Yasser Arafat

Biografia OpusVida por magui

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Mohammed Abdel Rahman Abdel Raouf Arafat al-Qudwa al-Husseini más conocido como Yasir Arafat   o por su kunya Abu Ammar, fue un líder palestino, presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, presidente de la Autoridad Nacional Palestina y líder del partido político secular Fatah, que fundó en 1959. (El Cairo, Egipto, 24 de agosto de1929 – Clamart, Francia, 11 de noviembre de 2004)

Arafat pasó gran parte de su vida luchando contra Israel en nombre de la autodeterminación de los palestinos. Aunque inicialmente se opuso a la existencia de Israel, en 1988 cambió de posición aceptando la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Arafat y su movimiento operaron desde varios países árabes. A finales de los años 1960 y principios de los 1970, Fatah se enfrentó a Jordania en una breve guerra civil. Al ser forzado a huir de Jordania hacia el Líbano, Arafat y Fatah fueron objetivos importantes en las invasiones que Israel llevó a cabo en 1978 y 1982 en este país. Mientras la mayoría de los palestinos, independientemente de su ideología política, le veían como un guerrillero y mártir que simbolizaba sus aspiraciones nacionales, muchos israelíes le describían como terrorista a causa de los muchos ataques que su facción llevó a cabo contra civiles.

Posteriormente, Arafat entabló una serie de negociaciones con el gobierno de Israel para terminar con el conflicto de décadas entre este país y la OLP. Estos incluyeron la Conferencia de Paz de Madrid, los Acuerdos de Oslo y la Cumbre de Camp David de 2000. Sus rivales políticos, incluyendo a losislamistas y varios izquierdistas de la OLP, le criticaban a menudo por ser corrupto o demasiado sumiso en sus concesiones al gobierno de Israel. En 1994, Arafat recibió el Premio Nobel de la Paz, junto a Isaac Rabin y Shimon Peres, por las negociaciones de Oslo. Durante este tiempo, Hamás y otras organizaciones militares tomaron el poder y sacudieron los cimientos de la autoridad de Fatah que Arafat había establecido en los territorios Palestinos.

A finales de 2004, tras llevar confinado más de dos años en su complejo de Ramala por el ejército israelí, Arafat cayó enfermo y entró en coma. Aunque sigue sin conocerse la causa exacta de su muerte, los médicos hablaron de púrpura trombocitopénica idiopática y cirrosis, pero no se hizo ninguna autopsia. Arafat murió el 11 de noviembre de 2004 a la edad de 75 años.

Contenido:

  1. Creación de Al Fatah
  2. Hacia el liderazgo de la OLP
  3. El Septiembre Negro de 1970
  4. Años setenta: la vía terrorista y éxitos diplomáticos
  5. Años ochenta: la expulsión de Líbano, el estallido de la Intifada y el viraje posibilista
  6. Galería de fotos de Yasser Arafat
  7. Los acuerdos de Oslo de 1993 y el arranque de la autonomía palestina
  8. Primeros cuatro años del proceso de paz: hitos y retrocesos
  9. La cesura de 1997: aumentan los desencuentros con Israel
  10. Tenso compás de espera en 1998 y 1999
  11. El colapso de 2000: hacia la segunda intifada e imposición de los extremismos
  12. Violencia sin cuartel al socaire del terrorismo palestino y el contraterrorismo israelí
  13. 2001: Guerra asimétrica con el Gobierno de Ariel Sharon
  14. Vida privada
  15. Controversia sobre su muerte

Creación de Al Fatah

Nació en El Cairo en el seno de una acomodada familia palestina de ilustre linaje, como el sexto de siete hermanos. Su madre, Hamida, fallecida cuando él tenía cuatro años, hacía remontar su ascendencia paterna a Fátima, hija del Profeta Mahoma, en tanto que su padre, `Abd ar-Raouf, provenía de una rica familia de mercaderes y terratenientes. El niño Arafat pasó su infancia en El Cairo, Jerusalén y Gaza, donde se educó en los preceptos coránicos y tomó parte en los movimientos de resistencia palestina contra la colonización judía, primero en los Hermanos Musulmanes y luego en el Partido Árabe de Palestina que dirigía Hadj Amin al-Husseini, gran muftí de Jerusalén.

