Lech Kaczynski

Biografia OpusVida por magui

PAGINAS: 1 2 3

Claro que antes del envite personal del 9 de octubre estaba la elección legislativa del 25 de septiembre. Allí, el PiS, según los sondeos, concurría en situación claramente desventajosa con respecto a la PO, que nutría su electorado de las clases medias urbanas. El 21 de septiembre, Jaroslaw, a todas luces el principal estratega de toda esta operación de asalto al poder que iba a tener unos resultados espectaculares, volvió a encender las acusaciones de homofobia ultramontana dirigidas contra su hermano, que como alcalde de Varsovia venía distinguiéndose por prohibir las manifestaciones reivindicativas de gays y lesbianas, al afirmar que a los gays no se les debería permitir ejercer de profesores en las escuelas. Al día siguiente, un responsable del PiS, Adam Bielan, realizó unas declaraciones que dejaron en el aire la duda sobre si su partido, en el caso de llegar al poder, emprendería acciones para impedir que profesionales de orientación homosexual trabajaran en puestos que requieren el contacto directo con niños.

Los gemelos Kaczyński

La polémica sobre la homofobia de los hermanos estaba servida y a partir de ahora iba a envolver especialmente a Jaroslaw. Su condición de soltero, apegado a su anciana madre, con la que seguía viviendo en su piso de Varsovia acompañados de un gato, alimentaba las especulaciones sobre si no sería él mismo un homosexual. Se trataba, en realidad, de un añejo y persistente rumor. Las insinuaciones sobre la orientación sexual de Kaczynski, lanzadas contra el presidente del PiS con intención de zaherir, fueron hechas por políticos y periodistas que aseguraban saber de primera mano no sólo que Kaczynski era gay, sino que había tenido una pareja masculina estable; en octubre de 2006 Walesa iba a reafirmarse en lo declarado en 1993 en una entrevista televisiva, sobre que una vez había invitado a su fiesta de cumpleaños a «Lech Kaczynski y su esposa, y a Jaroslaw Kaczynski y su marido», pero que ninguno de ellos se presentó.

El 25 de septiembre de 2005 los Kaczynski demostraron a las claras que la retahíla de polémicas que les perseguía no espantaban al electorado, al contrario: con el 27% de los votos y 155 escaños, el PiS ganó por mayoría simple, seguido de cerca por la PO, que obtuvo respectivamente el 24,1% y 133. A considerable distancia quedaron el Samoobrona (11,4% y 56), la SLD (11,3% y 55, unos resultados que, aun siendo pésimos, no fueron la catástrofe vaticinada a los socialdemócratas), la LPR (8% y 34) y el PSL (7% y 25). Se vio claramente que el PiS había basado en buena medida su sensacional rebote en la succión del voto previamente destinado a la LPR, que ahora dirigía Roman Giertych, y a la centrista UW, cuyo sucesor, el Partido Democrático (PD, puesto en marcha en mayo por Wladyslaw Frasyniuk y que, entre otros, había conseguido el fichaje del propio primer ministro saliente, Belka), se quedó fuera del Parlamento. El partido de Tusk se había estancado en relación con las europeas de 2004, cuando obtuvo exactamente la misma cuota de votos.

El PiS ganó el derecho a formar el nuevo Gobierno, que tendría que ser de coalición con los liberales si quería ahorrarse las servidumbres de la minoría parlamentaria. Con Lech ocupado en las presidenciales, el candidato natural al puesto de primer ministro era Jaroslaw, que repetía mandato de diputado. Pero si éste se ponía a dirigir el Consejo de Ministros y su hermano se convertía en el sucesor de Kwasniewski, entonces se produciría una situación verdaderamente insólita, susceptible de alimentar estupor incesante y comentarios maliciosos sobre dos titulares del Ejecutivo bicéfalo mutuamente sustituibles (aunque, en realidad, las pecas de Lech no permitirían semejante escenario de política-ficción). Jaroslaw salió a atajar la incertidumbre asegurando que si su hermano ganaba en las presidenciales, él no sería primer ministro.

