres humanos. Su valiente ruptura con la poética tradicional, tanto en el plano de los contenidos como en el del estilo, marcó un camino que siguieron posteriores generaciones de poetas de su país.

Walt Whitman nació el 31 de mayo de 1819 cerca de Huntington (Nueva York). Fue el segundo de nueve hermanos, hijo de un carpintero. El poeta se sintió siempre muy próximo a su madre, y formó parte  de una antigua familia americana. Tanto la familia por parte de su padre como la de su madre llevaban al menos 150 años en América. Nació en una casa que había construido el padre con sus propias manos. en Long Island, Nueva York. La familia vivía del trabajo de carpintero del padre pero, como este trabajo no daba para mucho, la familia Whitman abandonó el medio rural en el que hasta ese momento se habían vivido para mudarse a la ciudad.

En 1823 se instalaron en Brooklyn – justo cuando el pequeño Walt cumplió cuatro años – donde asistió a una escuela pública durante seis años, antes de trabajar como aprendiz en una imprenta El padre esperaba tener más éxito en la ciudad que en el campo, pero sus planes nunca se cumplieron y la familia tuvo que ir de casa en casa mientras Walt era un niño, buscando siempre mejorar una condición económica que no mejoraba y que les impedía incluso pagar las facturas.

La crisis del 30

Por los problemas económicos de la familia, Walt tuvo que abandonar los estudios cuando tenía 11 años y ponerse a trabajar. Comenzó trabajando como chico de oficina en un bufete de abogados, pero enseguida se cambió a un periódico en donde comenzó a ascender en diversos empleos. Fue el chico que repartía los periódicos, el que ponía los tipos para la composición de las letras…pero su carrera en el periódico terminó pronto porque en la primavera de 1835 el periódico en el que trabajaba se incendió y Walt se quedó en el paro y sin perspectivas. Los Whitman habían decidido antes de eso regresar a Long Island, así que cuando Walt se quedó sin trabajo decidió volver al campo con su familia. Allí descubrió que lo único que podía hacer era trabajar como granjero o como profesor, y no le resultó muy difícil escoger porque siempre odio los trabajos manuales.

La vida de Walt como profesor no fue, sin embargo, tan fácil como seguramente él esperaba. El pueblo que le contrató era pobre así que no podía pagarle mucho y la escuela se instalaba en cualquier lugar que quedase libre, aunque no tuviera las más mínimas condiciones. Durante los cinco años que trabajó como profesor, Walt estuvo en nueve ciudades distintas. Además, al parecer, era un profesor demasiado blando con sus alumnos en tiempos en que la disciplina era un valor. Sin embargo se conservan algunos rumores que decían que tuvo que abandonar el último trabajo que tuvo debido a la relación sexual que entabló con uno de sus alumnos.

Regreso a Nueva York

Entre 1838 y 1839 publicó un periódico, el Long-Islander, en Huntington; aburrido por su estilo de vida, volvió a Nueva York y trabajó como periodista. Se convirtió en asistente asiduo de teatros y, lector omnívoro como fue siempre, de librerías. Durante esos años escribió poemas y cuentos muy poco originales para distintas publicaciones, así como discursos políticos, por los cuales los demócratas de Tammany Hall le permitieron dirigir varios periódicos de corta tirada y vida. Fue editor del famoso

Brooklyn Eagle durante dos años, pero perdió su puesto por apoyar al partido Free-Soil. Tras un breve periodo en Nueva Orleans, regresó a Brooklyn, donde intentó publicar un periódico en la órbita del Free-Soil. Después de pasar varios años desempeñando los más diversos trabajos, incluido el de constructor inmobiliario, empezó a escribir una poesía totalmente distinta de la que se estaba escribiendo, y se dedicó por completo a tal actividad.

Fuera cual fuera la causa que le impulsó a abandonar su trabajo, el caso es que en 1841 regresó a Nueva York. Desde sus días de aprendiz de impresor, Walt tenía aspiraciones literarias e incluso ya había publicado algunos poemas en periódicos de Nueva York. Ahora, de vuelta en la ciudad, Walt encontró un trabajo en un periódico y, para 1842 era contratado como escritor “freelance”. Ese mismo año publicaba su primer libro, una novela titulada “Franklin Evans”, un melodrama que narra algo que él parecía conocer bien, el viaje de un chico de ciudad en dirección al campo, donde termina destruido al sucumbir a todas las tentaciones. El libro termina felizmente cuando el protagonista abandona el vicio y recobra la templanza. Igual que sus primeros poemas, Franklin Evans tiene un estilo demasiado imitativo y amateur y ningún crítico le hizo demasiado caso. Los siguientes años, Whitman continuó trabajando en diversos periódicos de Nueva York, pero nunca conseguía mantener un trabajo demasiado tiempo. Sus compañeros le juzgaban indolente y soñador y cuando trabajaba como editor, era tan desorganizado que enfurecía a sus jefes.