Durante la primera guerra árabe-israelí (1948-1949) desempeñó tareas logísticas en las filas del Ejército egipcio. Con la derrota de los países árabes y el engrandecimiento territorial del joven Estado de Israel con la incorporación del Neguev, Galilea, Jerusalén occidental, Beersheva, Ramle, Lidda y otras áreas de la Palestina central, su familia se sumó al éxodo de refugiados palestinos que se desperdigaron por Líbano y Jordania, mientras que él se estableció en la capital egipcia. En 1950 cursó estudios de Ingeniería Civil en la Universidad cairota, donde se reveló como un dirigente nato. En 1952, año del golpe revolucionario que derrocó a la monarquía conservadora de Faruk I, Arafat se afilió a la Federación de Estudiantes Palestinos (FEP), cuya sección paramilitar lideró, y tras ser expulsado de la misma en 1953 fundó su propia organización, la Unión General de Estudiantes Palestinos (UGEP).

Con el permiso del coronel Nasser, que acababa de desembarazarse del ala moderada del mando revolucionario y asumido todo el poder de la República, Arafat creó células de fedayin (combatientes) y planificó ataques guerrilleros contra Israel desde el territorio de Gaza, incorporado a la administración egipcia en 1949 después de haber sido adjudicado por la ONU al nonato Estado árabe en el acuerdo de partición de 1947.

En julio de 1956 Arafat obtuvo el título de ingeniero y fundó la Unión de Graduados Palestinos (UGP), de la que se autodesignó presidente y que le serviría de cobertura para sus actividades políticas y guerrilleras. Económicamente, alcanzó una posición desahogada trabajando para una constructora egipcia. Al estallar la segunda guerra árabe-israelí en octubre de 1956 a raíz de la nacionalización por Nasser del canal de Suez, Arafat se enroló como voluntario en el cuerpo de ingenieros del Ejército egipcio con la misión de desactivar bombas, y, tras participar en los combates de Abukir y Port Said, recibió el grado de teniente.

En 1957 asistió como delegado palestino a una convención de estudiantes en Praga y pasó una temporada en la ciudad alemana de Stuttgart antes de afincarse en Kuwait. En el emirato del Golfo, que aún se hallaba bajo el protectorado británico, Arafat, simultáneamente a sus actividades profesionales como ingeniero y pequeño empresario de la construcción, reexaminó su estrategia de lucha contra Israel, convencido de que ésta habían de asumirla los propios palestinos, que no debían confiar excesivamente en la solidaridad de los estados árabes.

Consecuencia de estas conclusiones fue la creación en Kuwait en octubre de 1957, junto con sus colaboradores Jalil al-Wazir y Salah Jalaf, del movimiento Al Fatah, esto es, la Victoria o la Conquista a través de la Jihad, pero el término es también un acróstico invertido en árabe de la expresión Movimiento de Liberación Nacional Palestino. Los tres adoptaron nombres de guerra: Arafat, el de Abu Ammar (Padre Constructor); Wazir, que el 16 de abril de 1988 iba a ser asesinado por el Mossad israelí en el exilio tunecino, el de Abu Jihad (Padre de la Jijad); y Jalaf, igualmente muerto en Túnez el 14 de enero de 1991 en un atentado atribuido a la banda disidente palestina de Abu Nidal, el deAbu Iyad. Fatah celebró su congreso constitutivo en Kuwait en octubre de 1959 y ese mismo año Arafat viajó a Beirut para reunirse con su familia.

Hacia el liderazgo de la OLP

En 1963 Fatah abrió en Argel su primera oficina en un país árabe; no en vano, el Gobierno de Ahmed Ben Bella fue el primero en reconocer la organización, que hasta entonces había sido tachada de subversiva en Jordania, Siria y el mismo Egipto nasserista. También en 1963 Arafat se trasladó de Kuwait a Siria, donde el triunfante régimen militar-baazista del general Muhammad Amin al-Hafiz le proporcionó de buena gana cobertura territorial para las incursiones contra Israel realizadas por el brazo militar de Fatah, Al Asifah (La Tormenta), la primera de las cuales se reconoció públicamente el 1 de enero de 1965.

En 1964 Arafat y Abu Jihad realizaron un decepcionante viaje a China en busca de asistencia (ni fueron recibidos por Mao Zedong y Zhou Enlai ni obtuvieron las armas y el dinero solicitados) y en 1966 sufrió un mes de encarcelamiento en Siria, donde se había producido un cambio de guardia en la jefatura del partido Baaz en un sentido más izquierdista y radical, acusado del asesinato de un agente sirio en un campamento de refugiados en Damasco.

