Pirata Morgan

Biografia OpusVida por magui

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Retirada

Después del despojo, Morgan ordenó la retirada y partieron el 24 de febrero de 1671.  Hubo proposiciones de su tripulación para continuar el pillaje en la costa del océano Pacífico, pero el jefe se negó resueltamente.  Los filibusteros llevaban 175 mulas cargadas de oro, plata y joyas, además de unos 600 prisioneros. Tal botín, en general, se considera poco para la envergadura de la campaña.  Ante el temor de ser llevados presos a Jamaica, los prisioneros imploraron su liberación. Morgan asintió hacerlo, pero a cambio de dinero. En Cruces, sobre el río Chagres, informó a los cautivos que tenían tres días para pagar su rescate, pues de lo contrario serían llevados a la isla. Muchos aceptaron la propuesta. La dama presa en Panamá estaba dentro del grupo y fue liberada por Morgan debido a que su rescate fue desviado por unos traidores para soltar a otras personas.

Durante la marcha, hizo jurar a los filibusteros que no habían tomado del botín nada para sí mismos. No siendo suficiente su palabra, les escudriñó sus pertenencias para asegurarse. Para dar ejemplo, él mismo se dejó revisar.  La tropa llegó al castillo de San Lorenzo el 9 de marzo y allí mismo procedió el reparto.  A cada filibustero se le otorgó 200 reales (diez libras de plata por cabeza), lo que resultó en un descontento generalizado que provocó que se fraguara un motín. Antes de que sucediese, Morgan huyó, pero antes desmanteló la artillería de los navíos y cualquier cosa útil. Esta versión ha sido puesta en duda por la falta de evidencias. Los historiadores actuales opinan que simplemente los filibusteros partieron cada quien por su lado.  Se estima que Morgan se hizo con unas 1.000 libras.

El éxito de la operación del saqueo de Panamá ha sido reconocido por la tenacidad de sus atacantes, a pesar que no buscaban un objetivo militar sino obtener riquezas.  Una exitosa campaña llevada a cabo por una banda de criminales.  Con todo, a pesar de los desmanes cometidos, Henry Morgan ha sido considerado un buen líder y diestro en táctica bélica.  Según el autor C.H. Haring:

La expedición a Panamá nunca ha sido superada en cuanto a lo notable de la dirección y arrojo temerario; sólo mancharon su brillo la crueldad y rapacidad de los vencedores, tropa reclutada sin paga, de escasa disciplina e irrefrenada, sino estimulada en sus atrocidades por el mismo Morgan.

Últimos años

A pesar de que Morgan fue recibido con honores en Jamaica, las consecuencias del saqueo de Panamá tuvieron repercusión en el gobernador Modyford. Ante los reclamos de España, pues no existía en ese momento conflicto contra Inglaterra, se consideró el ataque como un acto de piratería. Modyforf fue llamado ante la justicia británica y fue encerrado en la Torre de Londres por dos años. Pasado el período regresó a Jamaica como Encargado de Justicia.  Su puesto fue tomado por Thomas Lynch quien, para apaciguar los reclamos españoles, embarcó a Morgan con rumbo a Inglaterra el 6 de abril de 1672. En espera de su condena, el galés no fue confinado, pues pudo deambular en la ciudad de Londres libremente, precisamente porque Inglaterra siempre había visto con buenos ojos las actividades del pirata, que entraban de lleno en sus planes políticos. En enero de 1674, ante amenazas de piratas franceses sobre Jamaica, regresó a la isla. Antes de su partida, el rey Carlos II le nombró caballero y le concedió el cargo de Teniente de Gobernador en Jamaica.  Nunca más volvió a hacerse a la mar. Hasta su muerte (25 de agosto de 1688), vivió una confortable vida en Port Royal.

En la isla sus actuaciones hacia los piratas fueron ambivalentes, pues en unas ocasiones fue benévolo y otras tiránicos: no pocas veces mandó ahorcar en la zona de Gallow´s Point, en Port Royal, a quienes se rehusaron a abandonar la piratería. En total sirvió por tres periodos en el cargo.

Después de ejercer en las funciones públicas, prefirió departir con sus viejos camaradas bebiendo en las cantinas de Port Royal, ya que nunca pudo acoplarse con los vaivenes políticos de la isla.  En sus años postreros, Morgan sufrió de una mala salud debido, probablemente, a su pasado turbulento de abuso de alcohol y noches de juerga. Con el vientre «agigantado por la hidropesía, abotargado y gotoso»,  murió el 25 de agosto de 1688 en Lawrencefield, Jamaica.  El día siguiente fue enterrado en el cementerio de Palisadoes cerca de Port Royal,  localidad que fue destruida por tres fuertes movimientos telúricos cuatro años después, el 7 de junio de1692;  sepultando asimismo la tumba del filibustero. Con su esposa Mary Elizabeth no dejó descendencia. Según un historiador jamaicano:

…[Henry Morgan] era más que un bucanero (sic). El mismo hombre que pudo blasfemar, maldecir, beber y fornicar con sus camaradas en cualquier antro, o liderar una banda de delincuentes por millas a través de junglas hostiles y pantanos… también demostró ser un astuto político con una visión amplia, superior a quienes atrajo con su peculiar magnetismo.

