María Antonieta

Biografia OpusVida por magui

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Se la acusa, asimismo, de entenderse con las potencias extranjeras. Como la Reina lo niega, Herman, presidente del Tribunal, la señala como «la instigadora principal de la traición de Luis Capeto», lo cual presupone un proceso por alta traición. El preámbulo del acta de acusación declara asimismo:

Examinados todos los documentos presentados por el acusador público resulta que, a semejanza de las Mesalinas, Brunegilda, Fredegunda y Médicis, que fueron calificadas como Reinas de Francia y cuyos nombres, para siempre odiosos, no figurarán en los anales de la Historia, María Antonieta, viuda de Luis Capeto, ha sido, después de su paso por Francia, la plaga y la sanguijuela de los franceses.

Las declaraciones de los testigos de cargo resultaron poco convincentes. María Antonieta contesta:

No fui más que la esposa de Luis XVI, fue él el que cometió los errores y ella aceptó su voluntad.

Fouquier-Tinville pide la pena de muerte y declara a la acusada: «enemiga declarada de la nación francesa». Los dos abogados de Maria Antonieta, Tronçon-Ducoudray y Chauveau-Lagarde, jóvenes e inexpertos, desconociendo el dossier, sólo pueden leer, en voz alta, algunas notas que han podido redactar.

Cuatro preguntas se dirigen al jurado:

1.- ¿Se tiene constancia de que hayan existido maniobras y contactos con las potencias extranjeras u otros enemigos exteriores de la República? Las mencionadas maniobras y contactos ¿tenían como objetivo proveer ayudas monetarias, darles entrada al territorio francés y facilitarles la compra de armas?

2.- ¿Tiene conciencia María Antonieta de Austria (…) de haber cooperado en estas maniobras y contactos?

3.- ¿Se tiene constancia de que existe un complot y una conspiración para conducir a una guerra civil en el interior de la República?

4.- ¿Está convencida María Antonieta de haber participado en este complot y esta conspiración?

A estas cuatro preguntas el jurado responde que sí. María Antonieta es condenada a la pena capital el 16 de octubre, dos días después del inicio del juicio, acusada de alta traición. De madrugada escribe una carta a Madame Isabel, la hermana de Luis XVI:

Acabo de ser condenada, no a una muerte honrosa, que se reserva para los criminales, pero voy a reunirme con vuestro hermano.

Al mediodía del día siguiente María Antonieta es guillotinada, sin haber querido confesarse con el sacerdote constitucional que le habían propuesto. Fue enterrada en el cementerio de la Madeleine, calle de Anjou-Saint-Honoré, con la cabeza entre las piernas. Su cuerpo fue exhumado posteriormente el 18 de enero de 1815 y transportado el 21 a Saint-Denis.

En su descargo y por lo que se deduce de una carta escrita a su hermano, parece ser que ella no tuvo nunca ninguna influencia acerca de las decisiones políticas tomadas por del Rey.

Yo sé que, sobre todo en las cuestiones políticas, no he tenido ningún ascendiente sobre las ideas o pensamientos del Rey. ¿Sería prudente para mí el tener con su ministro algunas entrevistas para tratar de ciertos asuntos sobre los cuales él está casi seguro de que el rey no me atendería? Sin hacer ostentación alguna ni mentir, yo dejo creer al pueblo que tengo más crédito del que en realidad tengo, porque si no se me cree, tendré todavía menos crédito.

Tras la ejecución de María Antonieta se declaró la guerra entre Francia y Austria, poniendo fin a la alianza establecida por Bernis y Choiseul, alianza que había resistido hasta ese momento.

De 1779 a 1800, la pintora Vigée-Lebrun pintó unos treinta retratos de Maria Antonieta.