En julio de 1968 Fatah y otras agrupaciones nacionalistas ingresaron en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que había sido establecida por el I Consejo Nacional Palestino (CNP), reunido en el Jerusalén árabe del 28 de mayo al 10 de junio de 1964, siendo Ahmad ash-Shuqeiri su primer presidente y el Gobierno egipcio el verdadero artífice de la iniciativa. La luz verde a la integración del partido de Arafat, y con un rol de vanguardia en la lucha de liberación, fue dada por el IV CNP, reunido en El Cairo del 10 al 17 de julio de 1968 para presentar la nueva Carta Nacional Palestina.

Nasser veía en la OLP más un instrumento al servicio de sus propias ambiciones de unir y liderar la nación árabe, y, precisamente, Arafat entraba en la OLP con el propósito de asumir su control y desasirla de la tutela egipcia. No escamoteó las críticas a sus dirigentes, acusándoles de haber desprestigiado el movimiento de liberación nacional palestino por, siguiendo las instrucciones de El Cairo, sustraerse de la guerra de los Seis Días de junio de 1967, que acarreó la ocupación militar israelí de Cisjordania, Jerusalén oriental y Gaza y generó una segunda ola de refugiados, alrededor de 325.000.

Mayoritariamente poblados por palestinos, la defensa de los tres territorios había correspondido a los ejércitos de los estados que los gobernaban, Jordania en los dos primeros casos y Egipto en el tercero, pero la ofensiva relámpago del formidable Ejército judío fue suficiente para barrer en pocos días las menos profesionalizadas y peor armadas fuerzas árabes: en el descalabro, Egipto perdió, además, todo el Sinaí, y Siria, los altos del Golán.

Así las cosas, Arafat consideró que había llegado la hora de sacudirse de la dependencia de Nasser y otros líderes de la Liga Árabe (LA) y emprender la lucha de liberación, en solitario si fuera necesario, contra Israel. Sin duda, en este análisis prevaleció la consideración de que la apabullante inferioridad militar de Fatah frente a Israel podía compensarse con la motivación del fedayín, su convicción de que luchaba justamente, para expulsar al odiado ocupante judío de una tierra que no le pertenecía y que había arrebatado ilegalmente.

El Septiembre Negro de 1970

El prestigio combativo de Fatah y Arafat, famoso ya ante una opinión pública mundial que le veía como el más genuino resistente palestino, se cimentó en episodios como la batalla de Al Karameh, Jordania, el 21 de marzo de 1968, en la que aquel, al frente de 300 fedayines y con la oportuna ayuda de la artillería jordana (que impidió la aniquilación cierta de la columna palestina), resistió el ataque de una división blindada y la aviación israelíes.

Rápidamente catapultado él al liderazgo palestino y convertido Fatah y sus formaciones satélite en el movimiento de resistencia mayoritario, en el curso del V CNP, reunido en El Cairo del 1 al 4 de febrero de 1969, Arafat fue elegido presidente del Comité Ejecutivo de la OLP (CEOLP) en sustitución de Yahya Hammuda, quien a su vez había sustituido al dimitido Shukeiri el 24 diciembre de 1967. Antes de terminar el año, Arafat asistió a sus primeras cumbres de los jefes de Estado árabes como cabeza de la delegación palestina.

La OLP intensificó sus operaciones de hostigamiento desde Jordania, su cuartel general a partir de 1967, y las nuevas bases en el Líbano, lo que provocaba represalias israelíes contra ambos países, dejando en situación comprometida a sus gobiernos. El jordano, en particular, estaba resuelto a someter a su autoridad a los combatientes palestinos; temeroso de las airadas respuestas de Israel y más inquieto aún por la consolidación dentro de sus fronteras de un protoestado palestino con fuerzas armadas, administración y liderazgo autónomos, el rey Hussein se aprestó a desarticular las estructuras de la OLP en el reino.

El 6 de septiembre de 1970, al cabo de varias semanas de combates y un precario alto el fuego, el secuestro de tres aviones de línea occidentales por elementos del izquierdista Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y su desvío hasta el aeropuerto jordano de Zarqa, en pleno desierto, agotó la paciencia del Gobierno de Ammán, que liberó al pasaje en una operación militar.

De inmediato, los palestinos se lanzaron al asalto de cuarteles jordanos y nombraron a Arafat “general en jefe de las fuerzas de la revolución palestina”. Fatah y el más radical FPLP unieron sus efectivos en la embestida contra el anfitrión a su pesar. Los combates entre los fedayines y el Ejército Real jordano, que no escatimó el empleo de artillería y otras armas pesadas, fueron extraordinariamente cruentos y provocaron miles de víctimas, fundamentalmente entre los combatientes y civiles palestinos.