En el año 1848 estaba otra vez sin trabajo. Por entonces acudió al teatro en Brooklyn y allí se entabló conversación con un tipo llamado J. E. McClure quien le dijo a Whitman que estaba planeando fundar un periódico en Nueva orleans pero que no había encontrado al editor jefe. Dos días después, Whitman salía de camino hacia allí con doscientos dólares de adelanto en el bolsillo. Su hermano iba con él para trabajar como aprendiz de impresor, por lo que no hizo solo el viaje de 2400 millas que duró dos semanas en tren, barco y diligencia.

Llegó en marzo para preparar la edición y para junio ya se había peleado con McClure; En teoría la pelea tuvo que ver con un anticipo que Whitman habría cobrado, pero lo más probable es que McClure no aprobase la política antiesclavista que Whitman sostenía en el diario y que podía ofender a los lectores sureños. Así que regresó a Nueva York en junio de 1848 justo a tiempo de celebrar su 29 cumpleaños. Ya tenía decidido por entonces que no quería un trabajo convencional ni fijo así que volvió al trabajo como freelance y durante el boom inmobiliario que sacudió Brooklyn hizo algún dinero construyendo casas. Con su aversión de siempre al trabajo manual dejó a sus hermanos todo lo referido a este y él sólo hacía de intermediario en la venta. A pesar del desastroso rumbo que parecía llevar su vida, Whitmann sin embargo era cada vez más consciente del rumbo artístico que quería que tomase su existencia. Ese año incluso su aspecto físico cambia y pasa de ser un joven de ciudad con su camisa bien abrochada y su pelo bien cortado, a un hombre desaliñado con la camisa desabrochada, sin corbata y con el pelo y la barba muy largos. Esta transformación física sin duda reflejaba también la dirección artística que quería dar a su vida. Ya no imitaría más a los poetas, sino que encontraría su propia voz y su lugar en las letras americanas.

Estaba tan convencido de esto que, cuando en 1855 no pudo encontrar un editor para su libro de poemas “Hojas de Hierba” su primer y más importante libro de poemas, él mismo se pagó la impresión de su propio bolsillo. La imagen que Whitman tenía de sí mismo puede encontrarse en la página 29 del libro donde ofrece una descripción de sí en la que se describe como un americano sensual. Otros poemas del libro expresan esa sensualidad que ya no le va a abandonar nunca y se convierten en cantos de celebración del cuerpo. También hay poemas claramente homoeróticos en los que se iguala el amor de unos hombres por otros como parte de la democracia americana. Muchos críticos ignoraron este libro, pero los pocos que le hicieron caso resultaron escandalizados por la homosexualidad que destilan los poemas. Algunos otros críticos por el contrario se fijaron en ese desconocido poeta que escribía en un lenguaje simple, verdadero y con un ritmo propio, aunque admitían que a veces el lenguaje podía resultar ofensivo. No obstante aparecieron algunos admiradores incondicionales. Uno de ellos escribió esto: “América ha encontrado por fin a su poeta”. Otro crítico anónimo escribió que “Hojas de Hierba” alcanzaría el más grande triunfo de la historia de la literatura. Lo que los lectores no sabían es que un mismo hombre había escrito esas dos críticas positivas, y es que ese hombre no era otro que Walt Whitman. Como parte de su programa de autopromoción, Whitman envío copias de “Hojas de Hierba” a los más conocidos poetas y escritores americanos. Uno de ellos, Ralph Waldo Emerson quedó profundamente impresionado con su lectura. Los dos hombres eran profundamente diferentes, tanto en su escritura como en su carácter. A pesar de ello, Emerson mandó a Whitman una larga carta en la que le decía que sus poemas eran una “pieza extraordinaria de sensibilidad y sabiduría”, y le auguraba una gran carrera. Cuando Whitman recibió la carta de Emerson estaba ansioso por alguna buena crítica porque su libro apenas estaba consiguiendo venderse. Vio el apoyo de Emerson como una oportunidad para promocionarse, así que consiguió que el “New York Herald Tribune” publicara la carta sin que el autor lo supiese. Este se puso furioso al enterarse. Había escrito una carta personal de ánimo a un autor desconocido no una crítica para ser publicada. No obstante, cuando Emerson visitó a Whitman en diciembre de 1855 los dos autores se hicieron amigos.

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