Lo que sucedió el 9 de octubre fue que Tusk se puso en cabeza con el 36,3% de los votos. Lech Kaczynski recibió el 33,1% y se aseguró el paso a la segunda vuelta. En la estacada quedaron el anarco-agrario Lepper, el socialdemócrata Marek Borowski, el campesino Jaroslaw Kalinowski y otros siete aspirantes. Ya se sabía que ningún candidato iba a poder proclamarse presidente a las primeras de cambio, así que la noticia más destacada de la jornada fue la baja participación, el 49,7%, 11 puntos menos que en 2000. Aunque Lech aún podía perder, y, por ende, Jaroslaw verse exonerado de su autorrestricción, el PiS no quiso supeditar el calendario del nuevo curso legislativo al desenlace de las presidenciales. Además, encargar a Jaroslaw la formación del Gabinete a buen seguro no beneficiaría a Lech en la segunda vuelta.

Así que el 19 de octubre, tan pronto como Belka presentó la dimisión formal, Kwasniewski, de acuerdo con la notificación realizada por los justicialistas, nombró primer ministro a uno de los capitanes del PiS, Kazimierz Marcinkiewicz, un economista y diputado poco conocido que días atrás había acrecentado la fama del PiS, ganada a pulso, como partido homófobo por comparar a los gays con una especie de infección social que era necesario frenar. Mientras Marcinkiewicz intentaba articular un programa de gobierno con la PO, tarea que no tardó en ponerse cuesta arriba por los mensajes enfrentados en la campaña de las legislativas y por la repetición de los altercados en la campaña de las presidenciales, Lech Kaczynski invirtió los esfuerzos finales para imponerse a Tusk, no dudando en echar mano del repertorio más acerbo de la retórica de derechas. Los guiños a los seguidores de Samoobrona y la LPR dieron sus frutos y el 23 de octubre el hermano del presidente del PiS batió a Tusk con el 54% de los votos.

A pesar de las expectativas iniciales, las conversaciones con la PO terminaron fracasando por la incapacidad de las partes para consensuar el programa económico, siendo la reforma fiscal el obstáculo más rocoso, y el reparto de los puestos clave del Gobierno y el Parlamento. Tusk creó una situación insoluble cuando exigió que el primer ministro fuera Jaroslaw Kaczynski, pero éste respondió que su decisión en el sentido contrario era irrevocable, máxime desde el momento en que su hermano era presidente electo. El PiS contribuyó a la ruptura al imponer a uno de los suyos, Marek Jurek, para presidir el Sejm. Así que el 31 de octubre, al filo del plazo legal superado el cual Kwasniewski tendría que convocar nuevas elecciones, Marcinkiewicz formó un gobierno de minoría integrado sólo por miembros del PiS, aunque ocho ministros no estaban afiliados a partido alguno. Nadie dudaba de que el cerebro en la sombra del nuevo Gobierno iba a ser Jaroslaw.

El 10 de noviembre, el flamante Ejecutivo, del que su presidente dijo que era «pragmático» e iba a volcarse en la salvaguardia de un crecimiento económico robusto para crear empleo –el paro oficial se situaba en el 17,8%- y redistribuir la riqueza, superó la confianza del Sejm gracias al respaldo de la LPR, Samoobrona y el PSL. En la UE, que ya había amonestado a los vencedores de las elecciones por sus comentarios homófobos y su terca defensa de la restauración de la pena de muerte, un castigo incompatible con el acervo comunitario, algunos poderes traslucieron el temor a que el Gobierno polaco se convirtiera en rehén de las fuerzas parlamentarias extremistas que veían en Bruselas la fuente de todas las desgracias. El 23 de diciembre Lech Kaczynski prestaba juramento como el cuarto presidente de la República desde el final del régimen comunista en 1989, y con la promesa de traer un cambio profundo social basado en «la justicia, la solidaridad y la honestidad» y que incluiría la «purga» de «patologías» tales como la delincuencia, la corrupción y la inseguridad de los ciudadanos.

En las semanas y meses siguientes, a medida que Lech comedía su discurso y se ajustaba al rol, pretendidamente suprapartidista, de «presidente de todos los polacos», y que Marcinkiewicz no se sacaba de encima la imagen de factótum tecnocrático sin verdadera autoridad, la figura de Jaroslaw como tribuno parlamentario y comandante del partido se hizo omnipresente. Se le llegó a describir como el político más influyente del país, que ejercía un fuerte ascendiente sobre su hermano el presidente y sobre su subalterno el primer ministro. Pero quienes pensaron que la ambición personal de Jaroslaw ya estaba satisfecha, se equivocaron. Los gemelos llevaban años acariciando la idea de titularizar las supremas magistraturas del poder ejecutivo. Una de las sillas, la Presidencia de la Republica, ya la había alcanzado Lech; quedaba por conquistar la otra, la jefatura del Gobierno, y sin intermediarios. Jaroslaw, en lo que mostró tanto talento como desparpajo, fue preparando el terreno para realizar lo que a finales de 2005 había parecido de todo punto inaceptable, por mucha legitimidad democrática que tuviera el procedimiento.