La mediación de Nasser, alarmado ante esta verdadera guerra civil entre árabes, que para la OLP, de hecho, supuso el frente de lucha más mortífero hasta la ocupación israelí de Líbano en 1982, permitió que Arafat y Hussein firmaran un cese de hostilidades el 27 de septiembre. Este último y agotador activismo hizo sucumbir al rais egipcio, víctima de un fatal ataque al corazón tan sólo horas después de reunirse con dos líderes árabes que nunca le fueron acomodaticios. Empero, a comienzos de 1971 las luchas se reanudaron y no terminaron hasta que la OLP fue totalmente derrotada en julio. Humillado, Arafat, acusó al monarca hachemí de haber pactado con Israel y Estados Unidos la liquidación de la OLP en el reino a cambio de la devolución de Cisjordania.

En su continuo peregrinar, Arafat se trasladó con sus hombres a Líbano, república que mantenía un difícil equilibrio interconfesional; precisamente, los enfrentamientos surgidos entre palestinos y milicianos falangistas cristianos, que temían perder cotas de poder frente a la, por otro lado multiforme, comunidad árabe si se integraban en ella los extranjeros palestinos, iban a jugar un papel decisivo para el desencadenamiento de la guerra civil general en Líbano en abril de 1975.

Años setenta: la vía terrorista y éxitos diplomáticos

Desde su evicción de Jordania en 1970-1971, Fatah, que había sufrido grandes pérdidas en su capacidad militar, y los grupos más radicales minoritarios se decantaron por la acción terrorista con el propósito de propagar su causa por el mundo y arrancar del público internacional un estado de opinión sensible con los padecimientos del pueblo palestino. A tal fin, el movimiento de Arafat, que en conjunto disponía de unos 25.000 militantes, reestructuró sus fuerzas armadas en dos grupos: los fedayines propiamente dichos, varios miles de hombres encargados de la lucha de guerrillas en Palestina y encuadrados en Al Asifah, y la Organización Septiembre Negro (OSN), mandada por Abu Iyad y especializada en atentados y secuestros terroristas.

La víctima más notoria de la OSN no fue, empero, israelí, sino árabe: el primer ministro jordano, Wasfi at-Tall, que el 29 de noviembre de 1971 fue asesinado en El Cairo en venganza por los dramáticos sucesos de cuya denominación simbólica en el imaginario palestino tomó la banda su nombre. Para el mundo, la más espectacular y sangrienta acción de la OSN fue la toma por un comando en septiembre de 1972 de la villa olímpica de los Juegos de Munich, que terminó con la muerte de 11 atletas israelíes y cinco asaltantes palestinos.

El sangriento rosario de secuestros aéreos, asaltos a embajadas y atentados contra objetivos, preferentemente judíos, en diversos lugares de Oriente Próximo, África y Europa, tuvo consecuencias complejas. Por una parte, hizo que el ciudadano medio de Occidente identificara la lucha nacional palestina con el terrorismo puro y simple a cargo de organizaciones confusamente envueltas de fraseología marxista, algunas tan dudosamente palestinas como el misterioso y ultrarradical Ejército de la Estrella Roja, formado por japoneses y habitualmente reclutado por el FPLP para sus brutales golpes.

Por otra parte, al presentarse la OSN (y, por supuesto, las organizaciones radicales de izquierda verdaderamente autónomas) como una entidad ambiguamente desligada de Fatah, Arafat, nombrado por el VIII CNP, en febrero de 1971, jefe supremo del Mando General Unificado de las Fuerzas de la Revolución Palestina y por el XI CNP, en enero de 1973, jefe del Departamento Político de la OLP, que puso en sus manos la gestión de los asuntos internacionales de la organización, estuvo en condiciones de aunar apoyos y reconocimientos de gobiernos y organismos mundiales a su estructura político-militar, que luchaba honorablemente contra el enemigo sionista en la línea de los movimientos de liberación nacional.

