Simone de Beauvoir

Biografia OpusVida por magui

PAGINAS: 1 2 3

La historia política de la posguerra y sus implicaciones filosóficas están ceñidas tanto al destino literario como a la biografía íntima de ésta, una de las parejas más controvertidas de nuestra época. Aunque mucho se ha insistido sobre las peculiaridades de su ensayo amoroso, lo fundamental quedaría sellado por el juicio y sus intervenciones en hechos significados de la historia contemporánea. El afán de concordia rigió por igual su defensa del feminismo que su oposición a cualquier forma de domimio impune. Tal fue su manera de ser escritores, de publicarse; es decir, «de ponerse totalmente en cuestión, de comprometerse en cuerpo y alma en cada una de las manifestaciones de su pensamiento, así como en cada uno de sus actos», según escribiera Francis Jeanson en Jean Paul Sartre en su Vida.

De ambos y particularmente de Sartre procede la aspiración de un «socialismo libertario» -sociedad sin poderes-basado en su peculiar anarquía tramada de existencialismo ateo, tolerancia a la disconformidad necesaria y enriquecido por el ejercicio de la discusión, la libre crítica y la autonomía moral de cada uno. Era de esperar que, con el gaullismo, acabaran estos estallidos de solidaridad intelectual. Entonces los escritores ventilaron discrepancias, luchas políticas y corrientes del pensamiento disímiles. La violenta reacción que Sartre y Beauvoir manifestaran contra su entorno burgués los aproximaba, sólo en parte, a la izquierda europea, pero su liderazgo debía probarse en los cambios. A pesar de sus simpatías por el marxismo, nunca sostuvieron posiciones de abierta concordancia por considerarla contraria a sus principios de libertad y autonomía. Esta actitud de independencia ideológica y repudio a la burguesía fue enfatizada especialmente por Simone desde su primera novela, La Invitada, y sostenida hasta las últimas afirmaciones publicadas por Gallimard en La Ceremonia del Adiós.

La preocupación de Simone de Beauvoir quedó definida en la búsqueda de libertad del Hombre y para el Hombre, que habrá de enfrentarse a la fatalidad de una muerte sin Dios, sin demonio y sin esperanzas redentoras. Tras escribir novelas y ensayos integrados a la biografía personal y a la circunstancia francesa de la posguerra, determinó intereses y acción política en dos obras características de su polémica personalidad: Para una Moral de la Ambigüedad (1947), alegato sobre la falsa imposición divina de valores creados por el hombre y, la célebre obra de la incomodidad crítica, El Segundo Sexo (1949), cuya denuncia sobre la deliberada subordinación que el hombre, conductor de la sociedad, ha impuesto a la mujer con el señuelo de una absurda superioridad sexual, provocó las más enconadas reacciones de sus contemporáneos, inclusive la de Albert Camus. Hoy sabemos que este documento fue decisivo para consolidar la lucha del feminismo europeo y norteamericano y transformar viejos prejuicios e imperativos religiosos sobre la condición social de las mujeres.

Un carácter polémico, vitalidad desbordada, inteligencia crítica, aunque de tendencia reiterativa, hizo a Simone el personaje femenino más controvertido y fascinante del medio siglo. Su insistencia en recobrar la dignidad humana, y la de las mujeres en particular, comenzó en plena Segunda Guerra Mundial; luego, amplió sus perspectivas con la causa argelina y durante el desarrollo de los movimientos populares más disímiles. Donde brotaba un acto de humillación, de injusticia o totalitarismo, ella aparecía con un ensayo, un artículo, una entrevista, un reportaje, un libro o una denuncia. Se involucró en la red de Francis Jeanson, participó en

Simone de Beauvoir junto a Nelson Algren

el Tribunal Russell, se indignó ante la llegada de los tanques soviéticos a Budapest, en 1956; repudió la sinrazón de comunistas y burgueses: Tuvo «vergüenza» por la guerra que Francia desatara en Vietnam; rompió definitivamente con la URSS, a partir de la Primavera de Praga, en 1968, y no fueron leves sus críticas airadas a Estados Unidos.

Pocas mujeres, como ella, hicieron de su «actitud comprometida» una razón de ser. De allí las controversias que suscitaba y de allí, también, su consecuencia con la célebre consigna sartreana del «hombre en situación»; es decir, en este caso, el que es capaz y está en aptitud de diferir de las propias actitudes a partir del análisis de las «condiciones particulares», de las «situaciones concretas».

La celebridad de la Beauvoir no procede solamente del contenido polémico de su obra. Al vincular pensamiento y acción transformó su intimidad en suceso público: La singular relación con Sartre durante 50 años significaba un ensayo de libertad, de igualdad sexual, de fraternidad y de autonomía moral que contrastaba con el tedioso convencionalismo de las parejas burguesas. Tal ejemplo daba al traste con devastadores prejuicios amatorios y sexuales de los que, tradicionalmente, se ha alimentado la relación subordinada. Acaso esta realidad fuera más convincente por sus apariencias que las conclusiones del Segundo Sexo. Sus lectores estaban en alerta a los vaivenes de amasiatos peregrinos de la pareja, a las amisosdes de cada uno, a las reacciones públicas entre ellos, a las líneas autobiográficas y apasionadas de dos seres semejantes y aliados en lo fundamental, pero disímiles al enfrentar y abordar un problema íntimo.