En retrospectiva, da la sensación de que el primer paso encaminado a sentar a Jaroslaw en la poltrona del primer ministro fue dado el 27 de abril con la firma por el PiS, el Samoobrona y la LPR de un pacto de coalición que alumbraba un bloque parlamentario de 240 escaños, nueve por encima de la mayoría absoluta. El 5 de mayo Lech Kaczynski nombró a Lepper y a Giertych viceprimeros ministros y ministros respectivamente de Agricultura y Educación. Además, el Samoobrona recibía los ministerios de la Construcción y de Trabajo y Política Social, y la LPR el de Economía Marítima, creado para la ocasión. La entrada de estos dos partidos extremistas en el Gobierno polaco, que suscitó viva preocupación en las capitales de la UE, fue protestada por el ministro de Asuntos Exteriores, el europeísta independiente Stefan Meller, que presentó la dimisión. Días después el PiS designó para sucederle a una de los suyos, Anna Fotyga.

El siguiente y definitivo paso consistiría, lisa y llanamente, en defenestrar a Marcinkiewicz, que según los estudios demoscópicos gozaba de la aprobación popular y que venía ofreciendo una línea pragmática en las relaciones exteriores de Polonia. El 7 de julio, días después del sobresalto que supuso la renuncia de la viceprimera ministra y ministra de Finanzas, la independiente Zyta Gilowska -tras ser acusada por un fiscal especial del Estado de haber mentido en su declaración en 2001 de que ella nunca había colaborado con la policía secreta del régimen comunista-, Marcinkiewicz presentó la dimisión tan pronto como el Consejo Político Nacional del PiS se pronunció a favor de que el presidente del partido asumiera las riendas del Gobierno.

A falta de explicaciones por los involucrados en esta intriga de poder, medios oficialistas apuntaron que los motivos últimos de la pérdida de la confianza en Marcinkiewicz habían sido su nombramiento de Pawel Wojciechowski para sustituir a Gilowska en Finanzas, opción que no era del agrado de Kaczynski, y sus reparos a la promoción de Fotyga a Exteriores. Sin embargo, lo que de verdad habría hecho caer en desgracia a Marcinkiewicz habría sido una reunión sostenida con Tusk para abordar cuestiones económicas que concertó por su cuenta, sin informar al partido.

La rapidez con que Lech Kaczynski nombró primer ministro a su hermano, el 10 de julio, vino a confirmar que la decisión ya estaba tomada desde tiempo atrás, y que los gemelos tan sólo estaban aguardando el momento propicio para desembarazarse de Marcinkiewicz con cualquier pretexto, o incluso sin él. El 14 de julio se produjo la insólita ceremonia, contemplada con estupefacción por la opinión pública: Jaroslaw Kaczynski siendo recibido por su hermano en el palacio presidencial de Varsovia para prestar juramento ante él como primer ministro de Polonia. Con la asunción por quienes popularmente eran apodados los patitos, debido a su corta estatura (algo más de 1,60 m), su cuerpo achaparrado, su cabello plateado y su bamboleante forma de caminar (pero también porque kaczynski es una derivación gramatical de kaczka, que significa pato en polaco), de las dos máximas oficinas del poder ejecutivo, Polonia se convertía en el primer país del mundo en ser gobernado al alimón por dos hermanos gemelos. La única analogía que acudía a la mente era la de Rómulo y Remo, los legendarios fundadores de Roma en el 753 a. C.

La primera decisión del nuevo jefe del Gobierno fue reemplazar a Wojciechowski por un hombre de su confianza, Stanislaw Kluza. Las cuotas de poder de los dos socios del PiS no fueron alteradas. El 19 de julio el Sejm otorgó el preceptivo voto de confianza al Gobierno con el resultado de 240 votos a favor y 205 en contra. En sus primeras alocuciones como primer ministro, Kaczynski prometió mantener una actitud de firmeza en la defensa de los intereses nacionales en la UE, la cual debía respetar los valores católicos de los polacos. Según él, era imperativo que el país salvaguardara su «plena soberanía en lo que concierne a la moral y en defensa de la familia».

