Lenin

Biografia OpusVida por magui

PAGINAS: 1 2 3 4 5 6

La historia no perdonará ninguna dilación a los revolucionarios que hoy pueden triunfar (y que triunfarán hoy con toda seguridad), que mañana correrán el riesgo de perder mucho, tal vez de perderlo todo.

Anochecía, y del Smolny llegaban noticias. Entonces Lenin decidió ponerse en camino sin demora, para dirigir en persona la insurrección.

El Smolny quedaba lejos y el camino era peligroso. Varias veces Lenin fue interpelado por patrullas de cadetes. Por fin llegó. La luz de las ventanas del local y el fuego de las fogatas que ardían en la plaza adyacente iluminaban el siguiente cuadro: carros blindados alineados, camiones y motos que iban y venían; a la entrada, cañones y ametralladoras; centinelas formando junto a la puerta.

Era una acción muy osada. Se sabía muy bien que los agentes del Gobierno provisional estaban literalmente a la caza de Lenin, que habían puesto alto precio a su cabeza. Y de repente, sin advertir a nadie y sin protección alguna, Vladimir Ilich llegó al Smolny, cruzando el bullicioso Petrogrado, donde tras cada esquina podía aguardarle un enemigo.

Desde entonces, los acontecimientos se precipitaron; Lenin manejaba todos los hilos de la lucha armada.

He aquí cómo lo comentó Alejandra Kolontai, miembro del Comité Central: Lenin está aquí. Lenin está con nosotros. Esto nos animaba y nos infundía 1a seguridad en la victoria. Lenin se veía tranquilo. Se le veía firme. La claridad y la fuerza que tenían sus órdenes y actos le hacían parecer a un expertísimo capitán en medio de la tormenta. Y la tormenta era inusitada: la de la gran revolución socialista.

Al amanecer, los obreros de la Guardia Roja y los marinos y soldados revolucionarios tomaron los puentes sobre el Neva, la estación telefónica, la emisora de radio, las estaciones ferroviarias y el Banco del Estado. Cercaron el Palacio de Invierno, donde se había ocultado el Gobierno provisional. Luego lo tomaron por asalto desde la misma plaza en que 12 años antes fue brutalmente fusilada (enero de 1905) por orden del zar, una manifestación obrera pacífica.

En la mañana del 25 de octubre (7 de noviembre) de 1917 los periódicos, la radio y el telégrafo hicieron público el llamamiento ¡A los ciudadanos de Rusia!: El Gobierno provisional ha caído. El poder del Estado ha pasado al Comité Militar Revolucionario, órgano del Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado, que está al frente del proletariado y de la guarnición de la ciudad.

De día en Smolny se convocó una reunión extraordinaria del Soviet de Petrogrado. Al son de los jubilosos y prolongados aplausos de los diputados Lenin anunció:

La revolución obrera y campesina, de cuya necesidad han hablado siempre los bolcheviques, se ha realizado… Se inicia hoy una nueva etapa en la historia de Rusia, y esta tercera revolución rusa deberá conducir, en fin de cuentas, a la victoria del socialismo.

Aquella noche en Smolny se inauguró el II Congreso de los Soviets de toda Rusia, que dispuso que todo el poder en las localidades pasase a los Soviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos.

Se abría una nueva página en la historia del país, en la historia de la humanidad.

Los primeros pasos

Lo primero que hizo el poder soviético fue el Decreto sobre la Paz, cuyo proyecto fue redactado por Lenin. Proponía a los Gobiernos y los pueblos de los países beligerantes el cese inmediato de las operaciones militares y concertar la paz.

En la misma sesión Lenin propuso al congreso adoptar también el Decreto sobre la Tierra, por el cual toda la tierra propiedad de terratenientes se entregaba a los campesinos.

El Decreto sobre la Tierra fue redactado a base de 240 mandatos campesinos y no todas sus cláusulas coincidían con el programa bolchevique. Pero a Lenin esto no le desconcertó. Dijo: Se oyen voces aquí, en la sala, que dicen: el decreto y el mandato han sido redactados por los socialistas revolucionarios. Bien. No importa quién los ha redactado; pero como Gobierno democrático, no podemos dar de lado la decisión de las masas populares […] La vida es el mejor maestro, y mostrará quien tiene la razón […] Lo esencial es que el campesinado tenga la firme seguridad de que han dejado de existir los terratenientes, que los campesinos resuelvan por sí mismos todos los problemas y organicen su propia vida.