Sartre confesó su pasión por comprender a los hombres. La Beauvoir, más desbordada, auscultaba las manifestaciones de la opresión hasta que, a través del feminismo, ordenó ciertos postulados sociales y características de sí misma que en cierta medida la independizaban del pensamiento sartreano. Al definir una teoría del rechazo a «subordinar los problemas femeninos a otros problemas tales como la lucha de clases y la voluntad mayor, un problema mayor que no debía ser subordinado a los otros», consolidó principios que sobre la libertad, la igualdad y la fraternidad había apuntado desde sus primeros escritos.

Mujer apasionada, singular y abrumadora. Su prosa refleja la velocidad atropellada de respuestas orales. La síntesis no fue, por cierto, una de sus virtudes. Su estilo representa uno de l.s actos de mayor fidelidad a sí misma: Ondulante entre el acierto y la abundancia verbal. De treguas esporádicas y pasajes tormentosos. Sentencias oportunas y largas exploraciones, hasta toparse con el hecho decisivo del cual pudiera reiniciar el ciclo de inquirirse a sí misma, ahondar en la angustia y criticar, a fondo y sin reservas, la conducta burguesa.

El final de sus días

Por la vastedad de sus miras, Simone creó una imagen diversa, múltiple y cambiante que no han conseguido superar otras escritoras contemporáneas: Viajó, enseñó, experimentó, discutió, escribió y comenzó a publicar a los treinta y seis años de edad, participó en las actividades políticas más connotadas de la izquierda y mantuvo un ojo siempre en alerta frente a los cambios.

Especuló sin pudor, batalló con las palabras, alardeó, se lamentó por la atroz realidad femenina y jamás sucumbió frente a la tentación de la indolencia o del miedo a envejecer, que tan agudamente desentrañó en La Vejez (1970), obra maestra que desenmascara la cruel marginación del anciano que gasta sus años sorteando amenazas de soledad y miseria. «La desdicha de los ancianos es un signo de fracaso de la civilización contemporánea».

Y no se equivocó. Por eso prefirió ocultarse desde la desaparición del compañero hasta su propia muerte, el 14 de abril de 1986, a los 78 años de edad. Consecuente, digna y valiente, Simone de Beauvoir permanecerá en la memoria de quienes creemos, no obstante evidencias contrarias, que son posibles la igualdad, la fraternidad y la libertad entre hombres y mujeres.

Bibliografía

Novelas

La invitada. (1943)

La sangre de los otros (1945)

Todos los hombres son mortales (1946)

Los mandarines (1954, ganadora del Premio Goncourt)

Las bellas imágenes (1966)

La mujer rota (1968)

Cuando predomina lo espiritual (1979)

Ensayos

Para qué la acción (1944)

Para una moral de la ambigüedad (1947)

El existencialismo y la sabiduría popular (1948)

El segundo sexo (1949)

El pensamiento político de la derecha (1955)

La larga marcha (Ensayo sobre China) (1957)

La vejez (1970)

Memorias

Norteamérica día a día (1948)

Memorias de una joven formal (1958)

La plenitud de la vida (1960)

La fuerza de las cosas (1963)

Una muerte muy dulce (1964)

Final de cuentas (1972)

La ceremonia del adiós (1981)

Teatro

Las bocas inútiles (1945)

Correspondencia

Cartas a Sartre (1990)

Cartas a Nelson Algren: un amor transatlántico (1998)

Peliculas sobre su vida

Documental «No se nace mujer» realizado por Virginie Linhart 2007, sobre la vida de la escritora.

En el 2012 se estrenará la película «My American Lover» que tratará sobre la relación amorosa que mantuvo con el escritor Norteamericano Nelson Algren, interpretada por Vanessa Paradis y Johnny Deep.

PAGINAS: 1 2 3

Daniel Day-Lewis

Biografía de Daniel Day-Lewis Daniel Day Lewis nació el 29 de abril de 1957 en Londres (Inglaterra). Es hijo del […]

Facundo Cabral

Facundo Cabral, conocido como el  Mensajero de la Paz fue un cantautor, escritor y músico argentino.  «Nacemos para vivir, por […]

Jiddu Krishnamurti

Jiddu Krishnamurti o J. Krishnamurti, fue un conocido escritor y orador en materia filosófica y espiritual. Sus principales temas incluían […]

Familia Rothschild

La familia Rothschild, conocida como la Casa Rothschild  o simplemente los Rothschild, es una dinastía europea de origen judeoalemán algunos […]