 

En cualquier caso, eran unos años en que, con el mundo firmemente dividido en bloques y librándose aún varias luchas anticoloniales, la intolerancia o la unanimidad de criterio ante los fenómenos terroristas eran incomparablemente menores que los imperantes tres décadas después. Al tiempo que mantenía abiertas todas sus opciones de lucha armada, Arafat evolucionó sutilmente en el grado de exigencia de una patria palestina. En el manifiesto programático de Fatah de enero de 1968 y en el V CNP de febrero de 1969, había propuesto un Estado palestino “laico y democrático”, con igualdad de derechos para judíos, musulmanes y cristianos, moderando su anterior promesa de “echar al mar” a los primeros.

En el XII CNP, reunido en El Cairo del 1 al 8 de junio de 1974, vino a admitir equívocamente la existencia del Estado de Israel en las fronteras de la partición de 1947, dentro de un programa de diez puntos que contemplaba crear una “autoridad nacional en cualquier parte de Palestina liberada o de la que Israel se retire”, aunque sin renunciar al “objetivo estratégico” de fundar un “Estado palestino democrático” a través de una guerra panárabe de liberación.

La reacción del FPLP y otros grupos radicales palestinos ante esta revisión del maximalismo fue tachar a Arafat de “traidor”, abandonar el CEOLP y formar un Frente de Rechazo Palestino. En el XIII CNP, reunido del 12 al 22 de marzo de 1977 en El Cairo, Arafat consiguió la aprobación de un plan de quince puntos que ya no otorgaba el monopolio territorial al futuro Estado de los palestinos, en un nuevo paso hacia la asunción, resignada pero realista, del hecho histórico del Estado de Israel.

Para entonces, el líder palestino había empezado a obtener también éxitos diplomáticos. La OLP fue reconocida en la VI Cumbre de la Liga Árabe, en Argel del 26 al 28 de noviembre de 1973, como la única representante del pueblo palestino, y en la VII Cumbre, la celebrada en Rabat del 26 al 29 de octubre de 1974, el rey Hussein aceptó el derecho del pueblo palestino a dotarse de un “poder nacional independiente, bajo la dirección de la OLP, su único representante legítimo”. Ello supuso la retirada de su propuesta del 15 de marzo de 1972 sobre un “reino árabe panjordano”, que habría integrado a Cisjordania como “provincia palestina autónoma”, y de paso certificó, inopinadamente, el principio de reconciliación con Arafat.

A lo largo de 1974 la potestad de los palestinos para adquirir la autodeterminación y ser representados por la OLP fue asumida sucesivamente por la Organización para la Unidad Africana en junio, la UNESCO en octubre y, con especial significación, por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que en su resolución 2535 del 9 de diciembre de 1969 ya había reafirmado los “derechos inalienables” del pueblo palestino. Semanas después de reponer, tras 22 años de omisión, la cuestión de Palestina en su agenda, el 14 de octubre de 1974 la Asamblea General de la ONU reunida en su XXIX sesión aprobó la resolución 3210, por la que reconocía a la OLP como representante legítima del pueblo palestino y le invitaba a participar en las deliberaciones sobre aquel punto.

El 13 de noviembre Arafat, en su consagración internacional, se dirigió al pleno de la Asamblea con su famosa alocución: “Vengo con el fusil del combatiente de la libertad en una mano y la rama de olivo en la otra. No dejen que la rama de olivo caiga de mi mano. Repito: no dejen que la rama de olivo caiga de mi mano”. También, pidió que no se calificara de terrorista a aquellos que “luchan por la liberación de su tierra de los invasores y los colonialistas”, un término oprobioso que, antes bien, relacionó con el sionismo.

El 22 de noviembre siguiente, mediante las resoluciones 3236 y 3237, la Asamblea respectivamente reconoció los derechos del pueblo palestino a la autodeterminación, a la independencia y la soberanía nacionales, y al retorno de su población refugiada, y admitió a la OLP con el estatus de observador permanente. Como miembro de pleno derecho, la OLP fue admitida en la Organización de la Conferencia Islámica el 22 de febrero de 1974, en el Movimiento de países No Alineados el 17 de agosto de 1976 y en la propia LA en septiembre de 1976.

Por su parte, Arafat comenzó a ser recibido por los líderes europeos: por el papa Pablo VI en 1974 en el Vaticano, por el canciller austríaco Bruno Kreisky, en la reunión de la Internacional Socialista en Viena el 7 de julio de 1979, o por el presidente del Gobierno español Adolfo Suárez, en la primera invitación oficial a una capital occidental, en Madrid el 13 de septiembre de 1979. El 17 de febrero de 1979 viajó también a Teherán, donde un triunfante ayatollah Jomeini le comunicó ruptura por la Revolución iraní de cualquier lazo con Israel y el apoyo total a la causa palestina. Hacia mediados de 1976, la OLP había sido reconocida ya por un centenar de países, obligando a Fatah a desvincularse de las actuaciones terroristas más denigradas por la opinión pública internacional.