Aquello fue una decisión sabia. Los campesinos comenzaron a apartarse poco a poco del partido de los eseristas. No era de extrañar: en los ocho meses que éstos habían estado en el poder, no habían hecho nada para satisfacer las necesidades más apremiantes de los campesinos, pese a que se decían sus defensores. Lo hizo el Partido de Lenin.

El Congreso dio su aprobación al nuevo Gobierno obrero-campesino: el Consejo de Comisarios del Pueblo, para el cual fue designado Lenin presidente.

Ya se podían acometer las tareas más urgentes y difíciles: dirigir el Estado de obreros y campesinos.

A las instituciones del Estado fueron comisionados miles de obreros instruidos y políticamente maduros, así como representantes de la intelectualidad trabajadora.

Ya en febrero de 1917 los obreros comenzaron a imponer sus viejas exigencias: implantar la jornada laboral de 8 horas y el control sobre la contratación y el despido de los trabajadores, haciéndolo a despecho de los capitalistas patronos de las fábricas. La Revolución de Octubre lo legitimó. Lenin firmó la ley sobre el particular el 11 de noviembre de 1917.

Por iniciativa de Lenin fueron instituidos también nuevos órganos estatales de gestión económica; en primer lugar el Consejo Supremo de la Economía Nacional.

En diciembre fueron nacionalizados los bancos e instituciones crediticias privados y se procedió a nacionalizar grandes empresas industriales.

El 15 de noviembre Lenin firmó la Declaración de derechos de los pueblos de Rusia que proclamaba la plena igualdad de todos los pueblos -más de cien- del inmenso país. De una vez y para siempre se acabó con la falta de derechos y con la opresión de la población no rusa. Todas estas y otras muchas medidas que tomó el poder soviético fueron consolidando cada vez más la unidad de los trabajadores en la gigantesca labor que habían emprendido para transformar la vida nacional, en la formación del primer Estado obrero-campesino del mundo.

Pero la situación seguía siendo difícil. Ante todo era necesario acabar la guerra mundial que continuaba. Los soldados, extenuados (¡más de 8 millones!), ansiaban volver a sus hogares. Sin embargo, los Gobiernos burgueses no hacían caso a los reiterados llamamientos del Consejo de Comisarios del Pueblo y se negaban a entablar negociaciones de paz con Alemania y sus aliados. Entonces Lenin propuso concertar la paz por separado. Era una necesidad vital. En marzo de 1918 se firmaba la paz con Alemania. El VII Congreso del Partido bolchevique, reunido inmediatamente, se pronunció por ratificar el Tratado de Paz. En aquel Congreso el Partido cambió e nombre. Según Lenin había propuesto en sus Tesis de abril, empezó a llamarse Partido Comunista (bolchevique) de Rusia.

El 11 de marzo el Gobierno soviético y el Comité Central se trasladaron de Petrogrado a Moscú, que desde entonces es capital del país y donde el 14 de marzo se reunió el Congreso de los soviets de toda Rusia, que ratificaría el Tratado de Paz con Alemania.

PAGINAS: 1 2 3 4 5 6

Daniel Day-Lewis

Biografía de Daniel Day-Lewis Daniel Day Lewis nació el 29 de abril de 1957 en Londres (Inglaterra). Es hijo del […]

Facundo Cabral

Facundo Cabral, conocido como el  Mensajero de la Paz fue un cantautor, escritor y músico argentino.  “Nacemos para vivir, por […]

Jiddu Krishnamurti

Jiddu Krishnamurti o J. Krishnamurti, fue un conocido escritor y orador en materia filosófica y espiritual. Sus principales temas incluían […]

Familia Rothschild

La familia Rothschild, conocida como la Casa Rothschild  o simplemente los Rothschild, es una dinastía europea de origen judeoalemán algunos […]