Días antes de su muerte, después de que su marido fuera ejecutado, sus hijos arrancados de su lado, el Delfín manipulado para acusarla de estupro, y completamente sola, en su prisión María Antonieta se golpeó la cabeza contra una viga del techo haciéndose una herida que no paraba de sangrar. La todavía reina no se quejó. Ante la pregunta de uno de los guardias: «¿Os habéis hecho daño?», María Antonieta contestó: «No, ahora ya no hay nada que pueda hacérmelo.»

Vale la pena recordar uno de sus momentos más estremecedores: cuando supo el descuartizamiento cruel y sangriento de su leal amiga María Luisa de Saboya-Carignan, princesa de Lamballe, quien fuera salvajemente asesinada en la prisión de la Force, el 3 de septiembre de 1792, y su cabeza, peinada y empolvada, fue hecha desfilar empalada por las calles entre risas y gritos salvajes.

El día de su ejecución, mientras el pueblo entero la abucheaba e insultaba, María Antonieta se tropezó subiendo al cadalso y pisó al verdugo que estaba a punto de guillotinarla. La reina le dijo: «Disculpe señor, no lo hice a propósito.»

El testamento de María Antonieta

De vuelta en el calabozo, a la reina de Francia sólo le quedaban unas horas antes de comparecer ante el Altísimo, horas que María Antonieta empleó en dejar un último mensaje de amor y de perdón a sus seres queridos. Una carta sublime, grave y conmovedora, dirigida a su cuñada Madame Isabel, que la princesa real nunca recibirá, pues fue interceptada y entregada a Robespierre y estuvo desaparecida hasta el año 1816, en el que salió a luz con motivo de la restauración borbónica en Francia (Luis XVIII):

«Es a vos, hermana mía, a quien escribo por última vez. Acabo de ser condenada, no a una muerte vergonzosa […] sino a reunirme con vuestro hermano […]. Me causa un hondo pesar abandonar a mis pobres hijos: vos sabéis que eran mi única razón de existir […]. Que mi hijo no olvide nunca las últimas palabras de su padre, que yo le repito expresamente; ¡que nunca intente vengar nuestra muerte! […] Debo hablaros de algo doloroso para mi corazón. Sé cuánta pena ha debido causaros este hijo mío. Perdonadle, querida hermana: pensad en su edad y en lo fácil que es hacer decir a un niño lo que se quiere, incluso aquello que no comprende […]. Pido perdón a todos cuantos he conocido […]. Perdono a todos mis enemigos el mal que me han hecho… Os abrazo de todo corazón, así como a mis pobres y queridos hijos.¡Dios mío, qué desgarrador es dejarlos para siempre! Adiós, adiós, ya no habré de ocuparme sino de mis deberes espirituales […]».

Fuentes

En 1874, Alfred von Arneth hizo publicar, por primera vez, la correspondencia secreta entre la emperatriz María Teresa I y el conde de Mercy-Argenteau.

En 1877, fueron publicados, por primera vez, los papeles del conde de Fersen. Fueron redescubiertos en 1982, ya que sus lejanos herederos los pusieron en venta en Londres.

Correspondencia de María Antonieta, (1770-1793), editada por Évelyne Lever, Tallandier, París, 2005 (ISBN 2-84734-197-8). La editora eligió los textos a partir de los originales conservados en los Archivos del Estado de Viena.

Memorias del barón de Besenval, editadas por Ghislain de Diesbach, Mercure de France, col. «Le temps retrouvé», 1987 (ISBN 2-7152-1459-6)

Filmografía

Año       Película                Director               Actriz

1938      María Antonieta              W.S. Van Dyke  Norma Shearer

1956      María Antonieta, reina de Francia           Jean Delannoy  Michèle Morgan

2001      The Affair of the Necklace          Charles Shyer    Joely Richardson

2006      Marie – Antoinette         Francis Leclerc  Karine Vanasse

2006      María Antonieta              Sofia Coppola    Kirsten Dunst

También la obra de animación japonesa La Rosa de Versalles tiene cierto contenido dedicado a Maria Antonieta.

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