Años ochenta: la expulsión de Líbano, el estallido de la Intifada y el viraje posibilista

En la década de los ochenta Arafat volvió a pasar por traces muy apurados y escapó literalmente de la liquidación, gracias, al decir de sus seguidores, a su proverbial baraka o socorro de Dios. Por dos veces, el 30 de agosto de 1982 en un Beirut devastado por los bombardeos y el 20 de diciembre 1983 en Trípoli, se salvó, con la cobertura de sendas operaciones multinacionales de evacuación, del cerco de sus enemigos, el Ejército israelí en el primer caso y el Ejército sirio y la disidencia palestina radical en el segundo.

Paradójicamente, dos estados que eran enemigos inveterados por una vez coincidían en algo (y aún se sospechó algún tipo de colaboración tácita más allá de la concurrencia estratégica): acabar de una vez por todas con Arafat y su organización, que amenazaban sus respectivas concepciones del estado de cosas regional, la seguridad interna en el caso de Tel Aviv y la hegemonía política en el caso de Damasco. Israel lanzó el 6 de junio de 1982 la Operación Paz en Galilea, la invasión a gran escala de Líbano, para destruir los campamentos de fedayines establecidos en diversos puntos del país así como el cuartel general de la OLP en Beirut, de donde partían las instrucciones y los hombres para las incursiones por mar o terrestres a través de Galilea contra el Estado judío.

El Gobierno de Damasco, por su parte, no podía tolerar una fuerza armada, de tamaño considerable y hostil a todo intento de ser controlada, que estorbara a sus aspiraciones hegemónicas sobre Líbano. Así, la masiva intervención militar de Siria en dicho país en abril de 1976 salvó, de hecho, al bando cristiano falangista de ser avasallado por la OLP y las organizaciones musulmanes de izquierda locales. Desde que se hiciera con el poder en 1970, el dictador baazista Hafez al-Assad no cejó en su intento de reducir, si no de eliminar, a Arafat y su gente, que dieron rienda suelta a su irritación en los tumultuosos XIV y XV CNP, celebrados en Damasco en enero de 1979 y abril de 1981, respectivamente.

El 17 de septiembre de 1983, luego de ser expulsado de Damasco el 24 de junio, Arafat se reunió con sus hombres en Trípoli, al norte de Beirut, para apoyarles en los combates que les enfrentaban con la disidencia palestina prosiria en el cercano valle de la Bekaa. En la ciudad costera, Arafat y 4.000 de sus partidarios quedaron cercados por el Ejército sirio, hasta su evacuación el 20 de diciembre por una flota franco-griega hacia Túnez, Argelia, Yemen del Norte y Sudán.

Éste fue el abandono definitivo de Líbano por Arafat. Asentado junto con su estado mayor en Túnez mientras las fuerzas de Fatah se reorganizaban en Yemen del Norte bajo la protección del presidente amigo Ali Abdullah Saleh, Arafat procedió a recomponer la destrozada OLP. En el XVII CNP, celebrado en Ammán del 22 al 29 de noviembre de 1984, la OLP rechazó su dimisión teatral, en lo que entonces se consideró la resurrección política del debilitado líder.

En estos años en los que parecía inminente el aplastamiento de su movimiento por el bando sirio, Arafat se acercó al presidente egipcio Hosni Mubarak y al rey Hussein, los principales dirigentes árabes moderados, en busca de apoyos. La reunión del CNP en Ammán puso fin a 13 años de ostracismo palestino en Jordania y a la enemistad con el monarca hachemí. Luego, con su visita a Mubarak en El Cairo el 7 de noviembre de 1985, Arafat rompió el boicot árabe a Egipto, vigente desde que el asesinado presidente Anwar as-Sadat acordara la paz con Israel en 1978, la misma paz que él había condenado con toda vehemencia como un acto unilateral y traidor.

Signo de la evolución de Arafat hacia el posibilismo, el 11 de febrero de 1985 la OLP aceptó en principio las resoluciones de Naciones Unidas sobre el problema de Oriente Próximo y él acordó en Ammán con Hussein un acuerdo para una confederación jordano-palestina, que no hablaba de un Estado palestino independiente, sino de un “gobierno palestino asociado”, en una reedición de la rechazada propuesta de 1972.

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