También, prometió entablar una luchar sin cuartel contra la corrupción y la burocracia estatal, estimular el crecimiento económico, invertir más en carreteras y en vivienda y fortalecer la estrategia nacional de seguridad energética. En cuanto a la presencia de tropas polacas en Irak, confirmada por el Gobierno de Marcinkiewicz por lo menos hasta finales de año, no sería revocada por el momento porque Polonia estaba firmemente comprometida con la alianza con Estados Unidos y porque tampoco era «una nación de desertores».

Política exterior

Con la llegada a la jefatura del Gobierno del liberal Donald Tusk comenzó un enfrentamiento entre este y el presidente polaco marcado por asuntos de política exterior como la ratificación del Tratado de Lisboa, la retirada de las tropas polacas desplegadas en Irak y el anuncio del despliegue del escudo antimisiles que Estados Unidos quería desplegar en Europa Oriental.

El primero de estos temas, la ratificación del Tratado de Lisboa, se resolvió finalmente cuando el presidente polaco firmó el tratado de Lisboa el 10 de octubre de 2009 en Varsovia.

En cuanto a la retirada de las tropas de Irak, el 23 de noviembre el primer ministro Tusk presentó en el Parlamento el programa de su gobierno que incluía la retirada de sus tropas de Irak durante el año 2008.

El tercer tema en conflicto ha sido el despliegue del escudo de misiles. Esta cuestión quedó zanjada tras la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama quien retiró el plan. Además el primer ministro y el presidente están enfrentados por la representación de su país en los encuentros internacionales lo que motivó que el gobierno polaco rechazase pagar la factura del avión que llevó a Kacziynski a la Cumbre Europea celebrada en Bruselas en octubre de 2008.

Su Fallecimiento

Kaczyński falleció el 10 de abril de 2010, durante un vuelo de Varsovia a Smolensk, al estrellarse el avión oficial en el que viajaba con altos cargos, un Tupolev Tu-154 que se dirigía para participar en un homenaje en memoria de las víctimas de la Masacre de Katyn. Los servicios meteorológicos habían advertido a los pilotos del avión presidencial polaco de la existencia de una densa niebla en la zona de aterrizaje y desde la torre de control les propusieron que el vuelo fuera desviado a Moscú o a Minsk, la capital de Bielorrusia, ante lo que el piloto se negó a cambiar el rumbo, no se descarta que dicha decisión la cumpliera por una orden directa de Kaczynski.

Informaron portavoces del gobierno ruso que el accidente se produjo a las 10:56 de la mañana hora de Moscú (07:56 GMT), en un cuarto intento de maniobra de aterrizaje en la Base Aérea de Smolensk —en el oeste de Rusia—. Sin que se sepa por el momento la causa, agencias rusas consideran como probable que debido a la espesa niebla la aeronave viajara a baja altura y que el fuselaje del avión se golpeara con la copa de algunos árboles provocando que perdiera el control y se partiera en fragmentos y se incendiara.

Según el gobernador de Smolensk y la agencia PAP de Polonia, citando a fuentes rusas, no hubo supervivientes y en el accidente murieron los noventa y seis pasajeros, entre ellos se encontraban su esposa Maria Kaczyńska, 8 miembros de la tripulación, la cúpula militar polaca como son el jefe del Estado Mayor y los comandantes en jefes de los Ejércitos de Tierra, Mar, Aire y Fuerzas Especiales, el gobernador del Banco Central, el Defensor del Pueblo, varios viceministros, miembros del Parlamento, una delegación del Gobierno, su gabinete político, prelados de la Iglesia Católica y otros altos cargos, lo que provocó la desaparición de la élite del poder en Polonia en lo que se ha denominado ya como «la maldición de Katyn»

PAGINAS: 1 2 3

Daniel Day-Lewis

Biografía de Daniel Day-Lewis Daniel Day Lewis nació el 29 de abril de 1957 en Londres (Inglaterra). Es hijo del […]

Facundo Cabral

Facundo Cabral, conocido como el  Mensajero de la Paz fue un cantautor, escritor y músico argentino.  «Nacemos para vivir, por […]

Jiddu Krishnamurti

Jiddu Krishnamurti o J. Krishnamurti, fue un conocido escritor y orador en materia filosófica y espiritual. Sus principales temas incluían […]

Familia Rothschild

La familia Rothschild, conocida como la Casa Rothschild  o simplemente los Rothschild, es una dinastía europea de origen judeoalemán algunos […]