Tomás Eloy Martínez

Biografia OpusVida por dina

PAGINAS: 1 2 3 4

-Claro, en las Contramemorias, que juegan con las Memorias. El periodista se llama Zamora, es venal, más o menos corrupto, y me entrevista a mí para tratar de que no me confundan. La invención de la entrevista entre Zamora y yo es porque mucha gente pensaba que Zamora era un autorretrato. Sí, la voz cantante la lleva el periodista, para poder introducir una visión de conjunto, es decir, tomar distancia. El periodismo siempre toma distancia de los hechos, y la introducción de un narrador alejado permite tomar distancia. Es muy distinto el caso de El vuelo de la reina, en la que yo necesitaba acercarme al personaje lo más posible. Es un personaje tan negro, tan tenebroso, tan siniestro, que narrándolo por fuera, el efecto de distanciamiento podía ser también un efecto de distorsión. Entonces, la segunda persona, que es una persona invocativa, trata de crear, por un lado, un efecto de identificación del eventual lector con el personaje. Y, luego, trata de agarrar al personaje; la increpación, o la interpelación, tiene un sentido de comprensión, también. Yo no veía otra manera de encontrarme con el personaje. Éste es tan distante de lo que yo soy, o creo ser, que para poder entrar en él, no tuve otra que la segunda persona; es una segunda persona de auxilio, dijéramos.

-Sin embargo, en La novela de Perón hay hechos o acciones atribuidos a Zamora que después se le atribuyen al personaje de Tomás Eloy Martínez en Santa Evita. En la primera, el personaje Nun Antezana, el montonero, le dice a Zamora: “No voy a preguntarte qué tal estás porque lo sé, Zamora. Te hemos visto en París: a las seis de la tarde, anteayer, en el café Bonaparte. Y la semana pasada te vimos en Gstaad, con Nahum Goldman. ¿Vas a escribir otra glorificación de los judíos?”. Y en el Capítulo 13 de Santa Evita, cuando Tomás Eloy Martínez se reúne con Rodolfo Walsh, viene de hacer la misma entrevista. O sea que Zamora no se distancia tanto de Martínez.

-Si leés las dos novelas y prestás atención, no. Y es verdad. El dato era para subrayar, por un lado, el antisemitismo de Antezana, cuya amante, dicho sea de paso, era judía, Diana Bronstein.

-Le aclaro que no pongo el tema de los judíos en primer término, aunque está bien aclararlo, sino la coincidencia entre personajes.

-Sí. La experiencia del encuentro con Walsh en París es real, y está contada, creo, con más realismo, con más cercanía a la verdad, en Santa Evita que en La novela de Perón. En el caso de Santa Evita me parecía más pertinente porque, en efecto, hubo un proyecto de ir a buscar juntos el cuerpo de Eva Perón, que creíamos que estaba en Bonn, y del cual iba a participar también la mujer de Walsh, Lilia Ferreyra, que ahora está en Página/12, y que siempre se acuerda de ese episodio. Sin duda, lo has descubierto. Yo mezclo muchas cosas autobiográficas, no para introducirme como personaje de la novela sino para introducir experiencias que conozco bien. Por ejemplo, todo el relato del personaje de Irene Kaufman, y de su padre [Emilio Kaufman], es una historia de amor verdadera que yo viví. Que yo viví, y que está vivida en Santa Evita por el narrador Tomás Eloy Martínez, que tampoco se parece al Tomás Eloy Martínez autor. Hay mucha experiencia personal en estos libros, pero, sí, no me había dado cuenta del salto de una novela a la otra, de modo que tu observación es justa. En definitiva, yo diría, Zamora hace cosas que Tomás Eloy Martínez hizo, que le fueron reprochadas por gente como Antezana y que venían a cuento de esa historia.

Entre Sarmiento y Walsh

-Yo establecí una genealogía, que usted, de algún modo, anticipó, y en la que por lo menos un término no le va a acabar de cerrar. Para mí, empieza en Domingo Faustino Sarmiento, sigue con Jorge Luis Borges, pasa por Rodolfo Walsh y actualmente se encuentra en Tomás Eloy Martínez.

-¿Cuál término no me va a gustar, el de Borges?

-El de Walsh. Por la diferencia que usted hace entre los textos maniqueos de Walsh, en tanto militantes, y la carnavalización novelesca de Martínez. Pero estimo que ambos juegan con el periodismo y la literatura al límite. No me parece inocente que, por la misma época, hacia 1965, Walsh publicara como cuento un diálogo real en “Esa mujer”, mientras usted estaba trabajando en Primera Plana con lo que más tarde llamó “la destrucción del periodismo objetivo”.