Morgan en la cultura popular

Ya sea como protagonista, personaje secundario o en alusión a su persona, Henry Morgan ha sido tenido en cuenta en diversas expresiones artísticas. Para el caso, en el cine, El capitán Blood (Captain Blood, 1924, 1935), una de ellas protagonizada por Errol Flynn; y El cisne negro(The Black Swan, 1942) con Tyrone Power, ambas basadas en las novelas de los mismos títulos de Rafael Sabatini. Otras incluyen El pirata Morgan (Morgan il Pirata, 1961) y El pirata Barbanegra (Blackbeard, the Pirate, 1952). Asimismo, en la trilogía cinematográfica Piratas del Caribe existe un «Código Pirata» que adjudica su creación a Morgan y Bartolomeu Portugués, una atribución enteramente ficticia. Aunque, en los hechos, sí existió un código de conducta entre los filibusteros. En televisión destaca True Caribbean Pirates (2006).

En literatura, aparte de las mencionadas, existen las novelas de John Steinbeck, «La Taza de Oro. Vida de sir Henry Morgan, bucanero, con ocasionales referencias a la historia» (1926); «Vive y deja morir» (1954) de Ian Fleming, donde se menciona un supuesto tesoro del aventurero;Cutlass Empire (1949) de Francis van Wyck Mason y «El filibustero» (1952) de Josephine Tey. Además de las menciones que de él haceEmilio Salgari, en sus novelas «El Corsario Negro», «La venganza», «La reina de los Caribes», «Honorata de Wan Guld», «Yolanda y Morgan». En la trama pasa de ser el lugarteniente del personaje principal, al protagonista en las últimas dos novelas y donde, además, se relata su osada travesía en Panamá. En poesía, cabe destacar esta composición de Berton Braley de 1934:

This is the ballad of Henry Morgan

Who troubled the sleep of the King of Spain

With a frowsy, blowsy, lousy pack

Of the water rats of the Spanish Main,

Rakes and rogues and mad rapscallions

Broken gentlemen, tattermedallions

Scum and scourge of the hemisphere,

Who looted the loot of the stately galleons,

Led by Morgan, the Buccaneer.

Esta es la balada de Henry Morgan

que turbó el sueño del Rey de España

con su piojosa, desaliñada e infame cuadrilla

de ratas de agua de los mares españoles,

libertinos, canallas y locos malandrines

caballeros arruinados y andrajosos

la escoria y látigo del hemisferio,

que saqueó el botín de los majestuosos galeones,

al mando de Morgan, el bucanero.

Inclusive en la música, el galés ha sido nombrado en más de una ocasión. Tal es el caso de las bandas Tempest con la canción Captain Morgan (1991), Amadan con la melodía August 24th, 1688 (2004) y Alestorm que lanzó en 2008 el álbum Captain Morgan’s Revenge. También el compositor y cantante de reggae Peter Tosh introduce al filibustero en su creación You can´t blame the youth (No puedes culpar a la juventud):

tú, maestro, solías enseñar sobre el pirata Hawkins

tú, maestro, solías enseñar sobre el pirata Morgan

Y decías que era un gran hombre…

no puede engañar a la juventud

Por otro lado, debido a los despojos cometidos en la zona del mar Caribe junto a sus cómplices, han surgido algunas leyendas relativas a supuestos tesoros escondidos. Una de ellas tiene lugar enRoatán, sitio que fue enclave de piratas y bucaneros, y donde se asevera existen alhajas y oro ocultos en la zona de Old Port Royal y Santa Helena. También en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina existe la creencia que parte del botín apropiado de la ciudad de Panamá por el filibustero, está en algún lugar de las islas. Tal tradición cuenta que Morgan ordenó a cuatro de sus esclavos que enterraran la fortuna; al terminar, fueron asesinados y sepultados junto a las riquezas. Sin embargo, contrario a un descubrimiento de tesoros, en el año 2004 fue divulgada la noticia del hallazgo de los restos del HSM Oxford en la costa de Haití.  Aparte, Morgan es uno de los piratas del juego Sid Meier’s Pirates!.

Piratería después de Morgan,  s.XVIII:

Con la retirada de Morgan se entra de lleno en la piratería del s.XVIII, que tiene como característica su tono oficial mucho más declarado que en la centuria anterior. Luis XIV elaboró un plan muy parecido al «western desing» cromwelliano y encargó de realizarlo al barón de Pointis. Secundaban a éste 10.000 hombres a bordo de 22 navíos; se trataba de apoderarse de la fortaleza de Boca Chica. La empresa venía financiada por un grupo de armadores de rest, pero la puesta en práctica quedó interrumpida por la paz firmada entre España y Francia. Introducidos los Borbones en el trono español, Inglaterra se decidió a atacar a las dos potencias aliadas en sus dos frentes, el norteamericano, donde estaban las posiciones francesas, y el antillano, puerta grande de la América española. El peligro inglés fue poco a poco tomando cuerpo, trazándose planes oficiales que distaban mucho de ser las empresas particulares de siglos anteriores.

Lo que se pretendía era yugular el Imperio Hispánico a través de Panamá. Interesaba la vía del istmo, a lo largo del río San Juan, con el fin de cortar en dos el gran cuerpo del Imperio. Pretendían, contando con la financiación de un banquero escocés llamado Patterson, abrir un canal de océano a océano. Inglaterra tenía planteados en Norteamérica problemas inaplazables con los franceses por lo que el plan no siguió adelante, ni tampoco el ritmo de ataques a otras posesiones españolas. Los ingleses consiguieron pocos años después (1763) arrinconar a los franceses en el Canadá, pasando ellos a controlar las inmensas tierras del continente norteamericano. España, unida por pactos de familia con los Borbones, ayudó a Francia, pero no se pudo impedir que el Imperio Francés en América quedase completamente arruinado.

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