-Lo que estás diciendo es correcto, y a Walsh sí lo podríamos incorporar a esa genealogía. Es un escritor que me gusta mucho; más sus textos de ficción, incluyendo “Esa mujer”, que sus textos periodísticos, excepto los que publica en Panorama, curiosamente, que son textos más bien de viajes a la selva -Misiones, Corrientes, los esteros-. Esas indagaciones de Walsh están mucho más próximas al mundo que él intentaría construir al final, con esa novela trunca del hombre que cruza a caballo el Río de la Plata, novela que, según Lilia, empezó a escribir, aunque creo que no debe de haber avanzado mucho. Me gustan mucho, además, todos los elementos técnicos en Walsh. Lo que pasa es que creo que, efectivamente, hay una diferencia, no favorable a mí, ¿eh?, digna de la época en la cual trabajé. Además de su vida, en la cual, probablemente… No sé qué diferencia de matices establecer, pero lo cierto es que él construye un periodismo siempre militante, excepto en esas notas de Panorama. Todos sus libros de periodismo son de denuncia, centralmente. Si leés en El País, o en Cambio en México y en Colombia, la nota que escribo sobre el cuerpo de Eva Perón y sobre los atentados a Perón, te vas a dar cuenta de que no hay ninguna actitud de militancia, al menos no una militancia explícita. En Walsh te podés dar cuenta de cuál es su ideología, son textos ideológicos. En mi caso, yo trato de poner la ideología en los personajes, no inducir al lector a una lectura determinada. Siento que el lector debe tener plena libertad sobre lo que lee, porque, entre otras cosas, el lector impone su propio mundo a los textos. El texto, como bien decía Sartre, se convierte en otro en el momento en que es leído por alguien, y no hay dos textos iguales. (Comete el fallido de decir “distintos”.) En el caso de Walsh, me parece que hay una intención, que deriva en el maniqueísmo, pero cuya intención original tal vez no sea maniquea, de hablar de determinadas zonas de la realidad que a él lo indignan, lo sublevan: la muerte de Rosendo [García] en ¿Quién mató a Rosendo?; en Operación masacre, la búsqueda de los distintos sobrevivientes, y en Caso Satanowsky, la investigación del crimen que tiene que ver con el apoderamiento del diario La Razón. Y son textos de protesta formal contra actos canallescos e impunes. En Operación masacre se vuelve peronista sin saberlo, porque todavía no lo era, pero el texto deriva de textos peronistas. Yo siempre creo que lo que podemos llamar literatura peronista, o arte peronista en general, si es que lo hay, contiene una intención alegórica muy fuerte. Y Walsh construye imágenes alegóricas en esta dirección. El personaje del suéter blanco bajo la luz de la luna con los brazos abiertos en cruz es una imagen alegórica y cristiana. Los nombres no corresponden mucho a la alegoría, como sí corresponden en un autor que creo que es un protoperonista como Roberto Arlt. Ahí hay una línea que se prolonga. Podés ver la literatura argentina a través de [Leopoldo] Marechal, que es un peronista nato y tiene perpetuamente una narración alegórica. En mucha menor medida en Walsh, porque tiene una reticencia y un cuidado, sobre todo en los cuentos. Es un escritor que también estructura su lengua sobre la sintaxis inglesa, como hace Borges; de ahí, el despojamiento, la nitidez de los adjetivos. Y se ve de una manera potente, poderosa, en las películas de [Leonardo] Favio y de [Fernando] Pino Solanas, que son alegóricas al extremo. El peronismo alcanza allí su mejor registro narrativo.

Novela y reportaje

-Voy a hacer un poco de abogado del diablo…

-Sí, claro. Es así como hay que preguntar.

-¿Por qué cree, entonces, que a usted se lo ha llamado “el novelista del peronismo”? ¿Sólo por los temas elegidos?

-Y, sí.

-¿No es poco?

-Santa Evita y La novela de Perón son novelas “pesadas”, desde el punto de vista del tamaño, y de la repercusión que tuvieron. Pero, curiosamente, son dos novelas hechas por alguien al cual el peronismo de origen le pareció una salida política que la Argentina necesitaba, una ruptura con el pasado que iba a producirse fatalmente, pero que la produjo Perón, y ése es su mérito. Pero, en tanto ideología, no tengo nada que ver con el peronismo. No creo que se pueda decir que La novela de Perón sea a la vez una novela peronista. Yo no diría eso, pero si a cualquier autor se le ocurre decirlo, no lo desautorizaré, porque la novela pertenece al lector. Ni me parece que tampoco Santa Evita lo sea. Por lo contrario, me han merecido reprobaciones del peronismo en general ambos textos.

-Hay efectos de recepción que tienden a seguir considerando a Santa Evita un texto periodístico, como si fuera la novela de no-ficción que no quiso escribir Rodolfo Walsh sobre el cadáver de Evita -él eligió la ficción, y aclaremos también que Santa Evita, desde ya, no puede ser considerada una novela de no-ficción-. También, se la ha calificado como una ampliación de “Esa mujer”. Además, en El Universal, de Caracas, el 18 de julio de 1996, un periodista anónimo, francamente enemistado con usted, tituló “Ese cadáver es un reportaje” y dijo: “Los editores han calificado a Santa Evita como novela, con el mayor cinismo de que se tenga noticia en el campo literario. (…) No es una novela, es un reportaje, donde las entrevistas a los testigos vienen disimuladas con trucos de la mejor especie, y los testimonios han sido amasados o destilados”.

PAGINAS: 1 2 3 4

Daniel Day-Lewis

Biografía de Daniel Day-Lewis Daniel Day Lewis nació el 29 de abril de 1957 en Londres (Inglaterra). Es hijo del […]

Facundo Cabral

Facundo Cabral, conocido como el  Mensajero de la Paz fue un cantautor, escritor y músico argentino.  «Nacemos para vivir, por […]

Jiddu Krishnamurti

Jiddu Krishnamurti o J. Krishnamurti, fue un conocido escritor y orador en materia filosófica y espiritual. Sus principales temas incluían […]

Familia Rothschild

La familia Rothschild, conocida como la Casa Rothschild  o simplemente los Rothschild, es una dinastía europea de origen judeoalemán algunos […]